Entrevista | Fabián Hernández Romero Médico de familia e historiador aficionado. Ha recopilado y actualizado la lista de las víctimas canarias del Holocausto
Fabián Hernández Romero, médico e historiador aficionado: "Muchos familiares de los canarios de Mauthausen desconocían sus historias"
Componer la lista canaria del holocausto, la historia del medio centenar de canarios que conocieron los campos de concentración nazis, ha llevado al médico tinerfeño 15 años de investigación en archivos de España, Francia y Alemania

Fabián Hernández Romero. / Andrés Gutiérrez

Fabián Hernández Romero, un tinerfeño de 53 años residente en La Laguna, se ha pasado 15 años componiendo el puzzle de los cerca de 50 canarios que acabaron en los campos de concentración nazis, principalmente en Mauthausen y sus centros satélite. Médico de familia de profesión -trabaja en un centro de salud de Tacoronte- y a pesar de no ser historiador, Fabián ha logrado información de todos ellos, en especial de los 28 que fallecieron en estos campos que han pasado a la historia de las mayores infamias de la humanidad. Consultó las investigaciones de los mayores expertos isleños en memoria histórica, revisó la hemeroteca de la prensa, repasó los archivos de España, Francia y Alemania, y realizó entrevistas a familiares de esos isleños hasta lograr componer la lista canaria del Holocausto.
¿Por qué siendo médico, y no historiador, comenzó a recopilar las historias de los canarios que acabaron en los campos de concentración nazis?
Empecé a investigar hace unos 15 años sobre la memoria histórica y los represaliados del franquismo. Una vez me puse a buscar en el Portal de Archivos Españoles (PARES), donde hay abundante información de víctimas del franquismo. Encontré el nombre del abuelo de mi mujer, que fue concejal en Fasnia y llevado por los franquistas al centro de detención de Fyffes, en Santa Cruz de Tenerife. Acabó en un batallón de trabajos forzados. Ahí me di cuenta de que la familia no sabía mucho sobre su periplo. Empiezo a profundizar y me enteró también de que había un expediente del conocido como Tribunal de Responsabilidades Políticas sobre mi abuelo paterno en el Archivo Histórico Provincial. Ser simpatizante de organizaciones de izquierdas o tener alguna relación, por mínima que fuera, con las instituciones republicanas bastaba a los franquistas para abrir un expediente. Mi padre no conocía la historia de su padre. A lo mejor mi abuelo nunca le contó con detalle. Entonces pensé: si en mi propia familia hay dos miembros sobre los que no conocíamos sus peripecias, ¿cuántas habrá en Canarias en esa misma situación? Avancé y avancé y me topé con la historia de Rubens Tabares Hernández, un chicharrero que falleció en el campo de concentración de los nazis de Gusen, satélite de Mauthausen, en mayo de 1942. En ese momento estaba viva una hermana de Tabares, que residía en Santa Cruz de Tenerife. La información que rescaté sobre este tinerfeño le llegó a esta hermana.
¿Se ha centrado en algo en concreto o ha ido recopilando datos tanto de los fallecidos como de los supervivientes procedentes de las Islas?
En mis investigaciones me he centrado en los fallecidos aunque también he indagado en los supervivientes. He encontrado más información en los casos de la provincia tinerfeña porque muchos eran hombres que fueron utilizados por los franquistas para canjearlos por apresados de su bando en manos de los republicanos. En estos casos hay registros. Algunos incluso eran alcaldes o concejales, como Román García Martín, alcalde de Santa Úrsula; José Dorta Díaz, que estuvo en el Ayuntamiento de San Juan de la Rambla; Manuel González Abreu, en el de Los Silos; o Sebastián Perera Marrero, en el de La Laguna. Hay menos información de los casos de la provincia de Las Palmas porque en su mayoría eran marineros y pescadores, personas más anónimas por decirlo de alguna manera. Pero también hay datos sobre ellos.

