Fisioterapia, psicología y nutrición: los oficios ‘olvidados’ de la salud en Canarias

Pese al papel que pueden jugar en la prevención, psicólogos, nutricionistas y fisioterapeutas son aún profesiones infrarrepresentadas en la sanidad canaria

Los oficios ‘olvidados’ de la salud

Los oficios ‘olvidados’ de la salud / Adae Santana

Verónica Pavés

Verónica Pavés

La sanidad canaria se sustenta en un conglomerado de profesionales que funcionan como un engranaje. Desde médicos, enfermeros y hasta auxiliares y técnicos de laboratorio. Todos juegan un papel indispensable para atender a los pacientes isleños. Y, sin embargo, a ese reloj suizo al que miramos con orgullo aún le faltan piezas. En una atención sanitaria que desde su concepción ha estado enfocada a la enfermedad, el cuidado de la salud ha quedado relegado en un segundo plano. El mismo en el que se encuentran una serie de profesiones olvidadas cuya presencia, sin embargo, podría cambiar el curso de muchas patologías, incluidas aquellas más prevalentes en Canarias

Psicólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, terapeutas ocupacionales y logopedas tienen algo en común: su representación en el sistema sanitario es paupérrima. Si bien algunos han conseguido hacerse un hueco en los últimos años, la situación está lejos de ser la idónea para responder a las necesidades de la población. 

Los motivos de esta infrarrepresentación son diversos y dependen de la profesión a la que se aluda. Ante los crecientes problemas de salud mental, la Consejería de Sanidad se ha propuesto a acercar los psicólogos a la población colocándolos en Atención Primaria –a través de la Estrategia +AP–. Sin embargo, la falta de profesionales con especialidad ha parado en seco la captación de talento. Los fisioterapeutas, aunque más que suficientes para atender la demanda, se ven a menudo obligados a competir con una creciente concertación sanitaria que se rige bajo normas anticuadas. Los nutricionistas, por su parte, ni siquiera gozan del reconocimiento como sanitarios, por lo que su figura es inexistente en el Servicio Canario de la Salud (SCS).

Pese a la precaria situación, estas profesiones en concreto son figuras indispensable para salvaguardar la frágil salud de la población isleña. No en vano, Canarias es la comunidad donde más personas sufren problemas de salud mental (31,1%), es la que cuenta con las tasas de obesidad (18,1%) y de diabetes (10,9%) más altas de Europa y es también donde más cuesta acceder a una consulta con un traumatólogo, con una demora media que supera los 200 días

Alrededor de todas estas enfermedades hay una palabra que resuena pero a la que rara vez se le presta atención: la prevención. «El sistema sanitario está llegando a la mayoría de los pacientes cuando el problema ya está instaurado», explica Vanesa Eugenio Bermúdez, vicepresidenta del Colegio de Fisioterapeutas de Canarias (COFC). «Es un modelo que tiene un componente médico muy importante, todo se ha centralizado», coincide Tamara Cabrera, portavoz de la junta del Colegio de Psicólogos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Y a este análisis también se suma Aitor Monzón, presidente del Colegio de Nutricionistas de Canarias, que añade: «el sistema sanitario prioriza medicar antes de revertir». 

El tiempo, el progresivo envejecimiento de la población y el aumento de la cronicidad y el golpe de la pandemia han demostrado lo poco eficiente que puede llegar a ser un sistema concebido para tratar y no para prevenir. Y no solo por el daño al paciente sino también por el gasto desmedido en recursos sanitarios que provocan enfermedades prevenibles. Todo ello ha llevado a España a replantear su modelo de sanidad universal, incluida Canarias, que busca ahora cómo integrar el cuidado de la salud en un sistema donde lo importante es la enfermedad que llega al hospital.  

