Ángel Castillo: "Se usa la baja como refugio para cosas que nada tienen que ver con la salud"
El director de Asepeyo en Canarias cree que se necesita mejorar la colaboración con las mutuas para reducir la duración de los procesos

El director autonómico de Asepeyo en Canarias, Ángel Castillo, durante la entrevista. / MARIA PISACA
¿Cuál cree que son las causas de que el absentismo se haya incrementado tanto en Canarias?
Las causas son muy diversas, van desde la saturación de los servicios públicos de salud, hasta la prevención que se tiene que desarrollar e implementar en las empresas, pero no hay una causa única. Sí es cierto que el foco fundamental del absentismo se centra en las bajas por contingencia común, aquellas que emiten desde los centros de salud. En Canarias se dan dos circunstancias: son muchos más procesos y las bajas duran más. Por lo tanto, hay más días perdidos de trabajo. A mí hablar de absentismo a secas no me gusta porque engloba muchas cosas, permisos retribuidos, ausencias justificadas o no...A mí me gusta poner el foco en la incapacidad temporal. En Canarias faltan todos los días por incapacidad temporal a trabajar 82.000 personas. Si esto lo extrapolamos a número de horas dejadas de trabajar, pues estamos hablando de 150 millones de horas al año. En la pandemia todos pensábamos que esto era una cuestión coyuntural, pero ya vemos que se trata de una cuestión estructural.
¿De todos los procesos de incapacidad temporal, cuáles son los que se han incrementado más?
Dentro de las contingencias comunes, los datos que manejamos nos vienen a señalar que uno de cada cuatro trabajadores está de baja por una patología psiquiátrica. A esto habría que sumarle un 10% de patologías respiratorias y luego viene, dentro de lo que son las patologías músculosqueléticas, la patología lumbar. En Canarias no tendría que haber una diferencia tan sustancial, por ejemplo, en patologías psiquiátricas respecto al dato nacional, que dice que un 14% de todas las bajas se corresponden con patologías psiquiátricas. En Canarias estamos hablando de diez puntos más. Hay una frase muy manida, que se normaliza cada vez más: “me voy a coger la baja”. Creo que ha calado profundamente en el ámbito cultural y puede llevar a engaño, a que la baja es una cuestión a la que se accede por propia voluntad del trabajador. Y en esto intervienen los profesionales de la medicina que son los que determinan si existe una patología para estar de baja o no.
Claro, porque las bajas no se regalan, ¿o cree usted que sí?
No querría hablar de regalar porque entonces sería dejar de creer en el sistema, pero sí es cierto que en lo que respecta a una incapacidad temporal hay un término legal. Es decir, es una cuestión que viene definida en la normativa. Dice que para que se pueda emitir un parte de baja es necesario que haya una patología que requiera de asistencia sanitaria y que esta sea impeditiva para realizar el trabajo. Y lo que ocurre es que muchas veces nos quedamos con la primera parte, porque a lo mejor pueden haber patologías que no son impeditivas para realizar el trabajo, ¿no? Un ejemplo muy básico, si yo hago un trabajo administrativo y tengo un esguince muy leve, a lo mejor no me impediría acudir a mi puesto de trabajo. La cuestión es cuando recurrimos a la baja para atender otros problemas que nada tiene que ver con una patología. No me gusta hablar de fraude, a mí me gusta mencionar el efecto refugio, que ampara una baja que nada tiene que ver con la salud.
"La frase 'me voy a coger la baja' ha calado, como si solo dependiera del trabajador"
¿Qué cree usted que está detrás del ascenso de las bajas por motivos psicológicos, somos una sociedad cada vez más débil o hay mayor sensibilidad?
El tema de las patologías psiquiátricas es muy complicado objetivarlas. Si tenemos una fractura de una mano, pues esto se diagnostica a través de la prueba que corresponda y se objetiva que verdaderamente existe o no. En la patología psiquiátrica hay un cúmulo de diagnósticos que son muy difíciles de diferenciar por parte del profesional sanitario. Patologías que muchas veces, insisto, a lo mejor sirven para encubrir o utilizar para evitar acceder a otro tipo de prestaciones que nada tienen que ver con una baja. Por ejemplo, se toma una decisión por parte de alguien de cambiar un turno de trabajo y puede haber trabajadores que vayan corriendo a decir que esto les ha generado un estado ansiedad. Aquí yo no sé si verdaderamente el médico tiene la capacidad de discernir si eso ha ocurrido así o no, o simplemente es una huida hacia adelante para atender el problema del cambio de turno por otra vía. Pero esto sucede. Pero hay que poner en valor que casi el 80% de los trabajadores acuden todos los días a su puesto de trabajo. Pero sí nos llama la atención que hay un 4% que son reincidentes, es decir, que tienen una, dos, tres o más bajas. Estos son los que verdaderamente hacen que el sistema no sea eficiente.
Pero realmente un 4% es una minoría de trabajadores, ¿pagan justos por pecadores?
El 4% son los que tienen bajas recurrentes, pero hasta el 20% de las personas está de baja. Afortunadamente se concentra en un cuarto de la población trabajadora porque sino no sostenemos el sistema productivo y haríamos un daños terrible a los recursos públicos. Las mutuas no tenemos ningún interés económico en reducir las bajas porque nos dedicamos a gestionar recursos públicos. Pero los procesos tienen que durar lo que tienen que durar. A todos nos gustaría recuperarnos en el menos tiempo posible y en Canarias tardamos 12 días más que la media.
