12 de junio de 2019
12.06.2019

Accidentes bucales en verano

Dr. Óscar González Ramos Académico de la Academia Ciencias Salud Ramón y Cajal. Fundación Odontología Social Luis Séiquer,-Sevilla. Asistente Honorario Universidad de Sevilla

12.06.2019 | 05:00
Dr. Óscar González Ramos

La actividad en periodo vacacional tiende a ser diversa y en muchos casos improvisada. Se intenta practicar algún deporte o actividad que nunca se había hecho. En muchas ocasiones, estas actividades se desarrollan en sitios que no dominamos, por lo que el riesgo a sufrir algún accidente que nos afecte la boca y sus estructuras, es mayor. Lo ideal ante cualquier afección bucal es acudir al dentista, no obstante aquí van algunas recomendaciones para cuando esto sea inviable o tardemos en llegar al mismo.

Entre los traumas más frecuentes tenemos la caída total e íntegra de un diente. Si esto ocurre y se constata la integridad de la pieza, puedes intentar colocarlo en su sitio, a ser posible con la ayuda de otra persona y morder con él, contra los dientes opuestos, una gasa o tejido similar. Si esto no se realiza, debe conservarse, a ser posible en tu saliva, y el mejor sitio para ello es tu propia boca. Debajo de la lengua y por un lado. Otra opción es conservarlo en leche fría (de nevera). También es útil el suero salino o simplemente agua con sal. Estas opciones, no pasan de ser las medidas provisionales y de urgencia a tomar, en lo que se acude a recibir la atención de un dentista.

Si se sufre un golpe fuerte en la mandíbula y se siente dolor, dificultad para abrir la boca y en caso de hacerlo, hay un desvío hacia un lado, hay indicios de una fractura mandibular y para ello hay que inmovilizarla. Con un paño largo o toalla se fija la mandíbula en posición cerrada atándolo en la parte superior de la cabeza. Y a un servicio médico sin dilación.

Cuando hay heridas, lo primero es lavarla y presionar. Con esto puede ser suficiente para controlar el sangramiento, que en caso de persistir requeriría puntos de sutura. Si dicha lesión procede de una aparatología de ortodoncia desprendida, pues la primera opción a mano, sería cubrir el elemento que hace el daño con cera de ortodoncia o un chiclet. Si el arco queda suelto, con los brackets erosionando mucosas, no descartes cortar la sección del aparato que lacera.

Los objetos extraños (como espinas de pescado) que se introducen en las encías y otras estructuras, provocan severas molestias, y si no se extraen, derivan en grandes infecciones bucales. Para su solución nunca utilice objetos punzantes ni cortantes. En todo caso, un hilo dental o seda desplazado suavemente para no dañar encía, da resultados positivos.

Un atragantamiento se puede complicar de manera seria si no se actúa a tiempo. Nunca intentar extraer el cuerpo que obstruye, por el riesgo a introducirlo más. Y menos con las manos. La primera opción es facilitar que la víctima tosa, inclinándole ligeramente hacia adelante. Unas palmadas entre omóplatos de forma enérgica ayuda a expulsar lo que tenga.

Si se complica, y da la sensación de que se ahoga, no debe trasmitirse pánico debido a que el afectado se desesperará. La maniobra de Heimlich sería la opción a ejecutar, y cada vez, es más conocida por la población. Desde este artículo se invita a revisar la misma, evacuando las dudas con el personal sanitario que tenga a su alcance.

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