Chaxiraxi Triana Higuera, gerente de Canarywine: «Es difícil pero no imposible que el crítico o un jurado sea objetivo al cien por cien»
La joven tinerfeña es en materia de vinos canarios una de las voces más respetadas en las Islas. Integrante de una familia vinculada desde hace décadas al sector a través de sus establecimientos en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, Chaxiraxi Triana quiere dar un voto de confianza a la recién anunciada creación de las Uvas Michelin por parte de la guía gastronómica. «Volvemos a valorar el arte del vino, ese que se estaba perdiendo con la industrialización del sector», afirma.

Chaxiraxi Triana Higuera entre algunos de los vinos que comercializa en su local del Mercado de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria. / ANDRÉS CRUZ
Chaxiraxi Triana Higuera (Candelaria, Tenerife) es gerente de Canarywine, establecimientos especializados con sedes en Santa Cruz de Tenerife -Mercado La Recova (Nuestra Señora de África)- y Las Palmas de Gran Canaria -Mercado de Vegueta- en vinos canarios. La empresa familiar está regentada por su madre, la reputada empresaria y especialista en vinos Betty Higuera, y Mario Acaymo Triana, hermano pequeño de esta joven con formación Agropecuaria que es también Técnico Superior en Vitivinicultura por la Escuela de Capacitación Agraria de Tacoronte (Tenerife).
Chaxiraxi Triana Higuera realizó su formación práctica en Francia y confiesa que su relación «con el vino de las Islas Canarias comenzó desde muy joven y de una mamnera prácticamente autodidacta gracias a la influencia del negocio familiar». En la actualidad es docente en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria de la asignatura Vinos Canarios y también imparte cursos de formación no reglada, ofrece asesoramientos y, entre otras actividades, organiza catas de vinos «siempre de las Islas», aclara.
Y ahora Uvas Michelín para distinguir por parte del mítico directorio francés la calidad de los vinos. ¿Necesario, negocio, postureo...?
Pienso que un poco de los tres aunque siempre es necesaria la buena publicidad de la excelencia de las bodegas que hacen las cosas bien porque es una ayuda más para la venta y difusión no solo de las bodegas sino de sus regiones y estilos. Toda publicidad es siempre buena y puede atraer a nuevos consumidores.
¿A qué le achaca esta nueva iniciativa de la guía cuyo objetivo es, dicen, poner en valor a las bodegas?
El mundo del vino cada vez es más exquisito y limitado viéndose así que cada vez entran menos kilos de uva en las cooperativas y macro bodegas. A su vez, aumentando significativamente el número de pequeñas o micro bodegas en las que la producción es mucho menor pero de la más alta calidad.
Esto hace que tengamos una gran variedad en vinos de autor; vinos artesanales con identidad. Este movimiento cultural alrededor del mundo del vino ha llamado sin duda la atención de Michelin. Volvemos a valorar el arte del vino, ese que se estaba perdiendo con la industrialización del sector.
Usted como experta en vinos y conocedora de quienes están detrás de su elaboración ¿cree que es sencillo entrar a puntuar unos procesos que en muchos casos difieren bastante de unas bodegas a otras e incluso de un territorio a otro? ¿No es precisamente esa diferenciación de donde surge la singularidad de los productos?
Creo que es una tarea complicada y también muy personal. Es difícil que el crítico o jurado sea objetivo al cien por cien una vez haya conocido la etiqueta, a las personas que hay detrás o simplemente a la región o tipicidad del lugar.
Es muy difícil no tener preferencias y favoritismos aunque no es imposible y existen críticos muy profesionales. No obstante, por supuesto que está claro que el mejor crítico es uno mismo. Tener criterio propio para valorar y disfrutar de los vinos que más nos gusten es un lujo.
¿Cómo ha recibido el sector esta noticia de la puesta en marcha de las Uvas Michelín?
Los compañeros con los que he compartido esta noticia la toman con gran expectativa pero aún es algo muy nuevo como para hacer una valoración concreta y exacta.
El sector del vino de las Islas Canarias tiene ilusión de que se tenga en cuenta a las grandes joyas enológicas canarias y esperamos que sea positivo para todos. Es desconocido para otros muchos, claro, pero como le decía, aún queda una labor de difusión importante por parte de la guía para saber qué criterios y cómo se valorarán.
Abundando en esa pregunta y teniendo en cuenta que en materia gastronómica, a raíz de caprichosas decisiones, las propias estrellas Michelin han perdido importancia entre la clientela ¿se corre el riesgo de perjudicar el negocio?
