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Estados Unidos

Liz Cheney contra Donald Trump ¿duelo en 2024?

Castigada en las primarias por su denuncia del expresidente, la republicana estudia optar al Despacho Oval | Advierte de que EEUU “se dirige de nuevo a toda velocidad hacia crisis, anarquía y violencia”

Trump logra sacar del Congreso de EEUU a una de sus mayores enemigas

Trump logra sacar del Congreso de EEUU a una de sus mayores enemigas Vídeo: AGENCIA ATLAS Foto: Reuters

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Trump logra sacar del Congreso de EEUU a una de sus mayores enemigas Idoya Noain

Que la congresista republicana Liz Cheney perdiera este martes en Wyoming las primarias para las legislativas que Estados Unidos celebra en noviembre era quizá inevitable. Que esa derrota signifique que la política de 56 años tira la toalla no podía estar más lejos de la realidad.

Principal estandarte de la denuncia de las “mentiras y conspiraciones” de Donald Trump  alrededor de las elecciones del 2020 que perdió frente a Joe Biden, Cheney no ha tardado ni 24 horas tras sufrir un duro castigo en las urnas estatales en presentar ante la Comisión Electoral Federal la documentación para establecer un Comité de Acción Política (PAC por sus siglas en inglés). Y este miércoles, en una entrevista en televisión, ha reconocido que está ”pensando” presentarse a las primarias para las elecciones presidenciales de 2024, una decisión que tomará “en los próximos meses”.

“Lo que haga falta”

Cheney no se anda con rodeos. Ha prometido “hacer lo que haga falta para mantener a Trump fuera del Despacho Oval”. Y antes de tomar la decisión sobre esa potencial candidatura presidencial, ya tiene otras vías para intentar cumplir esa meta.

Su portavoz le ha dicho a ‘Politico’ que la congresista lanzará en las próximas semanas “una organización para educar a la ciudadanía estadounidense sobre la amenaza en marcha a nuestra republica”. Y antes de dejar su escaño (algo que harán seguro también otros siete de los diez congresistas republicanos que apoyaron someter a Trump a su segundo ‘impeachment’) aún tiene que completar su papel como vicepresidenta del comité especial del Congreso que investiga el asalto al Capitolio.

Aunque el informe definitivo del comité no se espera hasta diciembre, en septiembre vuelven las sesiones públicas, que en su primera fase fueron demoledoras para Trump. También el mes que viene se espera que se publique un informe preliminar.

Críticas a los republicanos

Cheney se muestra impasible ante el rechazo de los republicanos, por más contundente que este se haya demostrado, confirmando el reforzado poder de Trump sobre el partido. En Wyoming, un estado conservador donde su apellido es lo más parecido a la realeza republicana y donde en las primarias de hace solo dos años consiguió el el 73% de los votos, esta vez se ha quedado en un pírrico 29%. Su rival, Harriet Hageman, que en el pasado llegó a describir a Trump como “racista y xenófobo” pero es una conversa al trumpismo y ha abrazado ‘la gran mentira’ sobre el inexistente fraude electoral, se llevó el 66% de los votos.

Para Cheney la prioridad es frenar como sea el regreso de Trump pero también lo es denunciar la deriva de su propia formación, entregada a lo que define como un “culto a la personalidad” del expresidente. Y no es casualidad que haya bautizado su PAC “La gran tarea”.

La frase está sacada del discurso en Gettysburg durante la guerra civil de Abraham Lincoln en el que llamó a asegurar que “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparece de la tierra”. Y el martes, cuando aceptaba su derrota, Cheney advirtió: “La supervivencia de la democracia no está garantizada. Nuestra nación se dirige de nuevo a toda velocidad hacia crisis, anarquía y violencia. Ningún estadounidense debería apoyar a quienes niegan las elecciones (justas) para ninguna posición de responsabilidad genuina”.

Trump celebró el martes mismo la derrota de Cheney, a la que insultó como “loca” y tildando sus palabras y acciones como “rencorosas y mojigatas”. “Por fin puede desaparecer en las profundidades del olvido político”, escribió el expresidente en Truth. No es ese el plan de Cheney, ni su futuro inmediato.

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