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Reino Unido

Casa real británica | La hora de Guillermo

La muerte de su abuela, Isabel II, y el acceso al trono de su padre, Carlos III, dará más relevancia a partir de ahora al heredero a la corona británica

El príncipe Guillermo, durante los actos en honor a su abuela, Isabel II.

La muerte de Isabel II cambia sustancialmente la vida de Guillermo. Se ha pasado una página de la historia y el príncipe de Gales protagoniza el nuevo capítulo. A ese título que estrena, a los 40 años recién cumplidos, se suman los de conde de Chester, duque de Rothesay y duque de Cornualles. Con ese último hereda un ducado de 550 kilómetros cuadrados de terrenos urbanos, fincas y granjas, creado en 1337 para garantizar la independencia económica del primero en la línea de sucesión al trono. Entre el 2020 y 2021 las ganancias del ducado equivalieron a 26,3 millones de eurosAdministrar esa fortuna será una parte esencial de sus nuevas responsabilidades.

En el nombre del padre

El príncipe de Gales gozará de casa real propia y querrá imponer su propio sello a su cometido, orientándolo lentamente hacia la futura renovación de la institución monárquica, cuando le llegue la hora. Uno de sus mayores retos será el adecuar sus proyectos con Carlos III. Las relaciones entre padre e hijo han sido difíciles durante muchos años y puede haber tensiones entre ambos equipos obligados ahora a entenderse. Los dos comparten temperamentos fuertes y pierden la paciencia fácilmente. Ambos sin embargo han venido ya tomando decisiones juntos para apartar por ejemplo al príncipe Andrés de cualquier papel en la familia real.

La presencia de Guillermo en actos oficiales de la Corona se multiplicará. Su esposa Catalina, nueva princesa de Gales, compartirá buena parte de las tareas públicas, como ha venido haciendo hasta ahora, pero a mucha mayor escala. Habrá más giras por el extranjero en representación de un monarca septuagenario y una esposa, Camila, que detesta viajar. Visitas por países de la Commonwealth, donde ya no serán tan bien recibidos como lo era Isabel II. La última gira por el Caribe fue un desastre.

Las relaciones entre padre e hijo han sido difíciles durante muchos años y puede haber tensiones entre ambos equipos obligados ahora a entenderse

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La ‘corte’ de Windsor

La residencia oficial de la pareja ha cambiado hace apenas unos días. Se han instalado en Windsor, a 40 kilómetros de Londres, aunque mantienen los apartamentos del palacio de Kensington en la capital. La casa en la que habitan con sus tres hijos está dentro del parque que rodea al castillo donde es posible que el príncipe de Gales instale sus oficinas a connivente distancia de los ojos indiscretos de Buckingham Palace y de buena parte de la prensa.

El conflicto con su hermano Enrique seguirá envenenando la relación con la familia real. Será una fuente constante de tensiones y posiblemente de escándalos. Guillermo y Catalina tienen de su parte a una prensa británica que de momento los santifica y se ensaña con Meghan Markel.

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