03 de enero de 2020
03.01.2020
CINE

Clásicos contemporáneos

02.01.2020 | 23:12
Clásicos contemporáneos

La última versión de Mujercitas dirigida por Greta Gerwig es una correcta y muy digna película cuyo entretenimiento se beneficia del buen material literario en el que se basa y de la notable contribución técnica y artística de unos profesionales competentes que ayudan a su calidad visual, sonora e interpretativa. Impresionará más, sin duda, a las nuevas generaciones que se acerquen a esta historia sin haber visto las cintas que la precedieron o sin haber leído la novela de Louise May Alcott. En mi caso particular, al ya acumular varios visionados de sus adaptaciones anteriores, me resulta más difícil disfrutar con la repetición de sus tramas, relaciones, anécdotas y desenlaces. De hecho, no dejo de preguntarme por qué una cineasta como Gerwig decide volver a filmar un título que ha sido llevado a la pantalla grande con éxito en varias ocasiones. Circunstancia similar se produjo el pasado año con el filme Ha nacido una estrella si bien, al estar ambientado en distinta época que sus antecesores, otorgaba algún pequeño margen a la innovación. Sin embargo, las actuales "mujercitas" repiten los personajes, el periodo histórico, la ambientación, las aventuras y, puntualmente, hasta los gestos y los diálogos.

Por lo visto, una de las explicaciones a tal comportamiento es la demostrada tendencia de los jóvenes de hoy en día a prescindir del cine clásico, incluso del estrenado hace apenas unas décadas. No es preciso retrotraerse a las cintas de George Cukor (1933) y Mervyn LeRoy (1949), ni tampoco ha llovido tanto desde que en 1994 la directora Gillian Amstrong rodase un trabajo con el que el presente proyecto guarda estrechas similitudes (por no decir que calca determinados aspectos). De hecho, pretende presentarse como la visión feminista del libreto, postura que me apresuro a enmendar, puesto que dudo que la recreación llevada a cabo hace veinticinco años por Winona Ryder, Kirsten Dunst, Samantha Mathis, Trini Alvarado, Claire Danes, Christian Bale, Gabriel Byrne y Susan Sarandon deba envidiar en lo más mínimo su tono moderno y acompasado con los tiempos.

Sea como fuere, tampoco es mi intención generar un debate comparativo entre unas y otras versiones. Si esta apuesta sirve para acercar a los adolescentes el relato clásico en el que está basada, bienvenida sea, por más que también les sugiera que revisen sus precedentes. Se trata de una obra bonita, bien narrada, ambientada e interpretada, con una acertada banda sonora, un vestuario efectivo y un tono dramático, pero vitalista, que infunde emoción y optimismo. Mantiene firme el equilibrio entre la visión un tanto tierna del romanticismo de antaño, el ritmo potente y la narración vanguardista. No cabe duda que su realizadora posee la habilidad de contar historias a través del lenguaje visual, cualidad que ya demostró en Lady Bird. En definitiva, ofrece una propuesta especialmente recomendada para los amantes de los cuentos clásicos pero que, asimismo, invita a su visión a otros ojos más renovadores.

El American Film Institute ha escogido Mujercitas entre los diez mejores largometrajes del año, una elección que se ha repetido en casi todos los listados de galardones concedidos en Estados Unidos por sus numerosas de Asociaciones de Críticos (en el caso de Boston, ha obtenido el de mejor producción del año). Capítulo aparte merece su equipo artístico. Saoirse Ronan continúa acumulando aciertos profesionales. Con apenas veinticinco años, ya cuenta con tres nominaciones al Oscar ( Expiación, Brooklyn y Lady Bird) y ha dado sobradas muestras de su relevancia como intérprete con un futuro prometedor. De hecho, opta al Globo de Oro por este papel. Florence Pugh, a quien descubrí primero en Lady Macbeth y, posteriormente, en la serie La chica del tambor, se abre aquí camino con potencia y autoridad, habiendo resultado elegida por varios críticos especializados como la mejor actriz de reparto gracias a esta interpretación. Dentro del sobresaliente elenco figuran además algunos ilustres veteranos como Meryl Streep (su inalcanzable categoría es por todos conocida) y Chris Cooper (ganador de la estatuilla de Hollywood por su actuación en El ladrón de orquídeas), así como otros jóvenes prometedores: Emma Watson (la archiconocida Hermione Granger de la saga de Harry Potter), Timothée Chalamet ( Call Me by Your Name, Beautiful Boy, siempre serás mi hijo) y Eliza Scanlen (de la televisiva Heridas abiertas). Juntos conforman un casting acompasado, al estilo de un hermoso ballet.

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