13 de diciembre de 2019
13.12.2019

Relaciones politizadas

Los actores tinerfeños Óscar Bacallado y Vicente Ayala estrenan en Canarias el montaje 'Dignidad', una obra escrita por Ignasi Vidal que deambula entre la ambición, la corrupción y las relaciones humanas.

13.12.2019 | 00:46

Un despacho de un partido político cualquiera, de esos que quieren detentar el máxino poder en un país de corte democrático, es el escenario principal en el que se desenvuelve Dignidad , un thriller que se escenificará mañana, sábado, a partir de las 20:00, en el Espacio Cultural Rambla de la localidad tinerfeña de San Juan de la Rambla.

Este montaje, basado en un texto escrito por Ignasi Vidal y dirigido por el tinerfeño Juan José Afonso, Cuco, reúne en el escenario a dos actores tinerfeños con un considerable recorrido profesional sobre los que cae el peso de toda la función, Oscar Bacallado y Vicente Ayala.

La historia, que tiene una duración de unos setenta minutos, se centra en dos hombres, Francisco (líder del partido) y Alejandro (su mano derecha), que se conocen desde hace muchos años por amistad y por compartir sus ideas en el mismo partido político al que pertenecen. Uno aspira a ser presidente del gobierno y el otro hace todo lo posible para que lo sea y cambie la realidad de un país que no funciona, hasta que surge la disputa entre ellos.

Lo que en un primer momento es una distendida reunión improvisada acaba convirtiéndose en un tenso intercambio de reproches jamás sospechados, tras poner al descubierto sus deseos, ambiciones, ilusiones y miedos.

Ambos personajes representan la esperanza, la ilusión del cambio para una sociedad que ha perdido la confianza en una clase política más preocupada por su propio beneficio y ajena a la realidad que padecen sus votantes. Todo va de maravilla entre ellos hasta que durante una conversación salen a la luz una serie de aspectos inesperados que amenazan su tambaleante amistad.

Dignidad, un texto que se ha representado en una docena de países como Rumania, México, Panamá, Chile y Argentina, entre otros, destaca por la rabiosa actualidad que refleja a nivel político, pero también en el sentido de las relaciones humanas, además de reflexionar sobre hasta dónde pueden estar dispuestas a llegar las personas para conseguir sus objetivos, una forma de observar cuáles son las entrañas del poder.

El veterano director y productos tinerfeño Juan José Afonso, Cuco, defiende el carácter actual de esta pieza. "Es una obra política, pero la política no es el centro, sino justamente el ser humano dentro de la política. Es una obra que analiza la relación entre dos políticos amigos de toda la vida que siempre han estado en el mismo partido, que se han apoyado mutuamente. Uno va a ser el próximo candidato a la presidencia y el otro el hombre que le ha catapultado hasta esa situación, el que organiza el partido y el que pone todo a favor del candidato".

Este obra, que se estrenó en Madrid en 2015 interpretada por el mismísimo Ignasi Vidal y Daniel Muriel, se inspiró, según comentó en su momento su autor, en el tándem formado Felipe González y Alfonso Guerra, aunque no tenga nada que ver con ellos lo que ocurre en la historia.

"Casualmente, en el estreno de la obra en el teatro del Canal estuvo Javier Pérez Rubalcaba y cuando después de la función hicimos un coloquio fue genial. Rubalcaba me decía que cuántas cosas veo en esta función que han pasado en mi vida", recordó Afonso.

El productor tinerfeño incidió en la vigencia de esta pieza teatral , "porque el clima que se está viviendo políticamente en este país es un caldo de cultivo para lo que pasa en la función. En Rumania es un auténtico acontecimiento lo que pasa porque ha llegado en el momento político perfecto. Es la obra que más éxito está teniendo en este país con una gran repercusión".

El debate cara a cara que se plantea en Dignidad va subiendo de tono según se desarrolla la obra, en la que está muy presente la lucha por el poder en los partidos políticos. "Hay ambición política, corrupción, hay de todo, pero también es una historia de amistad. Creo que la clave de la función es la historia de dos amigos que descubren que las cosas no eran como son después de veinte años juntos trabajando por las mismas ideas. Esto hace que la relación sea muy traumática porque hay un final inesperado cuando termina la función".

A pesar de que este montaje se define como un thriller político, Afonso consideró que es más de carácter humano, de relaciones personales, aunque todo esté invadido por la política tan cotidiana, sin importar que sea un partido de izquierdas o de derechos, porque la esencia de la trama es extrapolable a todos ellos.

"Cuando viene a ver la función gente del PP te preguntan si la obra se refiere al PP, lo mismo si van del PSOE", señaló Afonso, quien admitió que el político socialista Eduardo Madina les asesoró en algunos aspectos durante los ensayos previos al estreno.

Con respecto a la reacción del público, indicó que juzgan quién es la peor de las dos personas. "Creo que es una obra de relaciones personales, como le he dicho antes, de lo difícil que es por muchos años que estés con una persona saber exactamente hasta que punto es lo que tu ves. Lo que pasa es que en este caso está el mundo de la política por medio y es mucho más complicado porque tienen una imagen pública y están sujetas a un montón de cuestiones que no afectan a las personas normales. Es un juego muy peligroso".

Juan José Afonso, que recientemente estrenó en Tenerife la obra Antimateria y ya prepara la próxima edición del Festival Canarias Artes Escénicas (CAE), confesó su predilección por este tipo de teatro que él denomina textos en vena. "Me gusta hacer este tipo de textos. Es como leer un libro. El hecho de escuchar el texto es para mi lo mejor del teatro. Es el que quiero hacer, el que me gusta".

La escenografía de Dignidad es muy sencilla. Se trata de un espacio que es la metáfora de un ring, marcado en el suelo por una moqueta de color gris perla. Tres sillas y una mesa ocupan el espacio, que es muy cerrado, acotado con unas dimensiones de cinco por tres metros y medio.

"Se siente la opresión, de modo que los actores construyen todo un mundo alrededor con sus comentarios y sus miradas. El único objeto que existe es un perchero que en este caso es una cadena y una gancho de carnicero. Es todo un símbolo. Siempre que viene algún fotógrafo a sacar algo del espectáculo comenta si me puedo poner al lado del perchero. Cuando entra el actor y coloca el abrigo queda un personaje siniestro, una metáfora de la función".

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