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Futuro político en Brasil

Alarma en Brasil: ¿y si Bolsonaro gana a Lula?

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) sigue aventajando al presidente de ultraderecha por nueve puntos, pero en la encuesta anterior la distancia era de 14 puntos

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

"No tengo que ser un presidente más a la izquierda, a la derecha o al centro, tengo que ser presidente, conocer la realidad y lo que hay que hacer", le dijo Luiz Inacio 'Lula' da Silva a la comunidad de youtubers y periodistas independientes este martes. Pero, ¿y si no lo fuera el 1 de enero de 2023? La reelección de Jair Bolsonaro en los comicios de octubre ha dejado de ser una muy remota hipótesis en Brasil. Esa posibilidad provoca algunos escalofríos a cinco meses y escasos días de la primera vuelta.

Lula anunciará formalmente su postulación como candidato a presidente el próximo 7 de mayo, una semana después de los carnavales. La última encuesta de FSB Pesquisa conocida en Brasil le favorece con una intención de voto del 41%, contra 32% del capitán retirado. Pero Bolsonaro redujo a nueve puntos su distancia del exmandatario. Un sondeo anterior le daba al líder del Partido de los Trabajadores (PT) una ventaja de 14 puntos porcentuales. Según FSB, por ahora Lula derrotaría a Bolsonaro en la segunda vuelta del 30 de octubre por 15 puntos de diferencia (52% a 37%). Esos números no generan, sin embargo, la tranquilidad necesaria en el PT. Los analistas políticos no descartan que la candidatura del capitán retirado crezca más, entre otras razones porque no existe ningún otro aspirante que impida la polarización con Lula. El exjuez Sergio Moro se bajó de la contienda y el exgobernador del estado de San Pablo, Joao Doria, apenas cosecha el 2% de las adhesiones. Ciro Gomes tampoco despierta entusiasmo.

El sondeo de FSB, encargado por el banco de inversión BTG Pactual, muestra también que la decisión de Lula de llevar como vicepresidente al conservador Geraldo Alckmin no impacta por el momento en la intención de voto. Con Alckmin en su papeleta, exgobernador paulista y exrival de Lula en las elecciones de 2006, el exjefe de Estado ha intentado emitir una señal al centro político. El candidato del PT es el primero que se toma seriamente estas novedades en las encuestas. Lo primero que hizo días atrás es despedir a su jefe de marketing, Augusto Fonseca. Medios de prensa brasileños aseguraron que su salida obedeció al escaso efecto de los primeros anuncios televisivos de Lula. A estas horas estaría también al borde del precipicio el jefe de Comunicación, Franklin Martins.

Ofensiva de la ultraderecha

Bolsonaro, en tanto, parece inmune a sus propios desaciertos o los escándalos que lo salpican. Su responsabilidad en la pandemia, que provocó más de 620.000 muertos, no ha tenido consecuencias políticas ni judiciales. El presidente acaba no solo de reivindicar el golpe de Estado de 1964. Ha asegurado, además, que el entonces jefe militar Eduardo Villas Boas participó de la destitución de Dilma Rousseff en 2016. Ninguna investigación se ha abierto. El Tribunal Supremo (STF) acaba de darle 10 días de plazo a Bolsonaro para que explique el indulto que le concedió al expolicía y diputado de la ultraderecha, Daniel Silveira, después de que fuera condenado a casi nueve años de prisión por incitar acciones antidemocráticas y amenazar a jueces. A la vez, toma mayor dimensión el caso de corrupción que obligó al ministro de Educación, el pastor evangélico Milton Ribeiro, a abandonar la cartera por haber favorecido con dinero público a iglesias pentecostales aliadas del bolsonarismo. Ribeiro volvió a estar el lunes en los telediarios: antes de tomar un vuelo de Brasilia a San Pablo disparó de manera accidental el arma que llevaba en su maletín e hirió levemente a una mujer. Todavía no ha explicado qué hace un pastor con una pistola en un aeropuerto.

Las 'fake news' como arma electoral

El 'bolsonarismo' más radical ha encontrado en este contexto dos razones para entusiasmarse. De un lado, el Gobierno de ultraderecha busca aumentar los beneficios sociales de su plan "Auxilio Brasil" que actualmente es de 75 euros y beneficia a los sectores sociales más desfavorecidos. Otro episodio enciende la confianza en poder revertir la tendencia electoral: la compra de Twitter por parte del magnate Elon Musk. El diputado federal Eduardo Bolsonaro, auguró una era de libertad en la red social que había suspendido la cuenta de su padre y de otros agitadores. El mandatario es investigado por la Corte Suprema debido a la divulgación de noticias falsas relacionadas con la covid-19 y el sistema electoral. Youtube y Facebook han eliminado a su vez mensajes y vídeos del capitán retirado. Cuando comenzó a usar Telegram, la justicia también tomó cartas en el asunto.

Después de que se conociera la operación relacionada con Twitter, la cantidad de seguidores de los integrantes del clan Bolsonaro ha crecido un 300%. Cuando falta poco para que se lance la carrera electoral, el Congreso discute un proyecto que aumenta las penas por la propagación de noticias falsas. Bolsonaro ya mostró su determinación de impugnarlo.

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