Entrevista | José Poveda Catedrático de Sanidad Animal de la ULPGC
José Poveda, catedrático de Sanidad Animal de la ULPGC: «El hantavirus de los Andes no es tan transmisible como el covid, pero tiene una alta letalidad»
La llegada a Canarias del crucero ‘MH Hondius’ ha activado una vigilancia sanitaria excepcional por la presencia de un patógeno poco común y con capacidad de transmitirse entre personas

José Poveda, catedrático de Salud Animal del la ULPGC. / Andrés Cruz
El brote detectado en el crucero 'MV Hondius' pone el foco en el hantavirus andino, ¿qué singularidad tiene esta variante frente a otras cepas del patógeno?
Realmente, no podemos hablar de variantes ni de cepas. Este es un virus, el hantavirus de los Andes, y existen otros grupos de hantavirus. El de los Andes tiene una singularidad epidemiológica muy importante frente a otros hantavirus que conocemos desde hace mucho tiempo, y es que puede transmitirse de persona a persona. Esa es su principal singularidad epidemiológica. La mayoría de los otros hantavirus, los que producen el síndrome pulmonar por hantavirus en Norteamérica o el síndrome renal en Europa y Asia, se transmiten casi exclusivamente desde roedores infectados a los humanos, sobre todo por inhalación de aerosoles. Esa sería la particularidad.
La Organización Mundial de la Salud –OMS– ha insistido en que el riesgo para la población en general es bajo, pero al mismo tiempo se están activando protocolos excepcionales en Canarias para garantizar la seguridad. ¿Cómo se interpreta esa aparente contradicción entre bajo riesgo y máxima vigilancia?
En realidad, la OMS considera que el riesgo para la población general en Canarias es bajo porque el hantavirus de los Andes no tiene una transmisibilidad tan eficiente como la del covid. Requiere contacto estrecho y el número de casos es relativamente limitado. Además, por los antecedentes en brotes anteriores en Argentina, se ha demostrado que no existen grandes cadenas de transmisión y no parece haber una adaptación del virus entre humanos. La activación de protocolos excepcionales se debe a que el virus tiene una alta letalidad. Tanto es así, que se sitúa entre el 20% y el 40%. También influye que haya ocurrido en un entorno cerrado, como es un crucero, y que este patógeno haya demostrado en brotes anteriores capacidad de contagio de persona a persona.
Como ha comentado, la transmisión de persona a persona es algo poco habitual en la mayoría de hantavirus. ¿Qué evidencia científica existe sobre esa capacidad de contagio en el virus de los Andes?
La evidencia científica procede del seguimiento y de la reconstrucción epidemiológica de cadenas de contagio en brotes anteriores. El caso más famoso fue el brote de Epuyén, que se produjo entre 2018 y 2019, cuando se describieron varios casos de transmisión humana. En ese caso, los investigadores lograron reconstruir qué personas estuvieron involucradas en la transmisión a otras, en ausencia del reservorio silvestre. Esto también se ha publicado en revistas científicas. Ha quedado constancia en investigaciones argentinas y chilenas de que el hantavirus de los Andes, sobre todo el Andes Sur, es capaz de transmitirse entre personas. También se han estudiado modelos animales. De hecho, algunos estudios experimentales en animales mostraron que determinadas cepas del virus de los Andes poseen características biológicas que facilitan la transmisión entre mamíferos.
¿Solo entre mamíferos?
Sí. Realmente, el reservorio natural es la laucha, Oligoryzomys longicaudatus, más conocido como ratón colilargo, que está íntimamente asociado a este hantavirus. Hay otra laucha, la llamada Oligoryzomys chacoensis, que no está implicada ni asociada como reservorio de este hantavirus de los Andes.
«No existen grandes cadenas de transmisión y no parece haber una adaptación del virus en humanos»
¿Es científicamente plausible que roedores infectados puedan establecer nuevas cadenas epidemiológicas en Canarias, si llegan a entrar?
Es remoto que esto ocurra, porque estos roedores están adaptados a ecosistemas concretos. Los reservorios de los que estamos hablando, como la laucha, y la laucha chacoensis requieren condiciones de temperatura, humedad y una serie de alimentos determinados. Es difícil que los tengamos aquí invadiendo nuestras islas, que tienen condiciones especiales.
