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Se busca emprendedora con ganas de crear comunidad

Nace Juno House para convertirse en una incubadora de liderazgo femenino

Liana Grieg i Natalie Batlle, fundadoras de Juno House.

Espacios y servicios para impulsar y desarrollar el talento femenino. Es el propósito de Juno House, un club empresarial de mujeres que quiere convertirse "en sede permanente del liderazgo y en un trampolín para hacer crecer negocios", explica Natalie Batlle, una de sus fundadoras. Un centro que busca traer el espíritu de Nueva York "a la ciudad que aman para vivir, Barcelona".

Y es que Batlle, nacida en Chicago y con raíces catalanas, y Liana K. Grieg, de Maine, se conocieron hace más de 10 años en la Ciudad Condal. De casualidad, las dos se trasladaron a trabajar a Nueva York donde intimaron y compartieron el deseo de desarrollar un proyecto juntas. Volvieron a la capital catalana en momentos distintos. En su viaje de vuelta, las dos reorientaron su carrera profesional: Batlle dejó la publicidad y empezó a trabajar en el entorno de las start-ups tecnológicas y Grieg pasó del mundo de las finanzas al del bienestar y el wellness.

Hace tres años, Natalie Batlle se quedó embarazada de su primer hijo, Eliot, y empezó a dar forma al proyecto que ahora lidera con Grieg y una tercera fundadora Eva Vila-Massana, a la que conoció en un evento en IESE, "y que aporta mucha experiencia".

Llegó la pandemia y la cuarentena les ayudó a tener tiempo para enfocar, madurar ideas y buscar un socio financiero. "Muchas personas nos dijeron que empezáramos poco a poco, pero teníamos muy claro que no podíamos renunciar a la génesis del proyecto. La familia catalana Elías ha creído en nuestra visión creativa, ha invertido 2 millones de euros y está dispuesta a crecer con nosotras", argumentan. "Empezamos en Barcelona pero nuestra aspiración es, en dos años, poder abrir dos nuevos clubs, ya sea en España, Madrid es interesante, o en Europa".

Juno House, cuyo nombre hace referencia a la diosa romana del amor, estará 100% operativo el próximo mes de abril, cuando finalicen las obras en la Farinera, emblemático edificio en la calle Aribau de l’Eixample barcelonés. Cuenta con una terraza, restaurante café, zonas de trabajo, salas de reuniones, cabinas zoom, estudio de grabación, un escenario para charlas, biblioteca y zona de coctelería, entre otros, "un espacio bien hecho, muy pensado para el desarrollo profesional", puntualiza Batlle. Pero que también "quiere ayudar a la conciliación", por eso, en Juno House hay un espacio para niños y zonas de talleres, 'showrooms' o yoga. "Un lugar dinámico, un proyecto vivo, que se va a ir adaptando a las demandas de las socias para servir de plataforma y desarrollo de negocios", indica Grieg.

La xef Laura Veraguas ha elaborado la oferta gastronómica y Meritxell Ribé, The Room Studio, se ha hecho cargo del diseño de los diferentes espacios que ofrece Juno House, "un 'design thinking' para la mujer actual con materiales sostenibles y un diseño de muchas curvas y muchas texturas".

300 socias en tres meses 

En diciembre abrieron inscripciones y ya cuentan con 300 socias, "de diferentes sectores y todas las edades", que pagan una cuota anual de 1.600 euros para poder disfrutar de los espacios y servicios. El objetivo es crear una comunidad colaborativa, "un ecosistema que permita conocer mujeres de otros entornos profesionales, con otras experiencias".

Batlle y Grieg aclaran que los hombres "están siempre invitados a Juno House, pero existen muy pocos espacios de este tamaño creados por y para mujeres, que ayuden a la conciliación y al bienestar holístico". "Somos puristas en el protagonismo que debe tener la mujer -añaden- pero no somos extremistas; esto es, para crear un ecosistema que apueste por iniciativas lideradas por mujeres por supuesto tiene que haber hombres".

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