La imagen de una madre piel con piel con su hijo recién nacido la tenemos en nuestro imaginario. Sin embargo, la imagen de un padre con su hijo piel con piel no la tenemos tan en mente. Pero se trata de una realidad cada vez más común, sobre todo cuando las madres, por diversas razones, no pueden hacerlo con sus bebés recién nacidos. Los hombres tienen cada vez más implicación en la crianza de los recién nacidos, y el contacto piel con piel con los padres es muy beneficioso para el bienestar del bebé.

¿Por qué es importante el contacto piel con piel?

Los bebés al nacer se encuentran con un gran contraste de temperatura: pasan de estar abrigados en la barriga de la madre a una temperatura mucho más fría cuando salen al exterior. Por eso, el contacto piel con piel con ella le alivia y le mantiene caliente. Sin embargo, las madres que dan a luz por cesárea, necesitan unos momentos para recuperarse de la operación, y no pueden hacer piel con piel nada más dar a luz. La figura del hombre entra en cuestión para que se pueda hacer piel con piel con el bebé y mantenerle caliente junto con una toalla caliente, creando ya desde el principio vínculo. demás, como cuentan los pediatras Eduard Estivill Sancho y Gonzalo Pin en su libro 'Pediatría con sentido común', "pegado al pecho, sentirá los latidos de vuestro corazón, y vosotros sentiréis los suyos".

La primera reacción del bebé será buscar alimento para mamar. Los padres debemos mantener el contacto piel con piel hasta que la madre pueda estar recuperada y tener a su bebé en contacto y si es el caso, también darle lactancia materna.

Beneficios del contacto piel con piel

Ya sea con la madre o con el padre, la piel con piel con nuestro bebé tiene enormes beneficios:

  • Mantiene caliente al bebé
  • Darle protección tras salir del cuerpo de la madre al sentir otro cuerpo caliente
  • Regular su respiración
  • Reducir la posibilidad de llanto
  • Si está con la madre, la mayor facilidad para lactancia materna
  • Mejora del vínculo con sus progenitores

Todo contacto físico que tengamos con nuestros hijos les va a aportar un mayor vínculo con sus progenitores. Los masajes son otra forma de estimularles, les ayudarán a tomar conciencia de su propio cuerpo y se sentirán arropados. "Los masajes dados de forma regular son otro método para entrar en contacto, piel con piel, con el pequeño. Le relajarán, le aportarán una sensación de bienestar y, con el tiempo, contribuirán a su buena salud física y emocional. Y no sólo eso: serán la excusa para disfrutar de otro momento juntos. Porque cualquier circunstancia es buena para cogerlo y abrazarlo", cuentan Estivill Sancho y Pin.