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Maximiano Trapero | catedrático en filología española, investigador y escritor
Maximiano Trapero Catedrático en Filología Española, investigador y escritor

Maximiano Trapero: «Vamos hacia una uniformización de las modalidades lingüísticas de Canarias»

El catedrático, investigador y escritor, además de Premio Canarias 2017, explica algunas de las claves para entender el español de Canarias

El catedrático de Filología Española, investigador y escritor Maximiano Trapero, en el Museo Canario. | | QUIQUE CURBELO

Maximiano Trapero ha sufrido discriminación por su acento, a pesar de haber entregado su obra y vida al estudio del patrimonio intangible de Canarias. El catedrático, investigador y escritor, además de Premio Canarias 2017, explica algunas de las claves para entender la modalidad isleña.

En una sociedad tan avanzada, ¿cuál considera que es el origen de la glotofobia, es decir, la discriminación por el acento del hablante?

Hay muchísimas manifestaciones de xenofobia, racismo, en definitiva, de discriminación entre humanos. Sí, existe esa discriminación dentro del acento. Es más, he sido víctima de ese hecho en Canarias, a pesar de que me considero canario y el habla canaria es una de las disciplinas a la que me he dedicado y explicado durante muchos años en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, tengo conmigo el acento de mi lengua materna, el castellano de León, donde nací, crié y tuve mi infancia. Así que, creo que la gran mayoría de las personas tienen durante toda su vida el acento de la lengua materna aunque luego vivan en lugares diferentes. Discriminar a las personas por el acento o la manera de hablar es de las manifestaciones más antinaturales que pueden existir porque, repito, la lengua materna es con lo que generalmente nacemos y morimos.

¿Ve el origen del rechazo?

Es muy difícil entrar en la cabeza de los que agreden por una cuestión lingüística. Eso me parece inaceptable en una civilización mundial como la que vivimos. La palabra «godo» podría reflejar el trauma de los que así lo consideran. Yo no lo he sido nunca ni me lo considero, soy el prototipo del canario que defiende su tierra por todos los sentidos.

Tal vez lo hayan relacionado con el «acento neutro» de la variante septentrional que muchas veces se ejemplifica como «lo correcto» en nuestra tierra.

Hay un mal concepto del «hablar bien». Para mucha gente «hablar» bien es pronunciar bien; y pronunciar bien en el español es imitar el acento de la gente del norte al estimar se acerca al modelo hipotético del castellano que es origen del español. Eso es un error de concepto. Hablar bien no significa pronunciar bien, exclusivamente, la lengua es mucho más que la fonética, además, es el léxico y la gramática y, fundamentalmente, el expresar a través de las palabras un pensamiento. Por tanto, hablar bien es decir lo más rectamente posible el pensamiento. En estos instantes, estoy en El Hierro. Entre los canarios se cree que los habitantes de esta isla son los que mejor hablan del Archipiélago. Ese «mejor» lo identifican con que la pronunciación de los herreños se acerca más al español de Castilla que el resto de las Islas. Por ejemplo, son seseantes, pero distinguen la «ye» de la «elle», pronuncian la «s» final de las palabras, no aspiran… Efectivamente, los herreños hablan un muy buen español, pero eso no significa que lo hagan mejor que los de Gran Canaria, Tenerife o La Gomera.

Antonio María Piñedo, compañero de la Universidad de La Laguna, publicó un estudio donde el acento canario se percibía como «de gente vaga y aplatanada». Incluso, había quien comentaba en el mismo que no contrataría a una persona con tal deje. ¿Qué opina?

Me parece impensable. En el español existen dos grandes modalidades del habla: septentrional, de Castilla, y meridional, perteneciente a Andalucía, Canarias y América. A esta segunda la denominamos modalidad atlántica, la cual nace en Sevilla, se implanta en las Islas y se extiende por Hispanoamérica, en especial, la costa, porque la zona de los Andes se acerca más al otro. La diferenciafundamental entre ambas es la articulación de las consonantes. El septentrional, conservador que llamamos, tiene una pronunciación mucho más fuerte de las consonantes frente al relajamiento del español atlántico. Pero, si tuviéramos que valorar o decir estadísticamente cuál de esas dos es más hablada, sin duda ninguna tendríamos que decir que el meridional. Algo así como el 80% de los hispanohablantes relajan la articulación de las consonantes y, en ese porcentaje, el español de Canarias podría ser el modelo que se habla en el mundo. De ninguna manera puede decirse que los canarios hablan mal. Al contrario, podría decir que es el prototipo del español más hablado del mundo.

"Hablar bien es decir lo más rectamente posible el pensamiento: es fonética, léxico y gramática"

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¿Qué le atrajo del habla canaria en sus inicios cuando empezó a estudiarla?

Yo no era hablante de esta modalidad y un investigador siempre advierte diferencias en los demás más que en la suya propia. Me llamó la atención el seseo, el yeísmo, la aspiración fuerte de las «s» finales, pero, por otra parte, me llamaba las diferencias léxicas con respecto a mi castellano materno y las peculiaridades léxicas tanto en la toponimia como en el romancero de Canarias respecto a los de donde soy. Ahora bien, si yo hubiera desarrollado mi vida profesional en Toledo o Andalucía hubiera estudiado las características del habla y de la literatura de aquellos lugares. Como me vine a Canarias, establecí mi residencia, me casé, y mi familia es canaria, me he volcado, desde entonces, aquí.

