Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Rosario Álvarez Presidenta de la Racba

Rosario Álvarez, la musicóloga que rompió barreras: "En la Real Academia Canaria de Bellas Artes fuimos pioneros en la incorporación de la mujer"

La presidenta de la Racba reconoce que el mundo de la composición es más difícil para las mujeres que el de la interpretación, aunque el arte es igualitario

Rosario Álvarez.

Rosario Álvarez. / María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Rosario Álvarez (La Laguna, 1949) es musicóloga, pianista e historiadora del arte. Fue la primera mujer catedrática de Historia de la Música en España y es pionera en la investigación del patrimonio musical canario y la iconografía musical. Accedió a la Presidencia de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (Racba) en 2009 y desde entonces ha renovado el cargo en varios periodos.

¿Cuándo entró a formar parte de la Academia Canaria de Bellas Artes y cuál era el papel que jugaba la mujer en aquel momento?

Yo fui una de las primeras mujeres en entrar en la Academia en cuanto a mi edad. Accedí sobre la década de 1970 y tenía poco más de 40 años. Fue un choque porque en ese momento la mayoría de académicos eran hombres mayores pero el presidente de esos años, Pedro González, el secretario Eliseo Izquierdo y el tesorero Sebastián Matías Delgado Campo querían que entrara gente joven. Entré junto con la doctora Carmen Fraga. Ambas éramos compañeras del departamento de Historia del Arte en la Universidad de La Laguna y fue bonito entrar junto a ella.

¿Y cómo es que termina siendo una de las presidentas más longevas de la institución?

Al poco tiempo de ser académica me eligieron para la Junta de Gobierno. Eran momentos complicados para la Academia, que no era prácticamente nada entonces porque después de la guerra se había quedado fatal. Éramos unas pobres personas amantes del arte y la cultura. Tras la dimisión como presidente de Pedro González en 1999 me designaron para que asumiera la Presidencia momentáneamente pero yo hice campaña para que fuera Eliseo Izquierdo, que accedió al cargo en el año 2000 y acabó su mandato en 2008 y entonces me eligieron a mí y he repetido en tres ocasiones.

¿Cómo valoraría la presencia de la mujer en la Academia?

Contamos con mujeres muy importantes en el ámbito cultura canario. Nuestra vicepresidenta segunda, Ana María Quesada, cuenta con una gran formación en escultura y es una experta a nivel nacional y ha hecho un trabajo increíble con los retablos de las Islas. La primera mujer académica en nuestra institución fue la cantante Lola Trujillo, que no fue solo la primera mujer en entrar en la Racba, sino que fue la primera mujer que entró en una academia española. Así que en ese sentido Canarias estuvo por delante porque hasta a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando le han tirado de las orejas porque hasta hace pocos años no tenía sino una mujer como académica. Así que nosotros fuimos pioneros en la incorporación de la mujer.

Es un hecho que las mujeres accedieron más tarde que los hombres a la educación superior, pero una vez se han formado, ¿les ha costado avanzar en la escala del mundo del arte, por ejemplo?

Las mujeres no solo cuentan con el mismo talento que los hombres en el caso del arte, sino que en ocasiones los han superado. No me gusta alardear pero es un hecho que yo, como musicóloga, he superado a hombres en oposiciones en las que me he presentado. Fui la primera catedrática de Musicología de España y, como no podía ser de otro modo, me examinó un tribunal compuesto solo por hombres.

¿Pensaba en esos momentos sobre el hecho de ser una de las pocas mujeres en su ámbito de investigación?

Aquello fue una carrera de obstáculos, pero no por el hecho de ser mujer, sino porque es una labor complicada. Aunque en el departamento de Historia del arte en la Universidad de La Laguna sí que tuve problemas, pero no creo que fueran por ser mujer.

¿Entonces nunca se encontró con obstáculos por su género?

Creo que solo en un ámbito, en el de las subvenciones. Me costaba Dios y ayuda que me tomaran en serio y me concedieran nada. Me miraban de arriba a abajo y hubo empresarios que me rechazaron. Aunque es cierto que cuando fue ascendiendo eso cambió.

¿Y en la Universidad si notó esa mentalidad más abierta con respecto a la mujer?

Sí. La universidad tenía claro que la mujer valía tanto como el hombre. Aunque yo era el último mono en mi departamento, porque la Historia de la música no estaba bien valorada, pero eso no tenía que ver con que yo fuera mujer, sino con la materia que yo impartía.

Durante sus investigaciones y formación, ¿considera que ha tenido una sensibilidad especial para tratar los temas o los trabajos realizados por las mujeres que la precedieron?

Sí. Junto con Lothar Siemens dirigí el proyecto musicológico RALS, encaminado a la recuperación del patrimonio musical de Canaria y con él sacamos a relucir el trabajo de mujeres muy valiosas como la compositora de Gran Canaria Laura Vega o Dori Díaz. Hay muchísimas otras que tienen un gran valor y que también destacan pero el mundo de la composición es muy difícil para las mujeres, mientras que otros como el de la interpretación sí que tienen referentes más claros. En el caso de Canarias, por ejemplo, la gran soprano María Orán.

Usted, entonces, no ha tenido que luchar tanto contra el género sino para dar a conocer un ámbito de estudio como la Musicología.

Exacto. Poco a poco fueron apareciendo más mujeres después de mí pero el trabajo que yo hice con mis compañeros hombres estaba dirigido a darle el lugar que le correspondía a la Musicología.

¿Considera que actualmente el mundo del arte es igualitario?

Por supuesto.

¿Cuál es su valoración de una celebración como la del 8 de Marzo?

Creo que somos iguales y estamos todos trabajando codo con codo. Todos somos colegas. Para mí lo importante son los conocimientos. Aunque es cierto que las academias han sido siempre lugares dominados por lo masculino y era difícil sobresalir.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents