¿Cómo es tu relación con el dinero, más allá de cuánto tienes?
La riqueza no depende solo de una cifra. También tiene que ver con la tranquilidad para mirar al futuro, la libertad para elegir y la capacidad de poner el patrimonio al servicio de la vida que queremos disfrutar
Hay preguntas acerca del dinero que son fáciles de responder: cuánto ingresamos, cuánto gastamos, cuánto hemos ahorrado o, incluso, cuánto vale nuestro patrimonio. Pero hay otra bastante más difícil: ¿qué tipo de relación tenemos con ese dinero?
La realidad es que depende. Por ejemplo, dos personas con una situación económica similar pueden vivirla de maneras completamente distintas. Para una, el dinero puede significar tranquilidad y capacidad de elección. Para otra, sin embargo, se convierte en una fuente de preocupaciones, con el dilema entre proteger lo conseguido y el desgaste cotidiano del ahorro. Quizá, por esta razón, hablar de riqueza implica mirar más allá de las cifras: pasar del cuánto al para qué destinamos, en realidad, el dinero.
Durante buena parte de nuestra vida, el dinero está asociado a objetivos concretos: por ejemplo, independizarnos, comprar una casa, formar una familia, desarrollar una carrera profesional o, simplemente, ahorrar. Pero con el tiempo esas preguntas cambian: “¿Quiero seguir trabajando al mismo ritmo en los próximos diez años?”, “¿Estoy preparado para jubilarme como me gustaría?”, “¿Puedo ayudar a mis hijos sin comprometer mi futuro?”, “¿Qué quiero hacer con lo que he construido?”.
“La verdadera cuestión nunca ha sido cuánto patrimonio se tiene, sino para qué se quiere”
- Santiago Satrústegui, presidente de Abante.
“Es entonces cuando la pregunta pasa de ser 'cuánto tengo' y se convierte en 'para qué lo tengo'”. Lo expresa así Santiago Satrústegui, presidente de Abante: “La verdadera cuestión nunca ha sido cuánto patrimonio se tiene, sino para qué se quiere”.
Esta idea se refleja en la manera en que compañías como Abante entienden el asesoramiento financiero. Es entender el patrimonio no como un fin en sí mismo, sino como una potente herramienta para ayudar a cada persona a construir su propio proyecto de vida.
Tener más no siempre significa vivir con más tranquilidad
“Existe la creencia de que, a medida que aumenta nuestro patrimonio, se diluyen las preocupaciones”. Pero no siempre es así. Nos asalta el miedo a perder lo conseguido, las dudas a la hora de tomar decisiones o la sensación de no saber si se está haciendo lo correcto.
Así que una relación sana con el dinero no consiste solo en acumular más, sino en entender qué necesitamos que haga por nosotros. Por ejemplo, para algunas personas esto implica sentirse más seguros ante un contratiempo. Para otras, sin embargo, es un medio para disponer de más tiempo, emprender, ayudar a la familia, preparar la jubilación o dejar un legado. No existe, por tanto, una única definición de riqueza porque tampoco existe una única forma de vivir bien.
Las decisiones financieras son también decisiones vitales
Esta es precisamente una de las ideas sobre las que Abante ha construido su forma de trabajar durante sus 25 años de trayectoria. Antes de hablar de productos, inversiones o rentabilidad, el punto de partida debe ser otro: escuchar y entender qué quieres conseguir, qué te preocupa, qué quieres proteger y qué decisiones tienes por delante.
A partir de ahí, el objetivo es redefinir el patrimonio para que acompañe ese proyecto de vida… y no al revés. Preparar una jubilación no consiste solo en alcanzar una cifra. También significa poder decidir cuándo dejar de trabajar y cómo queremos vivir esa etapa.
Ayudar a los hijos no consiste únicamente en transferir patrimonio, sino en hacerlo sin comprometer nuestra propia seguridad. En ese sentido, planificar una sucesión no es solo repartir bienes: también implica decidir qué queremos dejar y cómo queremos hacerlo.
Las decisiones financieras son muchas veces decisiones sobre el tiempo, la familia y el futuro. Tal vez por estos motivos la verdadera riqueza no empieza al alcanzar una determinada cifra, sino cuando está claro qué vida se quiere construir y se cuenta con un plan para conseguirlo.