Una Estrategia para marcar la diferencia

De ahí surge la Estrategia para el impulso de la Atención Primaria en Canarias, +AP Canarias. Una guía de actuación que puso en marcha el consejero socialista, Blas Trujillo y cuyos preceptos han sido integrados durante esta legislatura por la actual consejera de Sanidad nacionalista, Esther Monzón. El propósito de este documento es darle protagonismo a los centros de salud para convertirlos en centinelas de la enfermedad, creando entornos más saludables gracias a esa ansiada prevención.

Casi tres años después de su implantación acelerada, los profesionales de la psicología y la fisioterapia se han empezado a hacerse un hueco en el sistema sanitario. En especial en Atención Primaria, que es el lugar donde pueden marcar la diferencia. A día de hoy, según datos de la Consejería de Sanidad, son 116 fisioterapeutas y 42 psicólogos los que trabajan en los centros de salud de las Islas. Si se suman los profesionales que ejercen también en el ámbito hospitalario, los números totales se elevan a 474 y 174, respectivamente. Los nutricionistas –cuyo trabajo están supliendo en muchas ocasiones las propias enfermeras en Atención Primaria– ni están, ni por el momento, se les espera. 

Estas paupérrimas cifras contrastan con las de otras profesiones. Según datos del Ministerio de Sanidad, en los centros de salud de Canarias hay 1.264 médicos de familia, 315 pediatras, 1.432 enfermeros, 228 auxiliares de enfermería y 928 auxiliares administrativos.

Un paso, pero mínimo

Pero incluso con el paso adelante que ha supuesto la incorporación de psicólogos y fisioterapeutas a los centros de salud, ambas profesiones se encuentran aún muy infrarrepresentadas. «En principio ha habido un reparto mínimo y muy desigual entre islas», reconoce Bermúdez, que destaca que, aún siendo poblaciones muy similares, hay «muchos más profesionales de la fisioterapia en Tenerife que en Gran Canaria». En concreto los tinerfeños cuentan con más de 40 profesionales y los grancanarios no llegan a la veintena. 

Según la vicepresidenta del COFC esto se debe a que muchos centros sanitarios de esta última isla están cerrados por la tarde, lo que a su juicio supone un desperdicio de recursos, y a la importante concertación sanitaria con centros privados. «Tenemos instalaciones y en las Islas contamos con suficientes fisioterapeutas en el mercado como para poder duplicar plantilla», defiende Bermúdez. El objetivo es llegar a contar con un fisioterapeuta por centro de salud. «Hay profesionales de sobra, pero se están yendo fuera», advierte. 

En este sentido, destaca que la contratación pública puede ser más barata y eficaz que la concertada. «Los conciertos con centros privados de fisioterapia nos cuestan 13 millones de euros, y duplicar plantilla en la sanidad pública supondría una inversión de 8 millones», calcula Bermúdez, que advierte, además, que las bases por las que se rigen estos conciertos están desfasadas, ya que no se revisan desde 2013

Los psicólogos se encuentran en una situación aún más precaria. En Canarias apenas se ha podido contratar a 39 psicólogos para toda la Atención Primaria, lo que significa que no se encuentran ni en todos los centros de salud ni en todas las Islas. En este momento solo hay psicólogos en Tenerife, Gran Canaria y La Palma. «Hemos dado un primer paso muy importante, pero aún estamos muy atrás», asevera Cabrera.

La incorporación de estos sanitarios al sistema sanitario, además, no ha estado exenta de problemas. Y es que el perfil de profesional que está habilitado, en principio, para ejercer en la sanidad pública es el de psicólogo clínico. Una especialidad que se obtiene a partir de la residencia de Psicología, más conocida como PIR –siglas de Psicólogo Interno Residente– y con la que suelen ejercer en Unidades de Salud Mental (USM), la mayoría adscrita a Psiquiatría.

