17 de septiembre de 2020
17.09.2020
Polémica

La ministra de Familia de Brasil defiende la cesárea para una niña de 10 años que abortó tras una violación

La pequeña sufrió los abusos de su tío desde los 6 años e interrumpió el embarazo en Pernambuco

18.09.2020 | 06:31
La ministra de Familia de Brasil, Damares Alves.

La ministra de la Mujer, la Familia y Derechos Humanos de Brasil, Damares Alves, ha defendido que la niña de 10 años que fue violada durante años por su tío debió haberse sometido a una cesárea en vez de a un aborto cuando se quedó embarazada, un caso que sacudió a la opinión pública brasileña hace un mes y que contó con el rechazo del Gobierno conservador de Jair Bolsonaro, que intentó paralizar la intervención médica.

"Los médicos de Espíritu Santo no querían abortar, estaban dispuestos a anticipar el parto. A esta niña se le pudo haber hecho una cesárea, sacar al bebé, ponerlo en una incubadora, si sobrevive, sobrevivió. Si no, tuvo una muerte digna", ha dicho Alves en una entrevista para un programa de la cadena Globo.

El pasado mes se conoció el caso de una pequeña de 10 años que desde los 6 había estado siendo violada por su tío en Vitoria, Espíritu Santo, en el este de Brasil.

Ante el rechazo de los médicos de este estado a realizarle un aborto, la niña se trasladado Recife, la capital de Pernambuco, para someterse a una interrupción legal del embarazo, que fue aprobada por la Justicia brasileña.

La pequeña de diez años fue sometida desde entonces a una fuerte presión por parte de un sector de la población contraria al aborto, llegando incluso a manifestarse en la puerta de la clínica.

Alves ha vuelto a esgrimir los argumentos que expuso hace un mes para posicionarse en contra del aborto, asegurando que el plazo de 22 semanas que contempla la ley para practicar un aborto en caso de violación ya habían expirado, además de los riesgos que una intervención de este tipo tendría para la madre.

En el diálogo con la televisión brasileña, Alves ha abordado por primera vez desde que sucedió este episodio las sospechas que surgieron sobre su supuestos lazos con un grupo antiabortista que intentó paralizar la intervención a la que se sometió la pequeña, del que se ha desvinculado.

Asimismo, también ha defendido la inocencia de dos de sus ayudantes, por quienes "pone la mano en el fuego", señalados por haber filtrado supuestamente información sobre la identidad de la niña.

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