¿Cómo influye el comercio internacional, el tráfico marítimo y el movimiento de mercancías en el riesgo de introducir animales portadores en ecosistemas insulares como el canario?
El tráfico marítimo es responsable de la introducción de numerosas especies foráneas, no solo roedores, sino también insectos y otras especies. Los ecosistemas insulares tienen una vulnerabilidad particular porque, en general, cuentan con menos depredadores, especies endémicas más vulnerables y menor competencia ecológica. Por eso, una introducción accidental puede tener consecuencias enormes desde el punto de vista ecológico, agrícola y sanitario. En el pasado, las Islas Canarias sufrieron múltiples introducciones biológicas.
Desde el punto de vista de la salud pública, ¿diría que la decisión de permitir la llegada de este barco al Archipiélago es la más adecuada o cree que hay alternativas más prudentes?
Ha sido consecuencia de una evaluación realizada por la OMS, teniendo en cuenta la trayectoria del crucero y también que Cabo Verde se negó. Además, Cabo Verde no cuenta con las condiciones de primer mundo que tiene Canarias, no solo en cuanto a instalaciones portuarias, sino también en materia de personal, infraestructuras aeroportuarias y capacidad para desalojar a los viajeros hacia sus distintos países. También hay compatriotas nuestros que viajan en ese crucero y, en un ejercicio de responsabilidad, considero que ha sido lo más adecuado. Lo fácil habría sido quitarse el problema de encima, pero España es un país responsable, con un sistema sanitario sólido, instalaciones portuarias y aeropuertos adecuados, y capacidad para afrontar este asunto con cuidado, minimizando el riesgo.
«España es un país responsable, con un sistema sanitario sólido y aeropuertos adecuados»
Canarias tiene una condición geográfica singular por su insularidad y una elevada movilidad turística internacional. ¿Esto aumenta su vulnerabilidad ante este tipo de alertas sanitarias?
Sí. Lógicamente, Canarias tiene una cierta vulnerabilidad. Estas islas poseen características especiales: un tráfico marítimo intenso, puertos internacionales, ecosistemas frágiles, especies endémicas y abundante actividad humana. En términos prácticos, el mayor riesgo no suele ser importar exactamente el reservorio original sudamericano, sino que especies como la rata negra o la rata gris puedan transportar otros patógenos y colonizar ambientes urbanos. Por otro lado, la movilidad turística hace que haya una mayor densidad de personas visitándonos, pero eso sería especialmente relevante si estuviésemos hablando de un virus muy contagioso. En este caso, al ser reducido el número de pacientes infectados y tratarse de un patógeno poco contagioso, esa afluencia turística no debería incidir en gran medida.
¿Considera que los controles en regiones ultraperiféricas como el Archipiélago son suficientes?
Yo creo que sí. Tenemos buenas medidas: desratización portuaria, control de residuos, inspección de mercancías, monitorización epidemiológica y vigilancia de la fauna sinantrópica. Ahora bien, es evidente que los saltos ecológicos existen y que algunos patógenos pueden adaptarse, cambiar de hospedador o recombinarse. Históricamente, esto ha ocurrido con virus emergentes. No obstante, hay que tener en cuenta que existe una gran especificidad entre el virus de los Andes y su reservorio. Para que llegue a tener un impacto real en las Islas, tendría que importarse este reservorio, asentarse aquí y, además, contagiar a roedores autóctonos. Eso es muy improbable.
En términos de bioseguridad, ¿qué protocolos deben activarse inmediatamente tras detectar un caso sospechoso de hantavirus en un espacio cerrado como un barco?
Lo primero que hay que hacer es aislar a las personas afectadas en camarotes individuales, desinfectar todo y tratar de que la ventilación sea exclusivamente para esas personas. Después, habría que impedir la difusión utilizando mascarillas y guantes, desinfectar las zonas en las que haya estado una persona detectada como posible portadora de un virus de este tipo y minimizar los contactos entre pasajeros. Esas serían las medidas esenciales. Creo que esto va a sentar un precedente. Incluso los médicos que trabajan en cruceros de estas características deberán protegerse de forma especial cuando alguien requiera asistencia. Ya hemos visto que el facultativo que atendió a los dos primeros pacientes finalmente se infectó. Es evidente que nadie iba a pensar, en un primer momento, que unas personas con sintomatología parecida a una gripe pudiesen albergar un patógeno de un lugar remoto y que fuese un hantavirus. Esto se podría confundir fácilmente con un proceso respiratorio causado por los microorganismos que normalmente nos infectan: el virus respiratorio sincitial, los coronavirus que originan catarros humanos o incluso la gripe.