Fabián Hernández Romero. / Andrés Gutiérrez
¿Cuáles fueron las historias de esos primeros casos que hicieron que prosiguiera la investigación?
Rubens Tabares se fue a residir a Madrid con su padre, que era el periodista tinerfeño Tomás Tabares. Le cogió la Guerra Civil en Madrid, terminaría luchando en el bando republicano, acabó en Francia y fue de los primeros canarios enviados a Mauthausen por los nazis tras apresarlo en tierras francesas. La hermana y otros familiares de Rubens conocieron detalles sobre lo que le pasó gracias a las averiguaciones posteriores. Luego me topé con la historia de Manuel Fuentes Nieto, otro tinerfeño, perito mercantil, que también murió en el campo de concentración de Gusen, que como el campo principal de Mauthausen estaba en Austria. Le mandé una carta a una hermana que residía en Cataluña. Un hijo de esta señora me confesó que cuando le llegó la carta casi le da algo. Unos se lo toman de una manera y otros de otra pero lo cierto es que me di cuenta de que había mucha gente que desconocía la historia de sus allegados que acabaron en manos de los nazis. Y eran historias increíbles. Eso es lo que me ha dado la dopamina para seguir averiguando. Es curioso que algunos sí han querido conocer esas historias y otros no, dos posiciones que respeto. Las familias de estos desaparecidos siempre mantuvieron la esperanza de que acabaran exiliándose en algún país y se mantuvieran con vida. Era difícil asumir que habían muerto, y más que lo hubieran hecho en campos de concentración nazis. No es fácil asumir algo tan terrible.
En 27 de los 28 casos de canarios que se ha constatado que fallecieron en Mauthausen y sus campos satélite hay certificados que confirman sus defunciones. ¿Por qué están en francés?
Son certificados del Ministerio de Combatientes y Víctimas de la Guerra de Francia. Los franceses enviaron esos certificados al Gobierno español. Obtuvieron esos datos de toda la basta información que dejaron los alemanes. Los alemanes tenían todo escrito. Fueron muy meticulosos para eso. Ocultaron, eso sí, las razones de las muertes de cientos de miles de personas en los campos de concentración. Alegaban enfermedades y todo tipo de problemas pero no admitían que los habían asesinado por ejemplo en las cámaras de gas o habían muerto por las terribles condiciones a las que sometieron a tantas personas. En esos documentos recopilados por los franceses aparecen los nombres, la fecha del fallecimiento y una dirección de referencia, generalmente de los lugares donde vivían antes de caer en la Guerra Civil y acabar en Francia, donde serían capturados por los nazis.
«Si en mi propia familia había dos miembros de los que no sabíamos nada, ¿cuántas más habrá en Canarias?»
¿Conocía esta información la dictadura franquista?
El Gobierno franquista recibió toda esa información de Francia a finales de la década de los 50. Gracias a eso las familias de algunos de ellos lograron cobrar una pensión del Gobierno alemán. Pero no solo están los listados franceses, obtenidos de los alemanes. Hay otras muchas fuentes, como las listas de exiliados que hizo España o los archivos de la Cruz Roja Internacional.
La labor de cribado habrá sido monumental porque entiendo que en esos archivos habría todo tipo de errores.
Sí, tuve que hacer un cribado con toda la información que fui obteniendo. Había errores sobre todo en la transcripción de los datos que aportaron los capturados. Incluso en el propio listado de los 4.000 españoles que murieron en los campos de concentración nazis, que publicó el Ministerio de Presidencia del Gobierno español, hay errores sobre los canarios. De hecho, aparecen dos nombres (Ursicino Ruiz García y Juan Salinas Lizarrondo) que he comprobado que no eran canarios. O aparece otro, el tinerfeño Ventura Morales, como fallecido en el campo de Dora, satélite de Buchenwald, que en realidad tengo confirmado que sobrevivió.

