"El pueblo unido jamás será vencido" fue la frase que más se repitió ayer en un encuentro que tuvo lugar frente al consulado de Venezuela y posteriormente en la plaza de España con motivo del levantamiento militar y popular en el país latinoamericano. En el lugar, se reunieron más de 100 venezolanos que, al grito de "¿quiénes somos?", mientras contestaban "Venezuela" con gran euforia, dejando claro que lo quieren es "libertad".

Ante la reciente situación que atraviesa el país, el bullicio y la multitud tenían claro que ahora "es el momento". Un momento cuyo objetivo persigue que "no se toleren más sinvergüenzadas", porque el daño que, en palabras de los asistentes, les han hecho Maduro y su gobierno es algo que "tendrán que pagarlo".

A pesar del sentimiento esperanzador, muchos de los presentes se mostraron también "asustados por "lo que está por venir". Es el caso, por ejemplo, de Zuleima Capote, quien se fue del país hace 30 años y que apenas pudo decir su nombre con claridad por "los nervios que me ha generado toda esta situación".

Mariela Ribera, quien lleva en el Archipiélago desde hace 10 años, se mostró convencida de que que el gobierno Venezolano "está retractado" y que no dispone de "fuerza ni de gente" que lo apoye más.

Los manifestantes calificaron el daño que han recibido como "irreparable", pero Ronald Medina, quien lleva en Tenerife apenas 10 meses le puso nombre y apellidos a lo que él ha perdido: Bassil Dacosta, un compañero de universidad que murió a su lado y fue lo que lo impulsó a tomar conciencia de la causa.

Es por ello que para él, aquellas personas que "visten la paz mediante armas", es mejor "confrontarlas", a pesar del miedo que "puedas tener llegar a tener" sentenció el joven venezolano de padre gomero.