«Para que tuviera un impacto real en las Islas, tendría que importarse el reservorio y contagiar a roedores»
¿Cree que este episodio revela debilidades en los sistemas internacionales de vigilancia de zoonosis?
Tenemos una vigilancia activa de zoonosis, pero lógicamente, con el comercio internacional, los viajes, la intromisión de personas en ecosistemas donde habitan reservorios de muchos tipos de virus, la destrucción y el cambio de los ecosistemas, y la salida de esos reservorios fuera del control de sus depredadores naturales, se ha dado esta circunstancia. En el futuro se darán muchas más situaciones como esta, porque hay una gran cantidad de virus que están en reservorios en ecosistemas frágiles que están siendo alterados. En la Amazonia, por ejemplo, se talan bosques y al poco tiempo se está plantando soja o maíz. Las especies de roedores que vivían allí, que eran controladas por distintos depredadores, prácticamente eluden ese control y empiezan a multiplicarse porque tienen una fuente de alimento. Eso facilita que después estos reservorios tengan contacto con humanos. Existen una gran cantidad de roedores que son reservorios de virus responsables de fiebres hemorrágicas humanas, como los arenavirus. En un futuro podría darse algún caso de salto desde un reservorio hasta el ser humano y producirse pequeñas cadenas de contagio.
¿Qué diferencia habría entre gestionar una alerta por un virus respiratorio convencional y hacerlo con un patógeno zoonótico poco frecuente, como es el hantavirus?
Con un patógeno respiratorio convencional, las medidas de protección son similares. Lo que ocurre es que, con un agente zoonótico emergente, del que tenemos la certeza de que tiene una letalidad alta, quizá tenemos mucho más cuidado en afinar las medidas. Las posibilidades de infección son bajas, pero si cometemos errores se puede producir un contagio y, después, una muerte. En general, creo que no existe una gran diferencia en las medidas, pero sí en el nivel de precaución.
Después de la pandemia de Covid-19, ¿cree que las administraciones sanitarias están reaccionando ahora con más anticipación?
Sí, pienso que sí. Sin duda, la pandemia de covid nos ayudó a ganar experiencia y ya sabemos cómo prevenir y cómo evitar la difusión. Sabemos el impacto que puede tener que se escape un virus y mantenga cadenas de contagio descontroladas. Eso hace que la OMS se empeñe en seguir y monitorizar a todas las personas que han tenido la posibilidad de estar cerca de una persona portadora, en este caso, del hantavirus de los Andes. Ya sabemos lo que hay que hacer y tenemos los recursos necesarios.
Usted siempre ha defendido la importancia del enfoque One health. En este caso, ¿qué papel juega la colaboración multidisciplinar?
La colaboración entre médicos, veterinarios, biólogos, ecologistas, e incluso psicólogos, es esencial. Estamos ante un virus que proviene de un roedor en un ecosistema y que salta a la especie humana. Por tanto, hay factores epidemiológicos, microbiológicos, virológicos, médicos, veterinarios y biológicos. Todas estas disciplinas deben colaborar para controlar, de forma eficiente, los problemas que vayan surgiendo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Añoranzas del balneario de Santa Cruz de Tenerife
- El régimen interno del CD Tenerife: todo lo que prohíbe y la sanción que establece para el caso Maikel Mesa
- Aarón Alonso, el héroe del ascenso del Coria a Primera RFEF: 'Al Tenerife es imposible cerrarle la puerta
- Tacoronte y Puerto de la Cruz: décadas de abandono en estaciones de guaguas vitales para el norte de Tenerife
- El Tenerife Music Festival se rinde al pop en su única noche
- El saneamiento y los vertidos en el Puerto de la Cruz siguen sin solución un año después de la reapertura de Playa Jardín
- El CD Laguna vuelve a Tercera División doce años después
- El mesón de Tenerife donde el pescado fresco y la cocina canaria se sirven en raciones abundantes y a buen precio