Fabián Hernández Romero. / Andrés Gutiérrez
Habrá sido un desafío enorme, ¿no?
Ha sido un gran reto porque había que verificar cientos y cientos de referencias. Por ejemplo, en un caso aparecía en un documento que ese isleño era de «Puerto Lu» y se asoció a Puerto Lumbreras, un municipio de Murcia. En realidad, esa referencia era del Puerto de la Luz de Las Palmas de Gran Canaria. Para ello cruce los datos de los certificados franceses y de los propios listados de los campos de concentración con los listados, por ejemplo, de los militares canjeados por el bando franquista, o los que desertaron, o los que huyeron de Villa Cisneros, en el Sáhara Occidental… Otro ejemplo: encontré referencias de un hombre que se llamaba Vicente Hernández Méndez, un tabaquero palmero al que encausaron por ser simpatizante del Frente Popular y que fue capturado y llevado por los franquistas a Fyffes. En este caso ponían que era de «Palma» pero en realidad era La Palma.
¿Es probable que haya más nombres canarios que no se han descubierto?
Puede ser. Quién sabe. Pero si hubiese alguno más, serían muy pocos. De todos modos, tenga en cuenta que ya se habían publicado listas de canarios que acabaron en los campos de concentración. Pero no estaban completas ni corregidas. Se centraban en todo el complejo de Mauthausen, que es donde acabaron la mayoría de españoles. Pero había algunos que no eran canarios y otros que faltaban. En total, entre muertos y supervivientes serían unos 50. De los fallecidos, existen certificados del fallecimiento de 27. Hay un caso del que hay poca información y no se ha encontrado el certificado, Martín Medina Reyes, que fue aportado por el historiador Alfredo Mederos. Llegó a Francia seguro y existen indicios de que murió en un campo de concentración y de que lo hizo arrojándose a las alambradas eléctricas.
«El Gobierno franquista recibió toda esta información de Francia a finales de la década de los 50»
Detrás de cada nombre de esta lista hay una historia particular. Pero ¿hay alguna circunstancia común a todas ellas?
Todos fueron apresados en Francia, la mayoría poco después de que en 1940 Alemania invadiera este país y embolsara a las tropas francesas en la Línea Maginot, que era un enorme sistema defensivo que los nazis burlaron entrando por el bosque de Las Ardenas. Alrededor de la Línea Maginot cayeron miles de soldados trabajadores españoles que habían huido del franquismo, y entre ellos estaban estos canarios. Hay algunos, de todos modos, que se unieron a la residencia francesa una vez que los alemanes se hicieron con Francia y fueron capturados más tarde, entre 1942 y 1943. Incluso hay un caso, el tinerfeño Emilio Reyes González, que murió en agosto de 1944. Pero la mayoría cayó al principio, durante la invasión de Francia de 1940. Los alemanes los apresaron y primero los llevaron a los cientos de campos de prisioneros que fueron abriendo en su país a medida que se incrementaba el número de capturados. Luego acabaron en los campos de concentración, principalmente en los del gran complejo de Mauthausen.
Los buenos historiadores aportan matices que rompen con las generalizaciones. En esta diáspora de los españoles que huyeron a Francia hay uno muy importante: el país galo, en contra de lo que se pudiera pensar, no recibió a estos españoles con una alfombra roja.
La historia es compleja y no siempre desvela lo que se presupone. Hay mucha gente que pensará que los exiliados de la guerra española que huyeron a Francia fueron bien recibidos por los franceses. Fueron miles y miles. Pero en realidad acabaron en campos de refugiados, especialmente en tres playas: Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien y Le Barcarè. En realidad eran campos de concentración. No eran como los que montaron los nazis pero los españoles no estaban en buenas condiciones. Hubo muchos fallecidos de hecho en esos campos. Pero al menos los españoles se pudieron organizar y acabaron luchando contra los nazis o en campos de trabajo donde les daban las mínimas condiciones para sobrevivir. Parte de ellos trabajaron por ejemplo para reforzar la Línea Maginot. Otros trabajaron en la agricultura o en obras civiles. Pero muchos terminaron en manos de los nazis y deportados a los campos de concentración.

Fabián Hernández Romero. / Andrés Gutiérrez
¿Ha visitado Mauthausen?
No he estado. Pienso que no me va a aportar mucho. Hay un componente de morbo en las rutas turísticas a los campos de concentración nazis. Hay mucha gente que va pero no tiene empatía con la memoria histórica. Van a ver las cámaras de gas. A mí particularmente eso no me aporta nada. Solo busco descubrir las historias de los canarios, que sus descendientes tengan la oportunidad de conocer, si es que quieren conocerlas, claro. Nada más. Tampoco descarto ir, ojo. No lo he visto imprescindible y no me ha cuadrado. No me atrae ver cómo eran los crematorios y los barracones; me atrae rescatar toda la información posible para que se conozca lo que pasó, sobre todo a aquellas personas llanas, humildes, que acabaron en las peores condiciones que nadie puede imaginar.
¿Le ha afectado el horror y hasta el sadismo que se describe en las historias de cada uno de estos canarios?
Es la barbarie. Nada tiene sentido. Pero creo que ninguna guerra tiene sentido. Como tampoco tiene mucho sentido que el pueblo que más sufrió el Holocausto, el judío, esté haciendo lo que está haciendo ahora con Gaza. En una ocasión alguien insinuó que mis investigaciones son por alguna afinidad con los judíos. En absoluto. Lo que me interesa es lo que pasó con los canarios, simplemente. No estoy con ninguna causa en particular. Estoy en contra de cualquier forma de barbarie. Y lo que está pasando ahora Gaza, como tantos otros episodios a lo largo de la Historia, no tiene pies ni cabeza. ¿Sabe cuál es la diferencia? El horror que sufrieron aquellos canarios no se conocía; el horror que están sufriendo ahora pueblos como el de Gaza o Ucrania se transmite día a día, minuto a minuto.
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