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La Ley de Propiedad Horizontal lo confirma: no puedes reservar sitio en la piscina comunitaria dejando la toalla e irte a casa

Es muy común que algunos vecinos dejen una toalla durante horas para guardar sitio en la piscina, pero las comunidades tienen herramientas para evitar el uso de estas zonas comunes

Esto ocurre si bajas antes a la piscina de la comunidad para reservar sitio

Esto ocurre si bajas antes a la piscina de la comunidad para reservar sitio / Archivo

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Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

Las piscinas comunitarias son uno de los servicios más valorados por quienes buscan una nueva vivienda, especialmente durante los meses de verano. Contar con esta instalación puede convertirse en un factor decisivo a la hora de elegir un edificio. Sin embargo, también son uno de los principales focos de conflicto entre vecinos, ya que algunos madrugan para reservar hamacas o espacio dejando sus toallas y después se marchan durante horas, una práctica que genera disputas y que está condicionada por las normas de convivencia de la propia comunidad y la Ley de Propiedad Horizontal (LPH).

La costumbre de muchas playas españolas se ha trasladado a las piscinas. El que primero llega intenta quedarse con el mejor sitio de la zona común. Sin embargo, ocupar la hamaca desde primera hora puede haberse acabado.

Piscina de un hotel en Benidorm.

Piscina de un hotel / David Revenga

Aunque la LPH no incluye una prohibición contra reservar una hamaca o dejar una toalla para guardar sitio, la normativa sí establece que las zonas comunes deben utilizarse sin perjudicar el derecho del resto de propietarios a disfrutarlas.

El uso de la piscina no permite apropiarse de un espacio común

El centro de todo está en el principio general de uso compartido de los elementos comunes. El artículo 394 del Código Civil reconoce el derecho de los copropietarios a servirse de estos espacios, pero sin impedir que los demás puedan hacer lo mismo.

Por eso, una cosa es utilizar una hamaca mientras se está en la piscina y otra muy distinta es dejar una toalla desde las nueve de la mañana y regresar varias horas después. En ese caso puede producirse un uso excluyente de un espacio que pertenece a toda la comunidad.

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Esto mismo se puede trasladar al gimnasio, las pistas deportivas o cualquier otra instalación comunitaria. Ningún vecino puede convertir una zona común en un espacio reservado para su uso particular.

La clave está en las normas de régimen interior

Las comunidades tienen una herramienta eficaz para evitar este conflicto, que aparece en el artículo 6 de la LPH. Esta permite aprobar Normas de Régimen Interior para regular la convivencia y el uso de sus instalaciones.

Así, la Junta puede establecer expresamente la prohibición de reservar hamacas con toallas, fijar un tiempo máximo de ausencia o crear sistemas de turnos y reservas. También puede autorizar al personal de la comunidad a retirar los objetos abandonados.

La norma debe ser clara y conocida por los vecinos. El conserje o el socorrista no tienen autoridad policial y no pueden actuar por iniciativa propia, sino dentro de las funciones que les haya atribuido la comunidad.

Cuando exista una norma interna que lo permita, la comunidad puede establecer un protocolo para recoger los objetos que bloqueen un espacio durante un tiempo excesivo. Lo recomendable es trasladarlos a un lugar seguro para que su propietario pueda recuperarlos.

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