El presidente de la Cámara de Comercio de Santa cruz de Tenerife, Ignacio González, dijo hoy que España, y en especial Canarias, no puede ser una región de parados o funcionarios, y reclamó a los políticos que busquen soluciones y sean aliados de quienes invierten

Ignacio González se expresó de este modo durante la presentación del vivero de empresas "Olympo creativo", un lugar que la Cámara de Comercio pone a disposición de los emprendedores para que comiencen su actividad.

Insistió Ignacio González en que es preciso estimular y proteger a los emprendedores, pues aseguró que son casi la única respuesta a la situación de desempleo que hay en las islas, en un momento, en el que, destacó, la iniciativa privada es la única capaz de generar puestos de trabajo.

La administración pública, afirmó Ignacio González, no puede crear empleo en un momento en el que tiene que afrontar una "profunda" reforma para aumentar la eficacia.

Ignacio González apostó por que se promuevan políticas de estímulo junto a las de austeridad, y aseguró que los empresarios no aguantan "una vuelta de tuerca más" y la sociedad tampoco, agregó, por lo que "todos reclamamos un signo de esperanza ante tanto castigo y sufrimiento".

El presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife dijo que hay incertidumbre y desconcierto y la solución no es seguir recortando, no es subir los impuestos a los empresarios, no es seguir asfixiando más a las empresas y las familias.

Ignacio González recordó que la política es el arte de hacer lo imposible, por lo que pidió a los políticos que busquen soluciones y se conviertan en aliados de quienes invierten y ponen "toda la carne en el asador para sacar adelante" las empresas.

La activación económica de Canarias tiene que ser fruto de un esfuerzo colectivos y "estamos obligados a negociar, a buscar soluciones" de forma consensuada pues el conflicto, a juicio de Ignacio González "más bien nos lleva a agravar la situación".

El vivero inaugurado hoy es, en palabras de Ignacio González, un espacio de confianza, de respuesta a la crisis y de apuesta por el futuro, y se trata de proporcionar un espacio físico a los emprendedores.

El vivero ocupa más de 135 metros cuadrados en el edificio Olympo de la capital tinerfeña y tiene ocho espacios que servirán de base a las empresas por un máximo de dos años.