14 de febrero de 2020
14.02.2020

El vídeo mató a la estrella de... el cine

Cuando en 2016 se estrenó Escuadrón suicida, destacó por encima de todo una alocada y descarada Margot Robbie representando el papel de Harley Quinn

13.02.2020 | 22:30
El vídeo mató a la estrella de... el cine

Cuando en 2016 se estrenó Escuadrón suicida, destacó por encima de todo una alocada y descarada Margot Robbie representando el papel de Harley Quinn. Más allá de la trama, de la acción o de la escenografía visual, su recreación del singular personaje apuntalaba la parte más cómica y gamberra de una producción con luces y sombras. Lo que ya no me queda tan claro es si esa preeminencia de Quinn fuera suficiente razón para justificar otro proyecto a mayor gloria y loa de su intérprete. Mantiene su gancho, su atractivo, su ironía corrosiva, su tono macarra, incluso cierto carisma, pero el resto que le rodea tan sólo evidencia un vacío cinematográfico considerable. Al margen de la pretensión ideológica de empoderar a los perfiles femeninos y del complicado equilibrio entre corrección política y la insolencia generacional, se evidencia una incapacidad para contar una buena historia y ofrecer algún aliciente artístico que no pase por la provocación y el colorido.

Es cierto que ofrece momentos entretenidos, divertidos y capaces de deleitar al espectador, sobre todo al más proclive a la ambientación apocalíptica, el estilo transgresor y la narración caótica. En ese sentido, parte del metraje ofrece sin duda lo que promete. La vivacidad del montaje, el tinte chillón de los colores y la sonrisa traviesa de la actriz constituyen los cimientos de la cinta. Sin embargo, ¿realmente se sustenta sobre una historia con contenido? En mi opinión, no. Una vez retirado el superficial y endeble envoltorio del mensaje y la supuesta moraleja reivindicativa, y una vez saciado el apetito inicial más desvergonzado, sigue quedando una sensación de hambre que no se sacia. Dicho de otro modo, aquí hay material del bueno para un videoclip musical o para un cortometraje. Pero pretender conformar casi dos horas de proyección con esta materia prima se aventura complejo y, finalmente, se constata imposible.

De hecho, en ocasiones da la sensación de tratarse de la grabación para promocionar un disco o de un tráiler que desvela el argumento de una película posterior con suficiente enjundia. Pero no. Lo que se ve es todo lo que hay, y la sensación de quedarse a medias es patente. Si a finales de los ochenta se popularizó la canción Video Killed the Radio Star, ahora es esta cierta manera de entender el cine la que está matando al Séptimo Arte. No se sabe si se nos coloca dentro de un videojuego, de una pieza de arte experimental o de un largometraje.

Con Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) se configura otra saga que aborda las aventuras en solitario del personaje de Harley Quinn, nacido en la factoría DC Cómics. La que otrora fuera pareja del Joker reivindica su emancipación e independencia, para lo cual decide aliarse con otras tres heroínas (o villanas, aquí da un poco igual) para formar el grupo Aves de presa y enfrentarse a todo tipo de peligros y desafíos en su pugna con el malvado Máscara Negra.

Por supuesto, Margot Robbie vuelve a destacar con contundencia y sin esfuerzo aparente. Más de moda que nunca (esta misma semana se encuentra también en cartelera con El escándalo, por cuya actuación está nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto), ha demostrado ser algo más que una belleza a explotar. Reúne muy buenas interpretaciones en Yo, Tonya y María, reina de Escocia, lo que, junto a la popularidad de filmes tan exitosos como Érase una vez en... Hollywood, la posiciona como una de las actrices del momento. Con veintinueve años cuenta ya con dos nominaciones al Oscar, dos a los Globos de Oro y cinco a los BAFTA. Si es capaz de no orientar equivocadamente su carrera, puede convertirse en una profesional de referencia. Ahora bien, entre sus proyectos futuros figuran hasta tres diferentes trabajos relacionados con el personaje de Harley Quinn, el enésimo ejemplo de cómo Hollywood satura y esquilma como forma de crecimiento de su industria.

Le acompañan Rosie Perez ( Te puede pasar a ti, Sin miedo a la vida), Mary Elizabeth Winstead ( La jungla 4.0, Calle Cloverfield 10), Jurnee Smollett-Bell ( Eve's Bayou, El gran debate) y Ewan McGregor ( Moulin Rouge, El escritor, Star Wars -nada menos que el Obi Wan Kenobi de la segunda trilogía-).

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