España ha liderado a nivel mundial la lucha por la igualdad en las movilizaciones de los dos últimos 8M, un movimiento feminista masivo que apoya el 60% de la población según el sociobarómetro, aunque solo un 29% se muestre dispuesta a manifestarse. Ello quiere decir que pese a la estridencia de algunas formaciones políticas, la mayoría de la sociedad (incluida una buena parte de los hombres que la integran) entiende y comparte el mensaje y las propuestas de futuro que está haciendo el feminismo. También demostró entenderlo el propio presidente Pedro Sánchez del Gobierno, que nombró su famoso Consejo de Ministras. Pero el mismo Partido Socialista ofrece una imagen muy distinta en Canarias, donde sus cabezas de lista superan con creces a las candidatas. Y cuyo discurso, aunque incluye por supuesto medidas a favor de la igualdad, carece de la potencia de su líder nacional.

Tampoco el resto de políticos canarios parece haber entendido el alcance de la capacidad transformadora que está mostrando tener la ola feminista del siglo XXI y se han limitado a repetir lugares comunes en la campaña de las elecciones europeas, autonómicas y locales del próximo domingo. En realidad, el feminismo apenas ha tenido protagonismo en los debates de campaña, pese a que algunas formaciones sostuvieran que será "su santo y seña" en la próxima legislatura.

Tampoco ha tenido especial trascendencia en las Islas la virulenta respuesta por parte de quienes perderán con la igualdad sus privilegios. De hecho Vox pinchó en Canarias en las elecciones generales, ya que fue una de las cinco comunidades en las que no obtuvo escaño. Y parece que tampoco toca con fuerza en las puertas del Parlamento canario, aunque algunas encuestas contemplan la posibilidad de que la ultraderecha obtenga uno o dos representantes en la Cámara regional.

Está por ver si, tras el 26M, el porcentaje de diputadas se mantiene respecto a la legislatura anterior, en la que el 53% fueron mujeres. Del mismo modo por vez primera política presidió una mujer el Parlamento canario, que fue junto al vasco el más femenino del conjunto del país. Menos paridad hubo en las instituciones locales. Así, en este mandato que concluye fueron elegidas 17 alcaldesas frente a 71 alcaldes (el 19%) y 577 concejalas frente a 800 concejales (el 41,9%). En las corporaciones insulares, hubo una sola presidenta de los siete cabildos. Por lo que respecta al Gobierno de Canarias, el número de consejeras llegó a alcanzar el 60% en la legislatura 2015-2019, y ahora dos candidatas aspiran a la Presidencia: Noemí Santana por Podemos y Vidina Espino por Ciudadanos.

De las respuestas concretas que plantean los partidos políticos al reto de acelerar el proceso de igualdad, el PSOE en las Islas y Nueva Canarias han coincidido en prometer que reforzarán el área en el Gobierno, hasta el punto de crear una Viceconsejería de Igualdad de Género vinculada a Presidencia. PP y Ciudadanos se han centrado en las propuestas de su formaciones a nivel estatal, es decir por políticas de conciliación a través de incentivos fiscales. Podemos pone por su parte el acento en la educación, proponiendo a nivel estatal introducir una asignatura de feminismo en la educación obligatoria, pero también en la necesidad de reforzar los servicios de atención social. Y Coalición trata, por último, de consolidar unas políticas a favor de la igualdad que tampoco han estado a la altura del reto.

Si en algo coincide la mayoría de formaciones políticas, es en la necesidad de reducir la brecha salarial en Canarias, que se sitúa por encima del 16% menos que los hombres de media. Y destinar más recursos a la que sigue siendo la cara más dramática del machismo social aún imperante: la violencia contra la mujer por el simple hecho de serlo. Un total de 64 mujeres de diferente edad y condición han sido asesinadas en las Islas por sus parejas o ex parejas desde 2003 (fecha en que comenzaron a contabililizarse oficialmente) hasta la actualidad. Tres de ellas murieron en lo que va de año. El resultado del 26M constará si las instituciones canarias se suman de forma decidida al esfuerzo por acabar con la violencia machistas, las agresiones sexuales, la discriminación salarial y, en definitiva, el impulso transformador del movimiento feminista. O si se prolongarán las políticas tibias o las zancadillas al paso marcado por el 8M.