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Guerra de Ucrania

Los servicios de inteligencia han detectado 42.875 mensajes de desinformación rusa en España

Los emiten 179 plataformas y agentes clasificados en cuatro grupos

Vladimir Putin haciendo uso de su teléfono móvil en el Kremlin. REUTERS

“¿Qué pasa, solo puede utilizar armas el sancionador Estados Unidos?”, decía el comentario más destacado a los noticieros en español de este miércoles de la televisión rusa RT. La noticia comentada versaba sobre advertencias del líder americano Joe Biden acerca del “error” que cometería Rusia si utiliza la bomba nuclear.

“El que avisa no es traidor. Última hora: en una TV rusa afirman que Ucrania tiene una bomba nuclear en Mikolayv que detonará y culpará a Rusia”, anunciaba en ese mismo momento una espontánea en el canal antivacunas de Telegram Médicos y Ciudadanos por la Verdad.

Una lluvia de propaganda y mensajes desestabilizadores está cayendo sobre las sociedades europeas desde que comenzó la invasión de Ucrania; y en España tiene una intensidad cuantificada: 42.875 mensajes de desinformación organizada rusa han inundado las redes sociales de este país en los últimos seis meses, confirman a El Periódico de Catalunya, del grupo Prensa Ibérica, fuentes de los servicios de inteligencia.

Esa lluvia fina está solo parcialmente contabilizada, pues los ojos de los servicios de información civiles y del Ejército no cuantifican –aunque sí analizan- los repiqueteos en Facebook o cadenas de mensajería telefónica. Solo centrándose en Twitter hay detectados 7.434 mensajes relacionados con la guerra de plataformas o emisores oficiales rusos.

Esos son los que tienen más visible la mano que los escribe. Las secciones de Inteligencia de Defensa identifican cuatro grupos de plataformas de emisión de la desinformación rusa. Esas plataformas remachan en España el argumentario del Kremlin en torno a 20 narrativas.

No solo están las justificadoras del ataque a Ucrania, también las deslegitimadoras del presidente ucraniano Volodimir Zelenski, del ejército de Ucrania como formado por nazis, de la OTAN amenazando a Rusia, de Biden como incapacitado, de la UE como tiranía, de la Democracia como débil e injusta y de los gobiernos europeos como plutocracias. También manan mensajes de las narrativas erosionadoras de la confianza en la seguridad de los residentes rusos en España, en la ayuda militar de Occidente o en la improbabilidad de una guerra nuclear.

Cuatro divisiones

“En guerra, la desinformación es parte del armamento, y lo de Rusia es de manual. Para extenderse aprovechan la libertad de expresión que se protege en los estados democráticos”, explica un especialista militar en Inteligencia.

Los especialistas consultados perciben organizado el bombardeo de desinformación en cuatro grupos o divisiones, como si se tratada de un ejército. El primero, ya citado, es el que forman organismos oficiales con cuentas en redes sociales como entidades, o también sus empleados públicos.

Entre ellos están identificados como emisores la embajada rusa, los consulados en Madrid y Barcelona, las delegaciones comerciales y los consulados honoríficos en Galicia, Alicante, Andalucía, Baleares y Canarias.

La segunda división es la de plataformas financiadas por el Kremlin, pero no integradas en el escalafón gubernamental. El abanico comprende desde la televisión RT en español hasta las casas rusas en diversos países de habla hispana, además de corresponsales de medios semipúblicos y delegaciones para la colaboración universitaria.

A esta división los servicios de inteligencia le tienen contados 5.480 mensajes en redes sociales referidos a la guerra de Ucrania en los últimos seis meses. Los han lanzado a la red un total de 45 emisores.

La tercera batería de disparo de propaganda la integran las que técnicamente llaman “fuentes proxy”. Se trata de agentes u entidades no oficiales, distintas del gobierno o del aparato mediático rusos pero utilizados por estos, y que no actúan apenas en redes sociales pero sí en cadenas de mensajería telefónica, whatsapp, Telegram y la rusa Vk, o, sobre todo, reuniones presenciales. Los especialistas cuentan 49 plataformas en toda España, entre ellas asociaciones de amistad o “voces amigas”, grupos de españoles rusohablantes, profesores y alumnos de lengua rusa, y grupos culturales vinculados a actividades que antes de la guerra se organizaron en la ‘Casa de Rusia’ de Madrid.

La cuarta división es la que en la inteligencia del Estado se considera formada por “agentes de influencia”. Se trata de 58 activistas y opinadores en redes sociales,. En los últimos seis meses, solo en Twitter, han emitido 29.961 tuits de apoyo a las tesis rusas o a noticias deformadas de la guerra de Ucrania, según las fuentes consultadas. “Algunos de ellos no son conscientes de su utilización”, explican.

Como si hubiera censura

Entre los mensajes de gran consumo en esta corriente están los vídeos de intervenciones de Putin criticando las reglas del orden internacional establecido por Occidente. Su mera emisión formaría parte de la propaganda tradicional; pero su emisión con interferencias simuladas, zumbidos y una voz robótica traduciendo al castellano da subliminalmente la idea de que el mensaje hubiera escapado a una censura impuesta en este país.

En otros casos detectados por los especialistas, se emiten noticias claramente falsas. Esa labor se le deja a las fuentes proxys, "porque proporciona capacidad de negación plausible a quien organiza la desinformación", explica un especialista en Inteligencia del Ejército. Capacidad de negación plausible es aquella por la que el verdadero organizador puede eludir cualquier acusación de falsedad argumentando: "Yo no he sido quien ha dicho eso".

En otras corrientes de la desinformación se dispara menos sutilmente, y el objetivo es cohesionar mediante la arenga o el temor a la colonia rusa, de algo más de 120.000 personas, establecida en España, sobre todo en la Costa Blanca. En esos entornos, "cualquiera que discrepe socialmente de estos mensajes es tildado de traidor", explica una de las fuentes consultadas. Parte de los 27 diplomáticos rusos expulsados por el Gobierno en abril pasado coordinaba campañas de desinformación, según estas fuentes.

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