Pablo Casado rectificó ayer de forma abrupta la línea política que el PP viene marcando casi desde su acceso al liderazgo del partido, en un intento de recuperar la centralidad política y amortiguar en las elecciones del 26 de mayo el descalabro sufrido en las generales. El giro a la desesperada lleva también un cambio del foco de los ataques, que se desplaza de Pedro Sánchez a Vox y a Ciudadanos, a lo que el líder popular tachaba ayer de "comparsas" del futuro Gobierno.

El fracaso electoral se cobró su primera víctima interna en la persona del vicesecretario de Organización, Javier Maroto, apartado de la jefatura de las próximas campañas tras haberse ocupado de la de los comicios pasados. La pérdida de Maroto es doble, después de no haber conseguido al escaño al que aspiraba por Álava, al quedar el PP sin diputados en el País Vasco.

El comité ejecutivo nacional del partido -el máximo órgano entre congresos, en el que tienen plaza los líderes territoriales, junto a los miembros de la cúpula y representantes institucionales- fue el escenario el viraje del PP. Aunque no se esperaban ataques directos a Casado, si se anticipaban críticas por lo ocurrido el domingo pasado, sobre todo procedentes de los sectores que más han sufrido con la renovación interna desde la llegada del nuevo presidente.

Maroto fue una víctima propiciatoria para acallar esas voces y perdió su principal cometido operativo al ser sustituido por Cuca Gamarra como responsable de las campañas autonómicas y la exministra Isabel García Tejerina al frente de la europea. Los ajustes internos llegan, por ahora, hasta ahí, al imponerse la idea de que sería un suicidio reabrir tensiones en el partido a menos de un mes para unas elecciones decisivas en el reparto del poder territorial. Hubo "autocrítica" y Casado reconoció los "errores cometidos", que llevaron a una resultado "muy malo". La tarea por delante ahora es "reconstruir el PP piedra a piedra".

Como primer paso en esa recomposición, Casado reorientó ayer su contundencia verbal contra quienes ahora quieren dejarle sin espacio en el terreno natural del PP. Identificó a Vox como "extrema derecha" para contraponer frente a la formación de Abascal a los populares como "único partido de centro-derecha". El virar para recuperar el centro -el lugar que nunca debieron abandonar, según coinciden las voces más templadas del partido- se materializa incluso en el lema de las nuevas convocatorias electorales: "Centrados en tu futuro", con resonancia claras del "Centrados en ti" que Mariano Rajoy usó en los comicios de 2011.

Pese a la asunción de errores, en la rueda de prensa posterior al comité ejecutivo, el líder del PP amagó con atenuar responsabilidades al apuntar que "no creo que haya habido ningún giro a la derecha ni a la izquierda". El peor error fue, asumió, no haber tratado a Vox y a Ciudadanos como adversarios durante la campaña electoral. Ayer mismo empezó a corregirlo con ataques abiertos contra ambos.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, reprochó al líder del PP sus declaraciones y le acusó de insultar a los votantes de su formación "por tener principios". "Toda la campaña plagiando nuestro mensaje y tratando de imitar nuestro estilo y ahora, como los progres, insultáis a los votantes de Vox por tener principios", ha señalado Abascal en su cuenta de Twitter. "Se os está poniendo cara de UCD", dijo el presidente de Vox, quien ha añadido que en el PP "sois el pasado y la rabieta" y "nosotros, el futuro y la esperanza".

En otro tuit, Abascal se dirige a Casado como "la veleta azul empeñada en su descomposición". "Nos quería meter en el Gobierno y ahora nos insulta", ha incidido el presidente de Vox, antes de subrayar que "ellos (el PP) sabrán cuál es su enemigo".