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Leocadio Martín Borges Psicólogo

«Como sociedad no nos podemos permitir desperdiciar el talento senior»

El psicólogo tinerfeño Leocadio Martín Borges. | | PEPE TORRES

El psicólogo Leocadio Martín Borges tiene más de 30 años de experiencia en terapia y desde hace más de una década está presente en el mundo digital «contando psicología». En esta entrevista, aporta las claves para analizar la etapa de la vida que se encuentra a caballo entre la edad adulta y la vejez, denominada madurescencia, y pone el acento en el «desfase» de los actuales modelos de vejez.

¿Qué es la madurescencia, un concepto que nace como reivindicación en las redes sociales, y qué períodos de edad comprende?

La madurescencia es un término que se ha acuñado para definir un período de edad que se comprende aproximadamente entre los 45 y 65 años. Se supone que es un período en el que muchas personas hacen un balance de la vida transcurrida, donde se detecta cuáles son esas metas alcanzadas y cómo nos gustaría seguirnos planteando la vida. A su vez, tomamos una mayor consciencia de la muerte. Es un período en que la pérdida de familiares como padres o madres, o de amigos o amigas, nos hace verla como algo mucho más real de lo que podríamos haber pensado hasta ese momento. En esta fase somos más conscientes de nuestro propio proceso de envejecimiento y de los cambios que se van produciendo en nosotros como consecuencia de ello. Aunque no es una etapa que esté considerada como tal en los manuales de psicología, podríamos introducirla entre la edad adulta y la tercera y cuarta edad.

¿Cómo afectan los estereotipos referidos a la edad en la imagen y el papel social de los mayores?

Los estereotipos asociados a la edad contribuyen a dar a muchas personas, la sensación de que, una vez llegados a una determinada edad, la vida se desarrolla cuesta abajo. El culto a la juventud y a los supuestos valores y maravillas de esta, apartan a las personas de forma arbitraria e injustificada de muchos espacios en los cuales pueden seguir aportando, creciendo personalmente y contribuyendo de forma importante al desarrollo social saludable.

¿Qué valores aportan los madurescentes a la sociedad?

Principalmente, la experiencia. Es una etapa en la que muchas personas tienen ya una dilatada experiencia vital, a todos los niveles, y resultan tremendamente útiles para la sociedad como referencia y perspectiva de como afrontar situaciones que para una persona más joven e inexperta pueden resultar inabordables. Añadido a la experiencia está el conocimiento. Los procesos de aprendizaje que hemos vivido las personas de «una cierta edad», son diferentes a los que nos está conduciendo la cultura de la inmediatez. Ser consciente de cómo hemos ido madurando, desde la reflexión, puede aportar a una sociedad, en cierta forma, superflua y frívola, los necesarios elementos de reflexión de los que carece.

"A los jóvenes les piden experiencia laboral, pero no se valora en las personas que ya la tienen"

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¿Cuáles son las claves para cambiar la percepción social que hay en torno a la vejez?

No es un tarea sencilla porque responde a una forma de entender la vida que está, en cierta forma, promovida y apoyada por diversas estructuras. Sin embargo se da la paradoja de que tampoco la juventud parece ser un valor que se aprecie especialmente. Encontramos que a los más jóvenes se les pide experiencia en el ámbito laboral, que después es lo que no se valora en las personas que ya la tienen. Es un círculo perverso que resulta complicado de cambiar. Sólo en estos momentos en los que parece que quienes pueden permitirse un cierto nivel de consumo -la economía plateada-, se puede estar viendo un cambio de tendencia que, no deja de ser paradójico, nos puede llevar a que las personas madurescentes con mayor nivel adquisitivo sean las que puedan mantener una jerarquía tóxica de edad, que pueda redundar en el perjuicio de sus propias franjas de edad. Creo que esta situación exige un replanteamiento global que implica a muchos sectores socioeconómicos y políticos que no están viendo lo que ya tienen encima.

¿Considera que la edad es un factor fiable para juzgar la productividad de un trabajador o trabajadora?

Rotundamente no. Son criterios fiables los conocimientos, la experiencia, la actitud, la competencia …y muchos otros que son transgeneracionales y que no están guiando para nada la selección de personal. Es muy triste, pero la realidad es que son criterios economicistas ya que el trabajador más joven -aparentemente- es más explotable … al menos durante un tiempo. Pero en estos tiempos en que la incidencia de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión cada vez son más tempranos, parece que no se están observando las señales que delatan un modelo productivo profundamente alienante y mentalmente insalubre.

¿Tiene el talento senior cabida en el mercado laboral actual en nuestro país?

