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La clave de entender el lugar antes de proyectar

El estudio tinerfeño Makin Molowny Portela proyecta una arquitectura duradera, pensada para el cliente y su entorno

El residencial Kora Nivaria Beach en la costa de Abades, en el sur de Tenerife, incorpora piedra local y especies endémicas. |  | ED

El residencial Kora Nivaria Beach en la costa de Abades, en el sur de Tenerife, incorpora piedra local y especies endémicas. | | ED

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Santa Cruz de Tenerife

Canarias arrastra un déficit estructural de vivienda que ha convertido el suelo disponible en un recurso cada vez más escaso. En ese contexto trabaja Makin Molowny Portela, un estudio ubicado en Tenerife que se ha consolidado como referente en Canarias por combinar arquitectura e ingeniería desde el primer trazo de cada proyecto, con una metodología que parte de entender el lugar antes de construir en él.

«Desde Makin Molowny Portela intentamos diseñar con criterio, construir con rigor y crear valor en una arquitectura que perdure», resume Javier Molowny, arquitecto socio del estudio. Esa frase, lejos de ser un eslogan, define una metodología muy concreta. «Siempre intentamos entender antes de diseñar, entender las necesidades del cliente y entender el contexto en dónde se va a desarrollar el proyecto, cuestionando lo establecido en muchas ocasiones», explica. Para Molowny, la integración de arquitectura e ingeniería desde el origen del trabajo, cuidando tanto el concepto como el detalle, es la única forma de entender su desarrollo profesional.

Esa filosofía cobra especial relevancia en el contexto actual. En los últimos años, en Canarias, la necesidad de vivienda ha aumentado enormemente, mientras que la oferta ha reaccionado tarde y de forma insuficiente. El caso canario es distinto al del resto de España, porque conviven varios mercados superpuestos, la demanda local de familias que buscan primera vivienda y una demanda extranjera de segunda residencia que compite por el mismo suelo con mayor capacidad adquisitiva. «Canarias tiene un déficit estructural de viviendas, pero cada vez existe mayor distancia entre necesidad de vivienda y demanda solvente. El mercado probablemente no necesita simplemente más vivienda, sino especialmente más vivienda a un coste total compatible con los ingresos de los hogares», advierte.

Esta lectura del mercado marca también la manera de proyectar. Molowny distingue entre la vivienda unifamiliar, pensada para un cliente final, y el residencial colectivo, que responde a la lógica de un promotor. «No solamente se trata de conseguir una arquitectura honesta, sino que le tienen que salir los números previstos», apunta. Cuando el encargo se emplaza en una parcela completa, el estudio pone en valor tanto la arquitectura como las zonas comunes, estudiando orientación, vistas, protección solar y el efecto de los vientos alisios.

«Nos gusta cuando somos capaces de integrar el paisaje exterior en el interior de las viviendas», afirma, convencido de que las zonas comunes son hoy el corazón de cualquier conjunto residencial. El estudio apuesta por vegetación autóctona y por reincorporar al paisajismo las piedras extraídas durante la propia excavación de la obra, junto a piscinas y zonas de agua que aportan frescor al conjunto. «Las zonas comunes están pasando de ser un complemento comercial a convertirse en una parte fundamental del producto residencial. El comprador hoy en día no solo adquiere metros privativos, sino el acceso a espacios que no tendría sentido incorporar individualmente en cada vivienda», sostiene.

Esa misma sensibilidad se traslada al ámbito turístico, donde el estudio ha desarrollado complejos como Kora Nivaria Beach, con 124 apartamentos en Arico, Kora Tigot, con 88 en San Miguel de Abona, o Calm Beach, con 24 en Pájara. «Todos ellos comparten una misma idea, utilizar el clima para conseguir una arquitectura turística en donde paisaje, vegetación y espacios exteriores sean parte del edificio», detalla Molowny, para quien la sostenibilidad ya no es un capítulo de la memoria técnica, sino el propio concepto arquitectónico del complejo.

Preguntado por los proyectos que mejor representan el trabajo del estudio, Molowny elige tres, muy distintos entre sí pero unidos por un mismo estudio exhaustivo del emplazamiento: el Pabellón Municipal de Valle San Lorenzo, en Arona, de color basalto como si formara parte de la ladera que lo sostiene; el conjunto Kora Nivaria Beach, en la costa de Abades, incorpora piedra local y especies endémicas; y La Casa Escondida, en La Laguna, una vivienda que él mismo define como reivindicativa frente a un espacio público que rara vez está a la altura del privado.

De cara al futuro, Molowny lo tiene claro: seguir centrados en proyectos residenciales y turísticos de escala media, un terreno que, asegura, todavía tiene mucho que ofrecer a la investigación arquitectónica. Un campo, además, donde el estudio puede seguir aplicando esa mirada atenta al lugar, al cliente y al negocio que ha terminado por definir su forma de entender la profesión.

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