02 de octubre de 2020
02.10.2020
Brexit

La UE constata "graves divergencias" con Reino Unido relación al Brexit

Europa: "Un acuerdo sobre cualquier asociación económica requiere garantías sólidas a largo plazo"

02.10.2020 | 20:17
La negociación del Brexit se queda sin tiempo

La Unión Europea (UE) destacó este viernes que sigue habiendo "graves divergencias" en la negociación de la relación con el Reino Unido tras el Brexit en áreas como la pesca o las garantías para asegurar la competencia justa entre empresas británicas y comunitarias.

En un comunicado publicado tras la novena ronda de conversaciones entre Londres y Bruselas, celebrada en la capital belga desde el martes hasta hoy, el negociador de la UE, Michel Barnier, aseguró que durante la semana se detectaron "persistentes divergencias graves en asuntos de gran importancia para la Unión Europea".

Así, recordó que "cualquier acuerdo sobre una asociación económica con el Reino Unido requiere garantías sólidas y de largo plazo para mantener una competencia abierta y justa".

"Nuestra nueva asociación económica debe sustentarse en normas claras. Estas normas deben ser operativas y creíbles. Eso requiere mecanismos efectivos de aplicación, en particular, sobre las ayudas de Estado", comentó.

Barnier también consideró necesarios compromisos para no rebajar los estándares británicos y comunitarios en el ámbito social, fiscal, medioambiental y climático. Para el negociador de la UE, las garantías para asegurar la competencia justa se pueden aplicar sin poner en riesgo "la autonomía regulatoria y la soberanía de ambas partes".

El político francés, asimismo, destacó que el pacto sobre la nueva relación debe incluir sistemas "eficientes" de gobernanza, "con mecanismos sólidos de aplicación y resolución de disputas, así como remedios efectivos".

Agregó que ese aspecto es "incluso más importante" tras la presentación del proyecto de ley británico que viola el acuerdo de retirada, en particular sobre los aspectos relacionados con la frontera irlandesa. Ese plan legislativo no afecta de manera directa a las conversaciones sobre la futura relación, pero ha generado desconfianza en el equipo negociador comunitario.

De hecho, ante la negativa del Reino Unido a retirar el proyecto, la Comisión Europea puso en marcha este jueves un procedimiento de infracción contra Londres que, en última instancia, puede terminar en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

En tercer lugar, Barnier reiteró la necesidad de contar con un acuerdo pesquero "estable, sostenible, y de largo plazo". "Para alcanzar un acuerdo, estas divergencias deben superarse necesariamente en las próximas semanas", sentenció.

Tanto el Gobierno británico como los Veintisiete reconocen que el pacto sobre la nueva relación debe cerrarse en octubre para que se pueda ratificar antes de fin de año y entre en vigor el 1 de enero de 2021. Ese día habrá concluido el periodo de transición en el que se sigue aplicando la legislación comunitaria en el territorio británico, por lo que el Reino Unido se convertirá de manera definitiva en un país tercero.

Junto a las "graves divergencias", Barnier hizo referencia a la falta de progreso en otras cuestiones, como la protección de los datos personales o el cambio climático.

Sin embargo, también señaló "un desarrollo positivo de los acontecimientos" en la seguridad aérea, la coordinación de la seguridad social y el respeto de los derechos fundamentales y las libertades individuales, "que son una precondición para nuestra futura cooperación policial y judicial en asuntos penales".

Además, mencionó "puntos de convergencia" que "en su mayoría ya se habían logrado en rondas anteriores". Es el caso del comercio de bienes, servicios e inversiones, la cooperación nuclear civil y la participación en programas de la Unión. "Seguiremos manteniendo una actitud tranquila y respetuosa, y permaneceremos unidos y decididos hasta el final de estas negociaciones", aseguró Barnier.

Su homólogo británico, David Frost, coincidió con el diagnóstico del francés y en otro comunicado afirmó que persisten "diferencias que ya son familiares" en el ámbito de la competencia justa.

En esa área, el Reino Unido "sigue persiguiendo un acuerdo que garantice su capacidad para establecer sus propias leyes sin restricciones que vayan más allá de las apropiadas para un acuerdo de libre comercio". "Ha habido algún progreso limitado ahí, pero la UE necesita moverse más antes de que se pueda lograr un entendimiento", indicó.

Sobre la pesca, admitió que la distancia entre las dos partes es "desafortunadamente muy grande" y dijo que "se corre el riesgo de no poder superarla sin más realismo y flexibilidad por parte de la Unión Europea".

"Estoy preocupado porque hay muy poco tiempo ahora para resolver esas cuestiones antes de la cumbre europea del 15 de octubre", declaró Frost, en referencia a la cita en la que se tratará la negociación.

Dado el escaso margen temporal y la falta de avances, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico, Boris Johnson, mantendrán este sábado una videoconferencia en la que abordarán el estado de las conversaciones y los próximos pasos. "Cuando hay voluntad, hay un camino para conseguirlo, así que creo que deberíamos intensificar las negociaciones porque merece la pena trabajar duro en ello", declaró hoy la política alemana.

Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, escribió en Twitter que los Veintisiete están "decididos a concluir un acuerdo antes del final del periodo de transición, si es posible".

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