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Guerra en el Cáucaso

El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, en cinco claves

Los dos países caucásicos pugnan desde el final de la Unión Soviética por el Alto Karabaj, una zona histórica de bosques y montañas entre los dos Estados

Artilleria de autodefensa en Nagorno-Karabakh. Vharam Baghdasaryan Photolure

Dos años después de que terminase la segunda guerra del Karabaj, las bombas y los fusiles vuelven a alzarse en la región del Cáucaso. Azerbaiyán ha atacado, este martes, parte de su frontera con su vecino y enemigo, Armenia, en el último episodio de un conflicto centenario. 

Un conflicto congelado bajo la URSS

Durante la revolución de octubre de 1917, el imperio ruso se desmembró. Muchos de los territorios pertenecientes a la familia de los Romanov se independizaron, y en el Cáucaso, una región montañosa llena de valles, montañas y pequeñas naciones, nacieron tres estados independientes. Georgia, Armenia y Azerbaiyán

Las fronteras eran algo nuevo: las ciudades tenían población mixta y era común que un pueblo fuese de mayoría armenia, el del lado, azerí y el siguiente, otra vez armenia. Pero los nuevos Estados independientes quisieron delimitarse, imponer sus líneas a los demás. Ahí surgieron los primeros combates por el Alto Karabaj, una región de bosques y montañas en la frontera entre Armenia y Azerbaiyán. En lo alto de las montañas, la mayor parte de la población era armenia. En los valles, azerí.

Esa pequeña guerra duró un año, hasta que llegaron las tropas del Ejército Rojo y conquistaron toda la región. El Karabaj se quedó dentro de territorio de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán. Armenia también formó parte de la Unión Soviética, así que la frontera desapareció.

Creación de la República del Alto Karabaj y primera guerra

El conflicto por esas montañas frondosas -Karabaj significa jardín negro- quedó congelado hasta que llegó la Perestroika del difunto Mijaíl Gorbachov. Los armenios empezaron a reclamar la unión del Karabaj a Armenia. Empezó una violencia tímida que perdió la vergüenza con los primeros pogromos en 1988. 

Nunca vi nada tan terrorífico como eso. Como una turba de 100 personas asesinaban a sangre fría a una sola chica. Venían, mataban. Se iban, mataban. Volvían, mataban. En la guerra de después hubo crímenes, pero nunca nada como esto. Aún veo esa escena repetida en mi cabeza. No se me olvidará nunca”, explicaba, hace unos años, Karen, un armenio superviviente del pogromo de Sumgait, una ciudad a las afueras de Bakú. 

Entonces, estalló la guerra. En 1991 se creó la República del Alto Karabaj, compuesta solo por armenios. Esta república aún existe, pero no es reconocida por ningún país del mundo. Esa primera guerra causó 30.000 muertos, terminó en 1994 y la ganó Armenia: todos los azerís que poblaban los valles del Karabaj fueron expulsados. Sus ciudades se convirtieron en esqueletos vacíos, en desiertos abandonados.

Armenia, victoriosa pero bloqueada

Armenia ganó esa guerra, pero la victoria fue amarga. El pequeño país caucásico, que no tiene salida al mar, quedó bloqueado. Armenia tiene frontera con cuatro países: Georgia, Turquía, Azerbaiyán e Irán. 

Turquía cerró su frontera con Armenia por la ocupación de los territorios antes poblados por azerís. También se cerró la frontera con Azerbaiyán, porque esta línea se convirtió en un frente de guerra con trincheras. Irán es un país donde pesan sanciones internacionales desde 1979 y la creación de su República Islámica. 

Solo quedaba, como viable, el paso con Georgia. Sin embargo, este país dio la espalda a Armenia tras la invasión rusa en 2008. La única vía de supervivencia de los armenios se convirtió en la vía aérea con Rusia, el principal valedor de Ereván. 

Segunda guerra del Karabaj

En septiembre del 2020, Azerbaiyán, con grandes reservas de gas y petróleo -y su alianza con Turquía- se rearmó para relanzar el conflicto, que estalló con una ofensiva azerí el 27 de setiembre de hace dos años. Esa segunda guerra del Karabaj duró seis semanas, causó la muerte de más de 6.000 personas y fue una derrota casi total de las fuerzas armenias. Azerbaiyán conquistó -por la fuerza o por presión en las negociaciones- todas las regiones que envuelven el Alto Karabaj, y partes incluso de las montañas, incluida la segunda ciudad de la región, Shusha. 

En noviembre de 2020, las dos partes firmaron un alto el fuego demoledor para Armenia: Rusia mandaba sus soldados a la región para mantener la paz y Azerbaiyán controlaba los accesos al Alto Karabaj. Además, Armenia prometía que permitiría la creación de un corredor que conectase Azerbaiyán con su enclave cerca en frontera turca, Najicheván. 

Un alto el fuego débil

El alto el fuego ha aguantado, aunque la violencia esporádica en la línea del frente ha sido constante. La ofensiva de este martes —no en el Karabaj sino contra territorio nacional de la República de Armenia— ha sido su episodio más violento. Rusia, que no puede permitirse otro frente abierto tras sus derrotas en Ucrania durante las últimas semanas, ha anunciado un nuevo pacto para bajar las armas, con la intención de calmar la tensión.

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