El diputado en el Congreso de Unidas Podemos Juan López Uralde preguntará al Gobierno por la campaña de prospección minera submarina que lleva a cabo en el Monte Tropic, ubicado a 250 millas (463 kilómetros) del suroeste de la isla de El Hierro, el buque de investigación británico James Cook. Ecologistas en Acción informa que López Uralde se ha hecho eco de las preocupaciones de este colectivo, que afirma que el buque ha extraído muestras de mineralizaciones de costras y nódulos de ferromanganeso, fosforitas y rocas volcánicas mediante un minisubmarino no tripulado.

Según los ecologistas, el diputado de Unidas Podemos ha pedido al Gobierno central, a través de varias preguntas parlamentarias, si las nuevas prospecciones submarinas del National Oceanography Centre (NOC) británico han sido autorizadas por la Administración y bajo qué amparo legal "una vez que no consta que se hayan otorgado permisos de investigación o exploración, ni evaluado los impactos ambientales de dichas exploraciones", indica Ecologistas en Acción en un comunicado.

En la nota, la organización verde recuerda que estos montes, conocidos como Las Abuelas de Canarias o Provincia Volcánica de las Islas Canarias, carecen de cualquier figura de protección ambiental y acogen hábitats prístinos submarinos, entre los que se incluyen especies vulnerables de corales y campos de esponjas. Añade que varios investigadores han alertado sobre los impactos que la exploración y explotación minera submarina, como la que se viene realizando durante los últimos años, podría tener sobre estos hábitats tan delicados y pregunta si el Gobierno de España está dando los pasos para la protección efectiva de estas áreas marinas. Ecologistas en Acción resalta la necesidad de reconocer como Áreas Marina Protegida a los montes submarinos de la Provincia Volcánica de las Islas Canarias.

Agrega que en el pasado, el Estado se ha escudado en la preconstitucional Ley de Minas de 1973 para dar cobertura jurídica a estas actividades, a pesar de que la minería submarina, tanto por sus métodos como potenciales impactos, apenas se asemeja a la terrestre en su nombre.Según los ecologista, esta actividad puede producir efectos nocivos en el medio ambiente marino a escala planetaria, desde los efectos tóxicos de los metales pesados a lo largo de la cadena trófica -incluyendo los recursos pesqueros- hasta la liberación de gases de efecto invernadero secuestrados en los fondos oceánicos, pasando por la destrucción irreversible de la biodiversidad marina, con sus consecuencias incluso para campos como la investigación médica y farmacéutica. Como ejemplo recuerdan que el test para el diagnóstico de Covid-19 se desarrolló utilizando una enzima aislada de un microbio hallado en respiraderos hidrotermales de aguas profundas, un hábitat extremamente escaso y ahora amenazado por la minería submarina.

No es la primera organización ecologista que denuncia estas actividades. El pasado día 11, EL DÍA publicaba que la organización Ben Magec-Ecologistas en Acción se ha quejado de que el buque de investigación británico James Cook hiciera el mes pasado una nueva incursión en el monte Tropic y que parece contener ingentes cantidades de metales apreciados en la industria. Más allá de las denuncias ecologistas, que piden paralizar las investigaciones por los posibles daños al ecosistema submarino, las incursiones del James Cook en aguas cuya soberanía reclama España (y ahora también Marruecos, apropiándose de facto de aguas que en todo caso corresponderían al Sahara Occidental) cobran ahora un nuevo significado. ¿Por qué? Porque en 2016, cuando la investigación comenzó con el permiso de España (de ahí la participación como invitado del Instituto Geológico y Minero), el Reino Unido aún estaba en la UE.

Aunque los trabajos del James Cook son meramente científicos, la Comisión Europea (CE) apuesta por promover la investigación en el ámbito estrictamente comunitario. En este sentido, la Comisión plantea la "puesta en marcha de una alianza europea sobre materias primas, impulsada por la industria, en el tercer trimestre de 2020. Su objetivo inicial será gene-rar resiliencia y autonomía estraté-gica abierta para la cadena de valor de las tierras raras y los imanes".

La CE acaba de remitir una comunicación al resto de instituciones en la que anima a los Estados Miembros, entre ellos España, a promover la investigación de los potenciales yacimientos y buscar vías de financiación para una posible extracción.