Durante años, ha estudiado tanto estas características como el vestigio de los términos aborígenes en la toponimia , ¿cómo cree que ha evolucionado el habla canaria a lo largo de este tiempo?

Hubo un cambio radical, no solo en Canarias sino en España entera, a partir de la segunda mitad del XX. La Guerra Civil fue un antes y un después. A mitad del siglo pasado hubo una gran evolución de la España rural, razón por la que se pierde paulatinamente el concepto pueblo frente a ciudad y la evolución ha sido siempre hacia una homogeneización de las formas del habla y de la cultura. Antes existía una diferencia notable entre el campo y la urbe, pero hoy ya no tanto. Por tanto, las diferencias características tan grandes entre Canarias y la península, al igual que entre las distintas islas del Archipiélago, se están rebajando cada vez más. Como consecuencia, las características dialectales del español de Canarias también se están rebajando cada vez más. Vamos hacia una uniformización de las modalidades lingüísticas y de las formas culturales de la región.

¿De qué forma cree que puede conservarse este patrimonio intangible?

Desde la investigación, dando fe de lo que fue y de la evolución de lo que ha devenido. Sin embargo, renegar de la evolución de la sociedad y las formas culturales es poner puertas al campo, además de imposible. Ahora, sin tener consciencia de lo que antes hubo y de las diferencias existentes y de las identidades, porque esas culturas crean identidades, poco se puede hacer.

Como estudioso de los orígenes bereber de las palabras que hemos heredado de los aborígenes a través de la toponimia, como registró en el Diccionario de toponimia de canarias: los guanchismos , hay una clara reivindicación en nuestra sociedad de esta identidad, ¿cómo ha quedado plasmada a través de las traducciones y reinterpretaciones este campo?

El léxico que conservamos de origen guanche está españolizado, canarizado, aunque sean de origen guanche no dejan de ser canarismos. Me he dedicado a la investigación de esa parte del léxico y no voy a renegar de ello. Al contrario, conocerlo es una de las obligaciones de todos los canarios y sentirse orgullo de ese origen me parece lo más natural del mundo. Nada hay contra esa herencia. Las manifestaciones lingüísticas son el único testimonio vivo que nos queda del origen guanche. De esas palabras sueltas en el léxico, resulta que el 85% son topónimos, así que los topónimos se convierte en el legado más importante, desde el punto de vista lingüístico, de la herencia guanche. Conocer esa toponimia y valorarla es uno de nuestros deberes, aunque no siempre es fácil decir cuáles de los sustantivos que perviven hoy son de origen o no guanche, para lo que previamente tiene que mediar estudios filológicos. Y en esas estamos. Es una de las tareas con la que yo estoy comprometido desde hace muchos años.

"Tendrían que entrar más canarismos en el diccionario de la Academia como aportación común"

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En estos momentos, ¿qué estudios le ocupan?

En el año 2018, publiqué y terminé la obra el Diccionario de Toponimia Guanche, pero la investigación no. Eso es algo que no acaba nunca. Un porcentaje muy grande de los topónimos de origen guanche los tenemos sin posibilidad de saber qué significado tienen. Resulta que ahora, en El Hierro, dando una vuelta por aquí acabo de conocer un lugar llamado Tanajara. Sin embargo, conocemos el significante, pero no el significado, y así en el más del 50% de los nombres de origen guanche. Eso es una tarea que debe continuar, y para ello, debemos en Canarias aproximarnos al mundo bereber, que es el origen de los aborígenes canarios y, por tanto, de la lengua que ellos hablaron. Eso sí, hay que advertir que durante el proceso dado entre el guanche hasta el español ha habido una españolización tanto en el significante tanto en el significado. Al final, hay que caminar esa senda auxiliándonos con el conocimiento del habla africana con filólogos que puedan compartir esa ciencia con los canarios.

¿Hacia dónde cree que avanza el dialecto canario? Más aún cuando somos plataforma tricontinental donde el turismo es una gran baza, como el inglés, de donde se extraen varias de nuestras palabras.

La influencia del inglés sobre el español, en general y, en particular, sobre Canarias, es inmensa. La anglicación de nuestra lengua es imparable y es muy difícil de evitar. Mi posición es que no se debe aceptar cualquier palabra de origen anglófono porque sí. Es decir, si tenemos términos patrimoniales que manifiestan el nombre de ese concepto, no debemos renunciar a ellos. Hay que enfrentarse razonablemente a esa invasión debido a que es una obligación en defensa de nuestra lengua.

¿Qué tareas quedan por delante y, por otra parte, cuál es su palabra favorita del léxico?

Creo que Canarias puede ofrecer al mundo hispanohablamente verdaderos tesoros. En cuanto a lo que me dice, son pocos los canarismos que hay en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, alrededor de 230. A su vez, la mayor parte de estos canarismos son palabras moribundas que han dejado de ser utilizadas usualmente en la cotidianidad de las Islas. Lo más característico del español de Canarias es, sin duda, las palabras de origen guanche, y eso que tengo muchas palabras -y muchos romances- favoritas. Son únicas. El Archipiélago puede ofrecer al patrimonio estos conceptos, como jameo, o letime, un vocablo que hace referencia a una especie de atalaya, la cual solo se utiliza en El Hierro. Todas esas palabras deberían entrar en el diccionario de la Academia como aportación común.

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