Desde mi opinión creo que toda publicidad es positiva y que más bien será beneficiosa para las bodegas, tanto las que salgan en la guía como para las de las mismas regiones y bodegas relacionadas.
Me comentaba usted hace unos días que un profesor le dijo en una ocasión que desconfiara de quienes se presentan como especialistas en vinos. Lo menciono porque los responsables de la guía francesa han anunciado que serán sus propios especialistas las personas en las cuales recaerá la tarea de valorar las bodegas y sus productos. Y volviendo a la recomendación de su profesor ¿debemos desconfiar de unos profesionales que además están en nómina de la propia guía?
Yo no confiaría en alguien que no conozco (risas). Aunque sí creo que la selección que hará Michelin de los especialistas que valoraran las bodegas será bastante rigurosa. La verdad que me gustaría dar un voto de confianza y me encantaría que sea una guía fiable aunque bueno… Aún queda. Vamos a ser positivos, seguimos expectantes y atentos.
Ya existen premios o reconocimientos importantes de la talla de los Decanter World Wine Awards (DWWA), el Concours Mondial de Bruxelles o los Premios Bacchus. ¿Tiene la sensación de que el anuncio de las Uvas Michelin es como la llegada del típico sabiondo que viene a dar lecciones? ¿Devalúa ese gesto el trabajo desarrollado por otros profesionales?
No lo creo. Todo reconocimiento es positivo para el sector y para incrementar las ventas e interés en el consumidor. Como le decía antes, evaluar un vino es muy personal y realmente los amantes del vino deben de tener su propio criterio pero sí es cierto que esta guía va a ayudar con el acercamiento de los aficionados a las bodegas y a conocer sus vinos.
Realmente nunca me he fiado de los premios o menciones en guías para pedir o comprar un vino pero sí conozco muchas personas que lo hacen fielmente y eso genera una demanda positiva para muchas bodegas.
¿Cuáles considera que a la hora de puntuar un vino o una bodega son los factores que se deberían tener en cuenta?
Lo más importante es no perder la objetividad a la hora de la cata. El crítico no debe caer en puntuar mejor sus estilos favoritos o a sus amigos o afines. También es importante tener en cuenta la filosofía de trabajo en la bodega, el respeto al medio y tipicidad del lugar, los viñedos y bodega bien cuidados, la limpieza de las instalaciones, trabajar honestamente con los viticultores, etcétera.
¿Es justo valorar la excelencia de un producto dependiendo del precio al cual se vende?
Para nada. El precio lo pone el consumidor que está dispuesto a pagarlo. La excelencia de un producto va más allá. Aunque me pasa mucho con algunos clientes que se creen que por ser más caro es mejor. No tiene por qué. Ahí es cuando más disfruto de mi trabajo pues cuando recomiendo el estilo de vino que el cliente me pide, haciendo una selección adaptada y le doy opciones en las que el precio está por debajo de lo que espera gastar, el cliente se queda satisfecho y yo, por supuesto, mucho más.
Y en ese mismo sentido ¿ha visto usted cómo pasan desapercibidos productores poco conocidos y sus caldos que a pesar de ser de gran calidad acaban arrinconados para favorecer a otros con mayor poder económico y, por tanto, capaces de orquestar mejores estrategias de promoción y publicidad?
Sí que es cierto que hay muchas bodegas geniales que pasan desapercibidas. Es posible que el poder económico influya pero también influyen otros tales como el factor suerte, tener contactos, estar al día con las nuevas tendencias, tener un buen equipo de trabajo, etcétera.
Por último y según su criterio, además de dándoles cierto margen de confianza a las futuras Uvas Michelin, ¿incluiría usted sin dudarlo en esa lista a algunas bodegas canarias?
En Canarias tenemos una suerte inmensa en cuanto a calidad de bodegas, hay mucha variedad, aunque poca producción en comparación con otras regiones de España.
Pequeños proyectos vinícolas con alma y que lo están haciendo genial. Teniendo ya en cuenta a las bodegas más reconocidas, yo incluiría también Montoro y Altos de Chipude desde La Gomera, Patricia Perdomo y Mil7ochentaynueve de La Palma. Bodega Soterana y Bodega Padron desde el Hierro, En Gran Canaria Carmelo Peña y Javier Ventura son un referente para mí. En Tenerife es muy difícil pues hay cinco D.Os pero Hermanos Mesa, Loher, Vento y Ambora nunca me fallan.
En Fuerteventura tenemos a Jacob Negrin con su viticultura regenerativa y en Lanzarote Jable de Tao o Tisalaya son mis visitas favoritas. Nuevas generaciones que cumplen con un equilibrio de alta calidad y tradición respetando la tierra canaria y su identidad.
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