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Guerra en el Este de Europa

La invasión de Ucrania abre una nueva era en Europa y devuelve a EEUU su papel de centinela continental

La agresión militar rusa fuerza a los aliados a recuperar la estrategia de contención frente a Moscú de la Guerra Fría | El anticipado rearme del continente sitúa nuevamente a Washington como actor esencial en la defensa europea

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, junto a su esposa Jill.

'America is back'. La frase tantas veces repetida por el presidente de EEUU, Joe Biden, ha cobrado finalmente sentido. La invasión rusa de Ucrania ha devuelto a Estados Unidos su papel central en la defensa del continente europeo, todavía perplejo por el brutal desafío planteado por un Vladímir Putin, que no solo ha pulverizado el derecho internacional con su agresión militar, sino que ha puesto en jaque el orden europeo que ha servido para mantener la paz entre sus grandes potencias desde el derrumbe del comunismo. El avance de las tropas rusas hacia Kiev, con la intención confesa de descabezar a su Gobierno a punta de pistola, empieza a configurar una nueva era en el continente, marcada por las políticas de contención frente a Moscú, muy semejantes a las que imperaron durante el medio siglo de Guerra Fría.

"Putin ha dejado claro que quiere acabar con el orden europeo de los últimos 30 años, tomar el control de su vecindario y desestabilizar a las sociedades democráticas allá donde estén. De ahí que esta crisis vaya mucho más allá de Ucrania", asegura en una entrevista Daniel Hamilton, quien fuera el número dos del Departamento de Estado para los Asuntos Europeos. En las próximas semanas mucho se especulará sobre si este es el inicio de una nueva guerra fría en Europa, que ha visto cómo el Kremlin invadía con toda clase de pretextos fabricados un país soberano de 44 millones de habitantes, el segundo más grande en extensión del continente, solo superado por la propia Rusia.

Los contornos del nuevo marco geopolítico ya han comenzado a dibujarse con la respuesta adoptada por la OTAN, la UE y EEUU, que ha recuperado su razón de ser en Europa, donde mantenía antes de la crisis a 90.000 militares permanentemente apostados. Se han reforzado las fronteras orientales del continente y se han dado los primeros pasos para dejar a la economía rusa fuera del mercado internacional con las sanciones más draconianas de la historia contra Moscú. Los primeros esbozos de una política de contención que, en el peor de los escenarios, podría derivar en algo parecido a un nuevo Telón de Acero, la frontera oficiosa que dividió el continente en dos bloques ideológicos tras el final de la Segunda Guerra Mundial. 

Estrategia de contención 

"La estrategia entonces consistió en desgastar a Rusia para que fuera incapaz de competir con las vibrantes economías occidentales. Va a llevar tiempo, pero lo veremos de nuevo", opina Hamilton. Uno de los peajes de esa estrategia será la militarización de Europa, forzada por la determinación de Putin para crear Estados títere junto a sus fronteras que le sirvan de tapón frente a la OTAN, una organización que ha cultivado durante años la cooperación con Rusia al tiempo que se expandía hacia el este ignorando las reticencias rusas. No se explican de otra manera las intervenciones rusas en Georgia, Ucrania y Bielorrusia de los últimos años. Ninguna, sin embargo, de la gravedad actual.

Biden ya ha anunciado el envío adicional a Europa de 7.000 soldados estadounidenses, a los que hay que sumar los desplegados por el Reino Unido en los países bálticos o por Francia en Rumania. El cambio de paradigma no es un mal negocio a corto plazo para EEUU, pese a las intenciones de su presidente de centrar sus esfuerzos en reconstruir la clase media estadounidense tras décadas de intervenciones en el extranjero. Su industria armamentística está llamada a ser la más beneficiada del rearme, la misma suerte que ha corrido su sector energético a medida que Europa trata de reducir su dependencia de los hidrocarburos rusos. El año pasado, EEUU se convirtió en el primer exportador de gas natural licuado al continente. 

Presencia de EEUU en Europa

También debería reforzarse la ascendencia de Washington entre aquellos países que han cuestionado de un modo u otro su masiva presencia en Europa. "Esta amenaza pondrá al descubierto algunas de las ideas equivocadas que han imperado en los últimos 30 años", asegura Peter Fever, quien fuera asesor del Consejo de Seguridad con Clinton y Bush. "Desde la ingenuidad demostrada por Alemania al pensar que podía ganar dinero con Rusia sin contribuir a crear un monstruo o la demostrada por Francia al creer que puede manejar los problemas mundiales sin contar con EEUU".

Pero esos beneficios a corto plazo pueden convertirse con el tiempo en una losa porque el mundo está volviendo a un pulso peligroso entre grandes potencias. Hasta ahora EEUU estaba casi exclusivamente centrado en contener a China, pero ya no podrá seguir desdeñando a Rusia como un incordio menor tras comprobar su disposición a volar a cañonazos las fronteras de sus vecinos y recuperar las hechuras imperiales de la era soviética. Hace tres años el Congreso concluyó, basándose en un informe del Pentágono, que EEUU "podría verse sobrepasado en caso de verse forzado a luchar en dos o más frentes simultáneamente".

Y lo que ahora enfrenta son dos regímenes autoritarios dispuestos a cambiar las reglas del juego y socavar la democracia. Ucrania es un buen ejemplo. "Su potencial entrada en la OTAN no tiene ningún fundamento. No está sobre la mesa, de ahí que no sea más que un pretexto para Putin", dice Hamilton. "Lo que no soporta es que Ucrania se convierta en un modelo alternativo a su régimen en Rusia, un país próspero y democrático. Por eso quiere subyugarlo para reintegrarlo en la Gran Rusia o convertirlo en un obediente Estado títere".

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