Posiblemente fui el primero de todos los agraciados que entró en aquel salón, en el que había no menos de 50 bicicletas, para recoger mi premio, ganado en un sorteo que realizaba el periódico EL DÍA. Para entrar en el sorteo había que enviar los cupones que diariamente se publicaban en el periódico. Yo, cada día, esperaba pacientemente a que mis padres lo leyeran, rellenaran el crucigrama, escudriñaran las esquelas por si conocían a alguien y, después, ya podía recortar el cupón para unirlo al de los días anteriores y mandarlos por correo a su sede en Santa Cruz.

Hablar de un aniversario muchas veces supone evocar recuerdos y el anteriormente citado es, sin duda alguna, el primero que tengo de EL DÍA. Tengo que reconocer que en la actualidad, cuando entro en su sede, busco ese salón que estaba lleno de bicicletas.

La prensa hoy en día mantiene una labor fundamental dentro de las sociedades democráticas, siendo pilares en la información y en la formación de unos hombres y mujeres críticos con el contexto que nos rodea. El derecho a la libertad de información y de opinión son básicos en la creación de una comunidad libre sin la atadura de la desinformación.

Hablar del periódico EL DÍA es hablar de arraigo, de profesionalidad, de sociedad tinerfeña y de credibilidad. Arraigo porque sólo puede durar ciento diez años aquel periódico que tiene una base sólida en la sociedad a la que va dirigida, convirtiéndose en parte de la misma. Como parte de la sociedad, los periódicos han pasado por altibajos, por épocas de bonanzas y por periodos de crisis y han tenido que evolucionar y adaptarse para garantizar su supervivencia. Ejemplo de esa adaptación son las ediciones digitales. La de EL DÍA ofrece una información cercana e inmediata de lo que sucede a nivel local, nacional y mundial. En la era de lo inmediato, el periódico EL DÍA, gracias a esta herramienta digital, sacia esa inquietud que emana de la sociedad actual, sin dejar de mimar la edición en papel para aquellos que disfrutan del análisis más sosegado de la actualidad.

Por otro lado, los conceptos de profesionalidad y credibilidad definen con justicia al periódico EL DÍA. Puedo dar fe de la profesionalidad con la que trabajan sus redactores y, en especial, aquellos que han cubierto y cubren las noticias de la comarca sureste la isla, a la cual pertenece el municipio de Arafo, que se traduce en la credibilidad y confianza que generan sus artículos. En un momento donde proliferan bulos o falsas noticias en las redes, saber que lo que publique este medio de comunicación es fiable genera confianza.

EL DÍA es Tenerife pero también es Canarias, sin dejar de atender la información de cada unos de los municipios de nuestra tierra. Y en estos momentos de incertidumbre, la población necesita más que nunca de los medios de comunicación, para dar voz a las diferentes injusticias que se producen y que crecen en tiempo de crisis, también para reflejar los trabajos que desde los municipios realizamos para atender las demandas vecinales y ser altavoz de aquellas inquietudes que como comunidad tenemos.

Creo que lo mejor que se puede desear a un medio de comunicación es que siga haciendo pensar, que genere preguntas en los lectores y lectoras y que cree esa conciencia crítica a la que debemos optar como pueblo.