10 de enero de 2020
10.01.2020

Un concierto repleto de emociones

El quinteto Mastodonte, liderado por el cantante y actor vasco Asier Etxeandia y el multiinstrumentista italiano Enrico Barbaro, presentará el show 'La transfiguración del Mastodonte', una docena de canciones en las que se combinan música, teatro y danza

09.01.2020 | 23:14
Un concierto repleto de emociones
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La propia vida es la protagonista central de todos los temas que conforman el espectáculo La transfiguración del Mastodonte, versión escénica cuyo cimiento se sustenta en el primer disco producido por el quinteto Mastodonte que mañana sábado y el domingo presentará, a partir de las 20:30 y a las 19:00 horas, respectivamente, en el teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife.

Esta propuesta, liderada por el cantante y actor vasco Asier Etxeandia y el multiinstrumentista italiano Enrico Barbero, ofrece un recorrido emocional y sensorial por la docena de temas, además de alguna sorpresa, que integran el primer registro de esta singular formación que nace con la intención de hacerse "eterna", según sus fundadores.

Este show, muy visual, que cuenta con el apoyo incondicional del teatro, la danza y un exclusivo vestuario, entre otros recursos escénicos, es una explosión de emociones sensoriales expresadas a través de la voz de Asier Etxeandia y los variados ritmos que ofrece un paseo por estilos tan variados como la electrónica, rock, soul, dance, clásica, experimental, funk o pop, entre otros, que acarician las canciones escritas por el intérprete vasco.

Todo este despliegue sonoro es producido por una banda formada por Enrico Barbaro (bajos, sintetizadores y programaciones), uno de los bastiones de este proyecto que ronda por España desde hace más de un año, además de Iván Prada (guitarra eléctrica), Pino Rovereto (batería) y Domi Oliver (piano, percusión, batería electrónica, saxo y guitarra acústica). Es una gran familia que comparte sus sentimientos con el público que asiste a sus conciertos, en los que es casi imposible no bailar, reír o incluso llorar.

"Lo que hacemos es un show en el que intentamos utilizar todo lo que conocemos de nuestra experiencia como artistas y ver qué se puede hacer escénicamente", aseguró Etxeandia, mientras que Barbaro precisó que "utilizamos el espacio escénico para contar el viaje emocional que plantea el disco".

Este tándem ya congenió sus inquietudes creativas hace ya más de cuatro años, cuando Etxeandia se embarcó en su primera aventura musical, El intérprete. El músico napolitano tocaba el bajo en aquella banda con la que recorrió España. A partir de entonces surgió una admiración mutua y persistente que se tradujo en esta nueva empresa escénica que se desarrolla durante casi dos horas, aunque como aclararon ambos artistas, "depende de las ganas que tengas de bailar. Lo que se da es lo que se recibe".

Muchas afinidades

La realidad demuestra que Asier Etxeandia y Enrico Barbaro han descubierto muchas afinidades entre ellos, ya que a pesar de tener personalidades muy diferentes poseen una visión bastante común. "Somos muy diferentes, pero muy compatibles. Él me provoca ser reflexivo, la búsqueda de la calma. Fue un maestro total. Ha influido mucho en mi y he tenido mucha suerte de emprender este viaje", confesó Etxeandia. Por su parte, Barbero reconoció que "yo me he ido calmando con los años y él me ha ido agitando".

La transfiguración del Mastodonte ofrece un recorrido lleno de emociones por las diferentes etapas que marcan la existencia con unas canciones épicas y rotundas. "Las canciones las hemos compuesto entre los dos. Yo tenía muchas letras, y melodías cantadas y registradas. Enrico es el productor musical, es un músico con mayúsculas, el mejor que me he encontrado en la vida y el más libre mentalmente. Nos hemos juntado y hemos desarrollado el concepto de lo que queríamos hablar. Por eso creo que en Mastodonte tenemos un discurso que es bastante intenso. Habla de las diferentes pantallas que nos suceden en la vida", matizó el cantante español.

También especificó que el disco en el que se basa todo el espectáculo, cuyo videoclip Anatomía de un éxodo optó a los premios Latin Grammy 2019, se caracteriza por ser muy contundente con el directo de la banda.

"La forma de contar las cosas es bastante épica. La vida es como un mastodonte pesado que a veces nos deja paralizados y nuestra forma de luchar contra eso era convertirse en uno de ellos. Al fin y al cabo es de lo que habla el disco, que es conceptual. Es coger todo aquello que te aterroriza en la vida, una situación, una emoción que a veces te impide caminar, transformarla, llevarla a ti y con esas mismas armas enfrentarte a ello".

El miedo a esconderse, a que vean cómo eres de verdad desde una vida anterior al nacimiento, pasando por la niñez, la adolescencia, el descubrimiento de la pasión y el amor, la madurez, la pérdida, el perdón y la muerte o la aceptación de los errores cometidos son algunos de las estaciones emocionales que se recorren durante el concierto. "Se trata de hablar de todas las facetas de la vida y de como tienes que enfrentarte a ellas y ver que puedes tener una segunda oportunidad", constató Enrico Barbero.

Desde el punto de vista de Etxeandia, el concierto no tiene un guion establecido, sino que el público hace suyas las canciones y las adapta a su propia existencia. "Lo que más se evoca en el concierto es que es un ritual que va en la búsqueda de la libertad total, de ser cada vez más libres. Como decía Nina Simone: ¿qué es ser libre?, no tener miedo".

Los dos defienden la idea de que esta propuesta es una celebración de la vida en todas sus etapas, una continua búsqueda de uno mismo hasta el final, sin reservas. "El hilo argumental es la vida de un ser humano en la búsqueda de cerrar ese círculo de pantallas en las que uno se ve reflejado. Hay de todo, pero las emociones que dominan, las que queremos transmitir, son la euforia y la explosión de los sentidos, aunque todo dependerá de cada persona del público. Creo que en el momento en el que subes al escenario tienes que tener el objetivo de conmover. Eso es lo que busca cualquier artista, conmover. Es un show en el que te vas despojando poco a poco de las capas que te impiden ser tu mismo", subrayó el cantante vasco.

La variedad de estilos musicales que acompañan a cada una de las letras de las canciones conceden a Mastodonte la facultad de poder conectar con un público muy heterogéneo, cuya actitud y nivel de participación en la fiesta, de su entrega y capacidad de identificación, define el resultado final de la misma.

Llamativo vestuario

Uno de los recursos escénicos en los que también se sustenta este proyecto, que crece tras cada audición, además de la potente iluminación que ambienta el escenario, es el vestuario que ha diseñado Sara Sánchez de la Morena con las claves facilitadas por los mentores de este viaje musical a través de la vida.

"Utilizamos un vestuario que hemos creado nosotros con Sara Sánchez, con la que imaginamos como vestir las canciones, pero también porque poéticamente transmite emociones, además de estar guapos", señalaron.

"Casi todo el vestuario tiene un peso muy potente, tiene mucho de barroco, recargado. También tiene mucha inspiración en el mundo del paganismo, antes de las religiones y rituales de la antigua Europa. Todo eso nos ha influido mucho y también el mundo mininal", comentaron.

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