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La Chiquita: exclusividad y arquitectura de autor

Leonardo Omar proyecta en el entorno de Abama 23 villas unifamiliares con una arquitectura contemporánea y vinculada al paisaje

Imagen interior de la vivienda proyectada por el arquitecto Leonardo Omar . |

Imagen interior de la vivienda proyectada por el arquitecto Leonardo Omar . | / | ED/LOT

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Santa Cruz de Tenerife

Existen lugares en el sur de Tenerife donde la arquitectura parece pedir permiso al paisaje. La Chiquita nace precisamente de esa idea, con 23 villas unifamiliares concebidas para quienes buscan privacidad, diseño y una forma de vivir diferente.

Más que una nueva promoción residencial, el proyecto plantea una determinada manera de entender cómo se habita hoy el territorio. Lleva la firma de Leonardo Omar, uno de los nombres de referencia de la arquitectura contemporánea en Canarias, que asume el diseño integral del conjunto, desde la concepción arquitectónica hasta la resolución del detalle constructivo.

La promoción, ubicada en el entorno de Abama, reúne viviendas de distintas tipologías, con superficies construidas de entre 300 y 700 metros cuadrados. Todas cuentan con piscina privada integrada en la vivienda, espacios exteriores generosos y amplias terrazas orientadas hacia el océano Atlántico, la isla de La Gomera y el campo de golf que se extiende a sus pies. La distribución y las dimensiones varían en cada caso, pero el conjunto comparte un mismo lenguaje arquitectónico basado en líneas puras y horizontales, en grandes superficies acristaladas de suelo a techo y en una continuidad casi ininterrumpida entre los espacios interiores y el paisaje que los rodea.

La piedra volcánica de la isla, la madera y una paleta de tonos neutros construyen espacios cálidos y atemporales

Esa continuidad no es un recurso estético aislado, sino el eje sobre el que se ordena todo el proyecto. La orientación de cada villa, la ventilación natural y la luz condicionan la posición de las aperturas y la proporción de las estancias. La cuidada distribución interior responde a esa misma lógica, pensada para exprimir al máximo la luz, las vistas y la conexión permanente entre dentro y fuera. La arquitectura de Leonardo Omar se plantea aquí como un instrumento para habitar el clima del sur de la isla, más que como un ejercicio de imagen.

Exterior de la villa con vistas al Océano Atlántico. | ED/LOT

Exterior de la villa con vistas al Océano Atlántico. | / El Día

Los materiales refuerzan esa intención. La piedra volcánica, la madera y una paleta de tonos naturales construyen espacios elegantes, cálidos y atemporales, alejados de la caducidad de las modas. La elección no responde únicamente a un criterio decorativo: vincula el conjunto con el sustrato volcánico y costero del territorio y ancla las viviendas en el lugar que ocupan. La Chiquita dialoga así con la identidad de Tenerife sin recurrir a una interpretación literal de la arquitectura tradicional canaria, una tentación frecuente en las promociones de alto standing.

También la escala forma parte de ese diálogo. Frente a la tendencia a la monumentalidad, el proyecto opta por unas proporciones contenidas que evitan que las villas se impongan sobre el entorno. El resultado persigue lo contrario: que las viviendas formen parte del paisaje y que la promoción se lea como una prolongación del terreno antes que como una pieza añadida. En un litoral sometido a una fuerte presión constructiva, esa contención resulta una decisión proyectual con lectura territorial.

Privacidad y tranquilidad

La Urbanización La Chiquita se concibe como un entorno residencial privado y de acceso controlado, con zonas peatonales y un parque privado integrado en el conjunto. La planificación favorece el paseo, la convivencia y el disfrute del exterior en un ámbito cuidado y de baja densidad, sostenido en la tranquilidad, la privacidad y el contacto con el aire libre. La baja densidad no funciona aquí como argumento comercial, sino como condición esencial del propio modelo.

Las viviendas cuentan con piscina privada y se orientan hacia las vistas del océano Atlántico, La Gomera y el campo de Golf

Una colección limitada, de la que todavía es posible formar parte

Algunas de las villas que integran La Chiquita permanecen disponibles para quienes deseen incorporarse a este proyecto desde su fase inicial de construcción. Una oportunidad para adquirir una de las últimas residencias que conformarán este enclave singular, concebido desde una mirada a largo plazo y con una especial atención a la arquitectura, la privacidad y la integración con su entorno.

Con su ejecución, La Chiquita plantea un modelo de crecimiento residencial de baja densidad, integrado en el territorio y atento al lugar en el que se asienta.

Imagen de una de las villas unifamiliares de La Chiquita, en el entorno de Abama.| ED/LOT

Imagen de una de las villas unifamiliares de La Chiquita, en el entorno de Abama. / El Día

Porque La Chiquita no es una promoción convencional, sino una colección limitada de villas de autor en un enclave especialmente seleccionado, con el sello inconfundible de Leonardo Omar. Una arquitectura que no necesita recurrir a la ostentación para transmitir exclusividad y que encuentra su valor en la proporción, los materiales, la luz y la relación con el lugar.

Veintitrés villas. Un enclave singular. Arquitectura de autor

Una colección limitada, concebida para quienes buscan algo más que una vivienda: la posibilidad de adquirir una forma concreta de habitar Tenerife. La Chiquita apuesta por esa vía discreta, la más difícil de sostener y también la que mejor resiste el paso del tiempo.

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