No obstante, debido a las pocas plazas de formación especializada que oferta Canarias (21 en total durante cuatro años), se habilitado una fórmula provisional para la captación y retención de talento dentro de los centros de salud. Así, para cubrir estas plazas de nueva creación se está contratando a psicólogos sanitarios, que cuentan con un máster que les habilita para tratar, entre otras, los trastornos mentales más comunes, tales como ansiedad o depresión.

Sin embargo, ahora el Ejecutivo regional se encuentra en una encrucijada, pues incluso abriendo la mano a la contratación de profesionales que tienen distintas especialidades, el mercado laboral es tan escaso que se están encontrando con dificultades para seguir ampliando la plantilla, tal y como preveía en su plan de mejora de la Atención Primaria. 

Lo que no contempla, por el momento, la Estrategia +AP es la incorporación de nutricionistas, una profesión tan olvidada como necesaria. Y es que pese a no tener ni un solo profesional ejerciendo en el sistema sanitario, sus funciones son a menudo suplidas por el personal de enfermería. «La comunidad autónoma no contempla al profesional de la nutrición como sanitario», revela Aitor Monzón. Una circunstancia que puede estar relacionada con la juventud de estos estudios en las Islas –este año se graduará la primera promoción universitaria–, pero que ya está generando problemas que los profesionales temen que se cronifiquen. 

Ilustración

Ilustración / Adae Santana

Esta falta de reconocimiento no solo deja sin «hueco» a los profesionales dentro del sistema sanitario, también es un aliciente para que el intrusismo laboral «campe a sus anchas». «Al no situarnos en el contexto de las normas sanitarias, tampoco es necesario colegiarse, por lo que no es fácil controlar quién cuenta o no con la titulación», indica Monzón. Esto último ocurre también en el caso de los terapeutas ocupacionales.

A su vez se da la paradoja de que en los hospitales de Canarias hay 53 técnicos en Dietética y Nutrición – con formación de un Ciclo Superior– pero ningún Graduado universitario en Nutrición. «Ahora mismo nuestros servicios son puramente privados y, por esta razón, muchas veces nos dedicamos más a atender consultas que buscan el culto del cuerpo que a la enfermedad», revela el presidente, que calcula que en Canarias ya hay al menos 156 profesionales nutricionistas, aunque «estamos seguros de que somos muchos más», asegura Monzón.

¿Para qué sirven estas especialidades?

Estas especialidades olvidadas en la salud de los canarios son precisamente las que pueden ayudar a prevenir muchas de las patologías que padecen los isleños. «Un psicólogo puede evitar el uso desmedido de fármacos –Canarias es una de las comunidades con consumo de ansiolíticos y antidepresivos de España–, la cronificación de la enfermedad y ayudar a tratar la patología», insiste Cabrera que recuerda que la situación socioeconómica de Canarias puede conllevar a que la población desarrolle más problemas de salud mental. 

La fisioterapia puede ser crucial para los pacientes, pero también para el sistema sanitario. «Tenemos unas listas de espera enormes, para ver a un médico rehabilitador se puede tardar un año y medio, y es la única manera de llegar a un fisioterapeuta», indica Bermúdez. Estos profesionales evitan que las enfermedades se cronifiquen o se compliquen, ahorrando dinero a la población. «Somos una profesión barata y eficiente», defiende Bermúdez, que advierte que, con el envejecimiento progresivo de los canarios estas patologías van a aparecer mucho más a menudo.

Y en una comunidad autónoma donde casi seis de cada diez personas sufren obesidad o sobrepeso, la nutrición –como el deporte– es una parte indispensable del cuidado. «Podemos prevenir enfermedades crónicas y la obesidad infantil», destaca Monzón, que insiste: «si atajamos todo desde la base, los resultados van a ser mucho mejores». 

La Consejería de Sanidad, en todo caso, mantiene su objetivo de continuar reforzando estas categorías profesionales en los próximos años. De hecho, la estrategia +Atención Primaria es dotar a todos los centros de salud, al menos de fisioterapeutas y psicólogos.