Debería tenerlo. Porque si no es así estamos jugando contra nosotros mismos. El talento senior es el talento. O nos podemos ver en la situación de que cuando alguien está en la mejor etapa de su vida, se vea obligado a echarse a un lado por un mala praxis laboral o empresarial.

¿Nos podemos permitir como sociedad, desaprovechar o desperdiciar el talento senior?

Claramente no. Entre otras muchas razones porque perdemos un talento en el que la sociedad ha invertido muchos recursos, en su mejor momento de productividad. Y por otro lado, porque estamos creando un caldo de cultivo de trastornos psicológicos y físicos que están directamente relacionados con el autoconcepto y la percepción de la propia competencia que tiene la persona. En cierta forma, puede decirse que podemos estar empujando a muchas personas, a convertirse en dependientes. Por muy duro que pueda resultar decirlo.

"La discriminación por edad puede empujar a mucha gente a convertirse en dependientes"

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Actualmente entre 0 a 35 o 40 años hay una clasificación muy variada que va desde bebés a niños, adolescentes, jóvenes y adultos, pero a partir de ahí ya entran todos en el mismo saco de los mayores. ¿Considera que el aumento de la esperanza de vida obliga necesariamente a redefinir los ciclos vitales?

Desde el punto de vista psicológico, no. Estas etapas responden a una evolución humana y están basadas en la ciencia y la experimentación. El problema no son las etapas, lo es la percepción social que se tiene de la edad, como ya he comentado anteriormente. Las personas de más de 65 años, hace 30 años no se parecían en absoluto a las actuales. La mayor esperanza de vida gracias los avances médicos y sociales, han conseguido que una persona de esta edad, en la actualidad, esté totalmente activa y en disposición de seguir desarrollando tareas que no podrían ni plantearse en personas mucho más jóvenes hace medio siglo. Quizás no estemos hablando de etapas -que pueden ser mucho más evidentes en los primeros años de vida-, sino de capacidades, autonomía, competencia, … y otros muchos factores que definen y diferencian mucho más a las personas de más de 65 años. Probablemente podamos afirmar sin temor a equivocarnos que alguien de 65 años es física y cognitivamente más joven hoy en día que las personas de 65 años de hace 30 años.

¿Qué cambios cree que son necesarios para acabar con el edadismo o la discriminación por edad?

Algunos de ellos ya parecen estar implementándose, tímidamente. Pero son muchísimos más los que serían necesarios. Quizás la consciencia social de nuestra interconexión es la primera. Separarnos por edades o permitir que lo hagan, es una tarea tanto individual como comunitaria. Denunciar esta discriminación es esencial para poder producir cambios. Quizás dejar de considerar la edad como un factor condicionante e introducir, si es necesario, medidas de discriminación positiva que faciliten la reincorporación laboral de personas de más de 50 años al mundo laboral, sería una medida a plantearse desde ya. Como sociedad no nos podemos permitir el desperdicio de talento senior que estamos haciendo.

"Las personas de 65 años son física y cognitivamente más jóvenes hoy que las de hace 30 años"

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¿Cuáles son los modelos actuales de vejez que imperan en la sociedad y, de ellos, cuáles están desfasados?

Los modelos actuales de vejez están, obviamente, desfasados. Si observamos como cada vez, más personas mayores se incorporan a actividades que, supuestamente, no estaban diseñadas para su edad, nos daremos cuenta de hasta qué punto el modelo está obsoleto o, al menos, es muy limitado. Asimismo, creo que es muy importante mejorar la atención a las personas mayores dependientes que, en muchos casos, son cuidadas por sus hijos e hijas, que también son personas mayores. El peligro de la cronificación del ciclo de dependencia y cuidado, nos puede llevar a que alguien de más de 65 años esté haciéndose cargo de sus progenitores mayores para, cuando estos fallezcan, convertirse posiblemente en una persona dependiente.

¿Hacia dónde avanzan o deben avanzar las líneas de investigación para cambiar la percepción social, acabar con los estereotipos y favorecer el envejecimiento positivo?

El envejecimiento positivo es activo. Y debe considerar tanto la salud física como emocional de las personas a medida que van cumpliendo años. Me atrevo a augurar que los países o comunidades que más conscientes sean de la necesidad de propiciar un envejecimiento autónomo, saludable y, por qué no, productivo, serán las sociedades que gozarán de un nivel de felicidad mayor en un futuro próximo. Las alternativas como el cohousing que propone espacios de vivienda alternativos a las residencias clásicas, además de la atención médico y psicológica, en los domicilios, son ejemplos de líneas de innovación que pueden resultar muy atractivas para un futuro que ya tenemos aquí.

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