10 de enero de 2020
10.01.2020

Dejad que los niños se acerquen a Bowie

Los libros de Little Niño permiten compartir la pasión por la música con los más pequeños de una manera natural, sin artificios

09.01.2020 | 23:14
Dejad que los niños se acerquen a Bowie

Los libros de Little Niño me permiten contarle un cuento a mi hijo en la cama sin pasar el bochorno de interpretar voces de los animales que, un rato antes, me sirvieron de cena. Eso y compartir con él mi pasión por el rock de una manera natural, sin forzar situaciones, doblegar su voluntad ni adoctrinarle, como esos que obligan a su prole a memorizar letras de Love of Lesbian. Y es que, al igual que ocurría con los episodios en los que Niño descubre a los Beatles o a los Stones, esta tercera entrega sigue siendo un relato para los más menudos, pero no solo para ellos.

La lectura de estas historias se puede desarrollar en varios niveles: la aventura de rescatar al oso Renato de un siniestro y escheriano castillo, atravesando un laberinto repleto de goblinscomandados por David Bowie, es uno de ellos. Desentrañar los títulos de canciones del genio británico que cada dibujo esconde, es otro. Y créanme cuando les digo que es una labor que requiere todo el esfuerzo del fan/progenitor, que se quedará absorto con este pasatiempo en la cama de su hijo mientras este duerme desde hace rato.

Resueltos los acertijos, usted podrá explicarle a su churumbel quién es el mayor Tom, Ziggy Stardust, Halloween Jack, China Girl o las arañas de Marte; pero también cuál era la adelgazante enfermedad del Duque Blanco, qué es un mod, qué era el muro de Berlín o por qué, llegado el momento, querrá ser un héroe, aunque sólo sea por una noche. La mente retorcida, poliédrica y creativa del guionista Dani Llabrés, y el trazo expresivo, divertido y colorista del dibujante Jaime Pantoja, convierten cada onírica epopeya de su pequeña criatura en un formidable instrumento de comunicación intergeneracional. Y esto es lo más importante, porque cada figura, cada objeto, cada símbolo y detalle presente en el libro sirve para tirar del hilo conversacional con su retoño y enseñarle, hasta donde el mismo se deje y su edad y entendimiento lo permita, geografía, cine, literatura, música o historia. Esta vez el artefacto lleva un juego de la oca alusivo al universo del camaleónico artista, además del consabido apéndice explicativo solucionador de interrogantes y el código QR para escuchar las canciones y ambientar la lectura de unos sucesos inquietantes que se narran ágilmente y con emoción, sin ñoñerías ni cursiladas.

Utilice a Little Niño para regalarse bellos momentos al lado de su hijo o hija, vacúnelo en la medida de lo posible contra la estulticia y el aborregamiento, y ojalá evite con ello que acaben reguetoneando en un polígono del extrarradio. Comparta sus inquietudes con ellos antes de que crezcan. Aproveche ahora, porque en poco tiempo tan sólo compartirá con ellos el odio contra el sistema, la amargura de los sueños robados y un cuarto de baño demasiado pequeño para los dos.

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