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La inteligencia artificial y la robótica se instalan en los hospitales

Los sanitarios deben adoptar ahora una visión innovadora y aprender análisis de datos

Un médico con gafas de realidad virtual.

Hasta hace unos años, un paciente que tenía visita en el médico acudía al hospital sin alternativa. Pero esa atención típica cada vez está más obsoleta. Actualmente, con las nuevas tecnologías aceleradas por la pandemia, se avanza hacia un modelo más preventivo y eficiente con teleconsultas, aplicaciones de salud y monitorización de las enfermedades. Las visitas médicas crecieron 78 veces entre febrero y abril de 2020, según el informe ‘Telehealth: A quarter-trillion-dollar post-Covid-19 reality?’ de Mckinsey. Y, desde entonces, no han parado de aumentar. La inversión de capital riesgo en salud digital en la primera mitad de 2021 superó la inversión total del año 2020, con 14.080 millones de euros. 

"Antes de la pandemia había muchas barreras para la aceptación de la tecnología en salud por temas éticos, de pagos y sobre gestión del cambio que parecían insalvables. Ahora, todo el mundo entiende que ha llegado para quedarse", explica Felip Miralles, director de la unidad de tecnología de eHealth de Eurecat. De hecho, la no utilización de estas herramientas podría suponer hasta una negligencia, dado que efectúan algunos análisis imposibles para los humanos, según opina Carlos Mateos, vicepresidente de la Asociación de Investigadores Especializados en eSalud de España (AIES). Pero, ¿están los profesionales de salud preparados para asimilar el cambio?

Con la digitalización se ha comprobado que se pueden anticipar diagnósticos, prever desregulaciones en las enfermedades y valorar más formas de tratamientos. Los pacientes, por su parte, pueden pedir citas ‘on line’, acceder a su historial médico y evitar desplazamientos. Los profesionales de salud, con estos cambios, pasan a tener un rol más de guía de la salud, teniendo en cuenta que cada vez "el paciente es más dueño de las enfermedades y tiene más control", afirma Anna Sala, directora de Unidad de innovación del Hospital Universitari Vall d’Hebron.

Cada vez más, los sanitarios conviven con herramientas disruptivas. Aplicar gafas de realidad virtual en curas, operaciones dolorosas o tratamiento de fobias, realizar cirugía robótica para intervenciones poco invasivas o manejar las unidades de cuidados intensivos (UCI) ‘smart’ -o totalmente digitalizadas- ya es una realidad para los profesionales de hospitales como el Vall d’Hebron, según cuenta la directora de unidad de innovación. Es común también en varios hospitales la detección de melanomas en dermatología con inteligencia artificial. "Está muy bien estudiado y hay resultados muy buenos gracias al análisis que hace de las fotos y la creación de patrones", según Juli Climent, director del departamento de Inteligencia Artificial de Asho.

Pero, las capacidades de los profesionales de salud están lejos de encaminarse hacia esta realidad. "Existen equipos mixtos donde trabajan perfiles técnicos con perfiles de salud. Pero faltan otros multidisciplinares con una mezcla de competencias", según Sala. No es de extrañar teniendo en cuenta que estudios universitarios de medicina apenas ofrecen formación en herramientas digitales, según los expertos. Las capacidades más cotizadas son una visión innovadora, el trabajo colaborativo en red y un buen análisis de los datos, con conocimientos en ‘big data’, inteligencia artificial y ‘machine learning’. "Se están rifando los profesionales con conocimientos matemáticos e ingeniería. Todavía no hay suficientes", reitera Mateos.

Un perfil clave en la era de la digitalización es el de ciberseguridad, teniendo en cuenta que el sector de la salud cumple un rol vital para el bienestar de una sociedad, lo que lo convierte en el blanco perfecto para los ciberataques con extorsión, según Climent. De hecho, en 2021, cada institución sanitaria española sufrió una media de 286 ciberataques a la semana, con un aumento del 42% respecto a 2020, según Check Point Software.

Los cambios en el sistema de salud deberían llegar desde el departamento de recursos humanos, definiendo "bien esas figuras para que entren como parte del equipo asistencial", afirma Sala. También explica que los centros de salud compiten con un gran número de empresas para conseguir ese talento. "Las organizaciones con financiación pública tienen difícil competir con empresas corporativas y que pueden hacer ofertas de trabajo con mejores condiciones económicas", según Miralles.

Para mejorar en la formación y desarrollo de estos perfiles y las tecnologías de salud es imprescindible mejorar la financiación pública. Y el Gobierno ha destinado, concretamente, 180,2 millones de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) a la Estrategia Nacional de Salud Digital. "No se están destinando los fondos necesarios porque gran parte se dirigen a cosas más urgentes", concluye Miralles.

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