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Confirmado por la Ley de Propiedad Horizontal: miles de propietarios tendrán que quitar las terrazas hinchables de sus balcones y terrazas este verano

Aunque la normativa no veta expresamente instalar una piscina desmontable en estos espaciosn, el peso del agua, las normas de la comunidad y la seguridad del edificio pueden obligar a retirarla

Las piscinas en los balcones solo se pueden poner en estos casos

Las piscinas en los balcones solo se pueden poner en estos casos / ED

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Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

Los propietarios que viven en edificios sin piscina comunitaria buscan alternativas para combatir las altas temperaturas del verano. Algunos optan por instalar piscinas portátiles o hinchables en sus balcones y terrazas, una solución rápida para refrescarse sin salir de casa. Sin embargo, esta práctica no siempre está permitida, ya que la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) establece límites para garantizar la seguridad del edificio y la convivencia entre vecinos.

Esta solución es muy práctica, pero también es muy peligrosa. Aunque la LPH no prohíbe este tipo de piscinas en viviendas particulares, sí establece que tendrá que retirarse si su instalación pone en riesgo la seguridad del edificio o causar molestias a otros vecinos.

La ley permite actuar a la comunidad si existe un riesgo

Antes de llenar la piscina es importante comprobar si realmente el balcón puede soportar el peso. Ante esto, responde el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal, que impide que los propietarios desarrollen actividades que resulten "peligrosas, molestas o que puedan causar daños al edificio". Si la piscina supone un riesgo estructural por el peso que soporta el balcón, la comunidad puede exigir su retirada inmediata.

En estos casos se tendrá que retirar la piscina

En estos casos se tendrá que retirar la piscina / El Día

Aunque el balcón sea un bien privativo, el forjado que lo sostiene forma parte de la estructura del inmueble y, por tanto, afecta a todos los propietarios.

Además de la normativa estatal, muchas comunidades incluyen en sus estatutos o normas internas restricciones sobre este tipo de instalaciones. La comunidad puede solicitar al propietario un certificado técnico de solidez emitido por un arquitecto si considera que la piscina puede comprometer la estructura del edificio.

El mayor problema llega si la piscina provoca filtraciones, grietas o un deterioro de la estructura. Si el agua termina dañando la vivienda inferior, la fachada o elementos comunes, el propietario será quien deba asumir el coste de las reparaciones.

Las juntas de propietarios pueden aprobar derramas de las que tú te opongas

Las juntas de propietarios pueden obligarte a quitar la piscina / Freepik

Además, muchas aseguradoras excluyen este tipo de situaciones cuando consideran que ha existido negligencia grave, por ejemplo, al instalar una piscina cuyo peso supera claramente la capacidad prevista para el balcón.

El límite está en el peso del agua

Más allá de la LPH, el Código Técnico de la Edificación (CTE) fija la capacidad de carga de balcones y terrazas residenciales. Como norma general, estos espacios están diseñados para soportar una sobrecarga aproximada de 200 kilos por metro cuadrado.

El agua pesa mucho más de lo que suele imaginarse. Un litro equivale a un kilo, por lo que una piscina aparentemente pequeña puede superar rápidamente ese límite.

Las piscinas más pequeñas sí son menos arriesgadas

Las piscinas más pequeñas sí son menos arriesgadas / El Día

Por ejemplo, una piscina de 2x1,5 metros con apenas 30 centímetros de agua y dos adultos en su interior puede alcanzar una carga cercana a 347 kilos por metro cuadrado, muy por encima de la resistencia prevista para un balcón convencional.

Estas piscinas son las menos problemáticas

No todas las piscinas presentan el mismo riesgo. Las más pequeñas, destinadas a bebés o niños de corta edad y con muy poca profundidad, suelen estar dentro de unos márgenes razonables siempre que no se llenen completamente. En cambio, las piscinas familiares, las tubulares o los spas portátiles concentran cientos o miles de litros de agua y, en la práctica, no resultan compatibles con la mayoría de balcones de edificios residenciales.

Por eso, estudia muy bien si puedes poner este objeto en tu balcón.

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