"En Canarias hay un 4% de trabajadores que son reincidentes y cogen dos, tres o más bajas al año"
¿Considera que no acudir a trabajar por una baja médica debería estar más penalizado? Ahora muchos trabajadores no lo notan en sus nóminas.
Hay un debate abierto pero hay que tener mucho cuidado. Hay una ley del año 2022 que establece que cualquier actuación de índole económica o de otro tipo que tenga como motivo una patología puede ser objeto de discriminación. Aunque también hay un estudio de la Airef que indica que todas las normativas que implican a las prestaciones relacionadas con incapacidad temporal han sido bastante proteccionistas con el trabajador.
Los sindicatos creen que son las condiciones de trabajo las que están detrás del alto índice de bajas en Canarias, ¿considera que podría ser un factor?
En lo que son contingencias profesionales puede haber una pequeña parte mejorable en cuanto a la prevención. ¿Este es el motivo por el cual el incremento del absentismo ha alcanzado los valores que tiene ahora? No. El foco se concentra en la enfermedad común y en patologías que nada tienen que ver con la actividad laboral. Se podría hacer la lectura por parte de los sindicatos de que muchas pasan por comunes porque no se atienden como profesionales. Creo que la delimitación de una u otra contingencia está bastante clara en la ley que es muy garantista y hay mecanismos de sobra para que los trabajadores que no estuvieran de acuerdo pudieran actuar.
A veces se señala al modelo productivo como culpable de esa mayor tasa de bajas, pero en Baleares con un modelo similar no es tan elevado...
Llama la atención, pero la estacionalidad de Baleares condiciona mucho. Pero hay otras regiones que pueden tener un símil en cuanto al sistema productivo, Andalucía, sobre todo en la zona de costa. A un empresario que levanta la persiana en Canarias le cuesta 160 euros más cada proceso de baja que al que la levanta en Andalucía. ¿Por qué esa diferencia cuando la normativa es común en todo el territorio nacional?
¿Y cuál es la diferencia?
En Canarias desde mi entidad hemos colaborado para ver cuál era el modelo de gestión de distintas comunidades, concretamente Valencia y Andalucía. Trasladamos al Servicio Canario de Salud el modelo de traslado de información y de expedientes que se utiliza en Valencia y que es adecuado para agilizar la comunicación y que los procesos no se alargaran. Y trajimos a la coordinadora de la Junta de Andalucía de Incapacidad Temporal y expuso cuál era el modelo de gestión, basado en una mayor colaboración con las mutuas. Un modelo de trabajo que está dando resultados. La cuestión sería ver por qué aquí no se ha llevado a cabo todavía.
"Las mutuas no tenemos interés económico en reducir los procesos, gestionamos dinero público"
¿Se debe poner entonces el acento en la ineficacia del sistema y no señalar tanto a los trabajadores?
Bueno, es un problema con muchas aristas. Por un lado, tenemos a los trabajadores, que afortunadamente no son la mayoría, pero que hacen mucho daño al sistema por utilizar el efecto de refugio de la baja para cuestiones que nada tiene que ver con la salud. Y por otro lado, todos los actores tenemos que poner todos los recursos a disposición del sistema para hacerlo más eficiente.
¿Es cierto que un buen porcentaje de las propuestas de alta que emiten las mutuas ni siquiera recibe una respuesta?
Hay un porcentaje muy elevado de propuestas de alta, que este es el mecanismo que tenemos de advertir que a lo mejor un proceso que está abierto como baja ya tendría que haber finalizado, se responden o no se responden motivadamente. Las que se responden, y ese dato sí lo tenemos, son solamente las que se responden adecuadamente, solamente el 28%. En Andalucía, por poner un ejemplo yo creo que significativo, se responden el 98%.
¿Y por qué cree que no se hace?
Bueno tampoco es fácil encontrar hoy en día personal sanitario suficiente para a lo mejor cubrir toda la necesidad. ¿Qué es lo que se hizo en Andalucía? Establecer una colaboración más estrecha con las mutuas para establecer un modelo de comunicación más ágil y con unos criterios que pudieran ser fácilmente identificables por parte de la Inspección Médica del Servicio Público de Salud.
"No conozco ningún médico de mutua que quiera mandar a nadie enfermo a trabajar"
Las mutuas llevan tiempo reclamando poder llevar casos de contingencias comunes y dar las altas. Sin embargo, existe una opinión muy extendida de que los médicos de las mutuas son más proclives a mandar a los pacientes de vuelta al trabajo. ¿Es así?
No conozco ningún médico de mutua que tenga intención de mandar a nadie que esté enfermo a trabajar. El problema no está ahí. El problema está en que los recursos que utilizan las mutuas y los procesos son más ágiles que los que establece el servicio público de salud. La cuestión no es demonizar a los médicos. Yo no creo que tengan una visión mercantilista de la medicina. Convendremos todos en que el interés estriba en ser eficientes en el manejo de lo público y que no hay ninguna persona, por lo menos que yo conozca, que quiera estar enfermo sin estarlo durante más tiempo del necesario. Por lo tanto, no es una cuestión de visión médica hacia la incapacidad temporal. No es una cuestión de que los médicos sean más agresivos o más conservadores desde las mutuas o el servicio público. Se trata de ser eficiente en dos vertientes, en que el paciente se cure y en que esto no le suponga a las arcas públicas un coste excesivo.
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