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Producción de miel

Miel, de la abeja a la tienda gourmet

España es la primera colmena de Europa, con cerca del 16% de la producción de miel, aportada por empresas centenarias como Primo Mendoza

Adrián Martínez Primo, CEO de Primo Mendoza S.L., en una de sus tiendas. EPC

Desde hace algo más de un siglo en los hogares de la familia Primo Mendoza no hay azúcar en sus despensas. Ni jarabes en los botiquines. No hace falta. Esta saga de apicultores y tenderos valencianos, ahora empresarios, siempre ha usado la miel para edulcorar alimentos y velar por su salud con derivados del producto que fabrican las abejas. Cuenta Adrián Martínez Primo (Carlet, València, 1976), quien forma parte de la cuarta generación de la familia Primo Mendoza, que el negocio va viento en popa a pesar de las importaciones masivas, sobre todo de China. Dice que ellos venden "calidad y solo miel de España".

En 1915, Cornelio Mendoza Sanz y María Hervás Espí, propietarios de un ultramarinos, decidieron instalar colmenas y vender la tienda porque el médico les recetó llevar una vida "más tranquila", explica uno de sus bisnietos. Entonces, empezaron a comprar miel a otros apicultores y la vendían en Xixona (Alicante), cuna del turrón en España. La bisabuela era descendiente de una familia de apicultores que envasaba e innovaba con la miel. "Las mujeres son las que han relanzado este negocio a lo largo de su historia", sostiene el CEO de Primo Mendoza desde una de las tiendas propias del grupo. El máximo ejecutivo de la histórica mercantil prevé cerrar este ejercicio con una cifra de negocio próxima a los 20 millones de euros tras crecer un 10% respecto al año anterior. Emplea a medio centenar de trabajadores y produce 4.500 toneladas, lo que la convierten en una de las líderes en el mercado doméstico en comercialización de miel autóctona. Exporta a unos treinta países.

Y tiene cinco tiendas propias que son auténticos establecimientos de productos ‘gourmet’. Su hermano Sergio es el director de compras y adjunto a la dirección general. Compran la materia prima a 1.200 apicultores, sobre todo de la Comunitat Valenciana, Andalucía y Castilla-La Mancha. "Más allá de unos bichitos que molestan cuando paseamos por la montaña o el campo las abejas son claves para la floración de los cultivos", explica esta generación de empresarios.

Las abejas se encuentran entre las criaturas más laboriosas del planeta al posibilitar con su actividad polinizadora la producción de frutas, frutos secos y semillas. Y es que, las abejas tienen un impacto directo en el desarrollo de la agricultura, la biodiversidad y la sostenibilidad medioambiental. "Si se redujese la población de abejas se dificultaría la producción de manzanas, cítricos, kiwis, tomates, pimientos, pepinos, almendras o semillas de tubérculos y hortalizas, entre otros alimentos básicos para el ser humano", destaca el principal directivo de Primo Mendoza.

Cambio climático

¿Peligros para la apicultura? Los que viven del negocio de la miel son conscientes de que el cambio climático afecta de lleno a las abejas. Se produce una mayor mortalidad debido a los fenómenos meteorológicos extremos. "Por tanto, se produce una menor floración y una disminución del polen", advierte el dirigente de Primo Mendoza. Además, los disparatados precios de los carburantes, necesarios para los desplazamientos que realizan a los distintos asentamientos de las colmenas, también obligan a los apicultores a asumir unos costes "brutales" que no pueden trasladar a su producción.

Primo Mendoza se aprovecha de que España es la primera colmena de Europa productora de miel, con cerca de un 16% del total. España alcanzó durante 2021 las 3.049.065 colmenas operativas, dato que supuso un incremento superior al 6% respecto a 2018, según el Ministerio de Agricultura. A lo largo de este tiempo, las explotaciones apícolas han aumentado un 12% hasta las 35.300 censadas el año pasado. Dicho escenario ha permitido que el sector genere un valor cercano a 62 millones de euros anuales. Y genera unos 60.000 puestos de trabajo, aseguran fuentes de la patronal Asemiel-Animpa.

"España produce 30.000 toneladas anuales de miel, que es lo que consume, pero también exporta. Por tanto, necesita comprar de Argentina, Uruguay, Cuba, Ucrania, Bulgaria, Turquía y China", comenta Adrián Martínez Primo. A pesar de ser un producto tradicional de nuestra mesa sólo cuatro de cada diez españoles la consumen habitualmente. Por eso el 50% del negocio de Primo Mendoza está fuera de España.

"La empresa crece porque introdujimos nuevos productos como el polen, la cera o el propóleo (sustancia natural que recogen y procesan las abejas de las yemas de los árboles y se convierte en un potente antibiótico natural) y a partir del año 2000, con la cuarta generación ya al mando, ampliamos horizontes y expandimos sus ventas alrededor de todo el mundo", puntualiza el líder de la compañía que también ha puesto el rumbo en la apertura de nuevas tiendas. Tiene una receta mágica de jarabe: miel de bosque, infusión de eucaliptus y zumo de limón. La Obrera y Apiterapia son marcas propias.

Los propietarios de Primo Mendoza se sienten orgullosos de ser los primeros productos de miel de origen española en introducir este producto en el canal ‘retail’ del mercado nacional. Cadenas de la distribución comercial como Carrefour, El Corte Inglés, Aldi o Dia venden sus mieles desde hace dos décadas. "España es el principal productor de miel de Europa pero vende mucho a granel y nosotros apostamos por envasar, por la calidad", concluye Adrián Martínez Primo.

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