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Galicia

Una 'comisaría ilegal' de China en Santiago hostiga a compatriotas críticos con el régimen

La ONG Safeguard Defenders informa de 54 de estos centros en 21 naciones | El Gobierno de Países Bajos, donde hay denuncias por acoso de funcionarios chinos, anuncia una investigación

Periódicos chinos con la imagen de Xi Jinping, recién reelegido líder del Partido Comunista de China. F. L.

China utiliza 54 oficinas, situadas en 21 países de los 5 continentes, para hostigar a emigrantes chinos disidentes y disuadirles de que retornen a su país, utilizando para ello métodos coercitivos, como la presión a familiares. Así lo documenta la ONG de derechos humanos Safeguard Defenders en su informe '110 Overseas', del que se han hecho eco medios internacionales como la revista estadounidense 'Newsweek' y la cadena británica BBC. Una de esas “comisarías ilegales” está en Santiago de Compostela, según la ONG, que señala, además, tres centros en Madrid, otros tres en Barcelona y dos en Valencia.

Safeguard Defenders, ONG formada por activistas e investigadores internacionales y con sede en Madrid, señala que estas oficinas fueron creadas por el gobierno chino para abordar el crimen transnacional y realizar tareas administrativas, como la renovación de permisos de conducir chinos y otros trámites civiles. Pero, según Safeguard Defenders, en realidad llevan a cabo “operaciones de persuasión” destinadas a coaccionar a los sospechosos de hablar en contra del régimen de Xi Jinping para que regresen a su país.

Como parte de una gran campaña nacional para combatir el creciente problema del fraude –especialmente en las telecomunicaciones– por parte de ciudadanos chinos que viven en el extranjero, las autoridades chinas afirman que, de abril de 2021 a julio de este año, 230.000 ciudadanos chinos habían sido “persuadidos de regresar” para afrontar una investigación criminal en su país. Según Safeguard Defenders, cuya sede central está en Madrid, comenzó en 2018 y se desarrolló en paralelo al establecimiento de “comisarías policiales de servicio en el extranjero” llamadas a veces “110 Extranjero”, por el teléfono de emergencias de la policía en China.

Ayer el servicio de noticias neerlandés RTL Nieuws y la plataforma de periodismo de investigación Follow the Money publicaron la historia de Wang Jingyu, un disidente chino que asegura que la policía china lo ha perseguido en Países Bajos. Wang les dijo a los periodistas que recibió una llamada telefónica a principios de este año de alguien que decía pertenecer a una de esas comisarías. Durante la conversación, dijo, lo instaron a regresar a China para “resolver sus problemas y pensar en sus padres”. Añadió que desde entonces ha sido objeto de una campaña sistemática de hostigamiento e intimidación, que cree orquestada por agentes del Gobierno chino. En respuesta a estas revelaciones, la embajada china en Países Bajos respondió a RTL que no estaba al tanto de la existencia de tales comisarías de policía.

Las autoridades neerlandesas dijeron ayer que estaban investigando los informes sobre dos comisarías clandestinas de policía chinas en los Países Bajos. “Estas oficinas son ilegales”, dijo a la BBC la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Países Bajos, Maxime Hovenkamp. “El gobierno holandés no ha tenido conocimiento de estas operaciones a través de los canales diplomáticos con el gobierno chino”, añadió. Fuentes del ministerio calificaron de “muy preocupante que un ciudadano chino haya sido, aparentemente, objeto de intimidación y acoso en los Países Bajos”, y añadieron que la policía está barajando opciones para ofrecerle protección.

Según informa la agencia Efe, RTL Nieuws y la plataforma periodística Follow the Money han publicado algunas fotografías de estas “comisarías en el extranjero”, de las que enumera un total de 46. La ONG Safeguard Defenders, por su parte, no revela en su informe las ubicaciones concretas en las que se encuentran.

RTL y los periodistas de Follow the Money iniciaron su investigación tras obtener datos de Safeguard Defenders. Analizaron páginas web del Gobierno chino, mensajes públicos en las redes sociales chinas, artículos en las páginas de noticias chinas y publicaciones dirigidas a los chinos en Países Bajos.

La “Galicia china”

Según el informe de Safeguard Defenders, de las 9 comisarías ilegales en España, 5 están controladas por la ciudad-prefectura de Fuzhou y las otras 4 –incluida la de Santiago de Compostela– por la de Qingtian, condado del que procede gran parte de la emigración china a España. El periodista Zigor Aldama apuntaba hace siete años, cuando era corresponsal en China, que Qingtian “es a China lo que el imaginario colectivo atribuye a Galicia en España, una cuna de emigrantes”.

En Galicia hay 3.249 ciudadanos chinos de los 229.254 del total en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística de 2021. Se trata del 1,4% del total del país, mientras que la población gallega supone el 5,7% de la española.

“Persuasión para volver”

Safeguard Defenders es una ONG de derechos humanos con sede en Madrid, aunque sus dirigentes son suecos, británicos, chinos, estadounidenses, taiwaneses e italianos. Su germen es China Action, organización fundada en 2009 por dos activistas de derechos humanos, el sueco Peter Dahlin y el estadounidense Michael Caster. Su misión era apoyar a la incipiente comunidad de abogados de China. La dictadura china acabó con esta ONG en 2016, cuando muchos de sus dirigentes y colaboradores fueron detenidos, encarcelados o desaparecieron. Otro informe de Safeguard Defenders, llamado “Involuntary Returns” (“Regresos involuntarios”), describe cómo el régimen chino lleva a cabo repatriaciones obligadas de personas acusadas de estafa, especialmente fraude en internet. Chinos en el extranjero y/o sus familias en China son contactadas directamente para “animar” su regreso a China para afrontar un proceso judicial, o de lo contrario atenerse a las consecuencias. Lo llaman “persuasión para volver”, y la ONG señala que se está aplicando a disidentes del régimen comunista de Pekín. Según Safeguard Defenders, rastrean a la familia en China del “objetivo” para presionar a través de medios de intimidación, hostigamiento, detención o encarcelamiento, todo encaminado a que el objetivo regrese “voluntariamente”. Otro método consiste en acosar y amenazar por internet o personalmente –a menudo mediante agentes de incógnito– al “objetivo” del régimen chino. El tercer método, asegura la ONG, implica secuestros de chinos en territorio extranjero, algo de lo que no tienen todavía constancia.

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