Laura García, empresaria (47años): "Nacer de forma natural fue la clave del crecimiento de Feroz"
Calzado Feroz, con tienda física en Gran Canaria, busca dar oportunidades a los trabajadores locales y expandirse a Tenerife.

Laura García, CEO y fundadora de Zapatos Feroz / ED
Gabriel Peniza
Feroz diseña calzado específico para fortalecer los pies infantiles y promover el juego libre, rechazando la idea de zapatos solo para ocasiones especiales. Su fundadora y CEO es Laura García de 47 años y, natural de Las Palmas de Gran Canaria, dejó su isla a los 21 años para comenzar su trayectoria como diseñadora de calzado en península y Alemania que le aportaron 12 años de experiencia en el sector. Su empresa cuenta con una década de recorrido y cada año gana más atractivo por su compromiso con la salud de los pequeños.
Antes de fundar la compañía trabajó durante años como diseñadora de calzado. ¿Qué le impulsó a lanzar su propio proyecto?
Trabajaba para marcas alemanas y españolas, viajaba mucho y, cuando fui madre, también nació Feroz como un proyecto paralelo junto a mi marido, compaginándolo durante tres años con nuestras profesiones hasta validar el producto. Crecimos poco a poco y con recursos propios. Al dar el salto a la dedicación exclusiva, sumamos mi experiencia de 12 años en diseño y producción con la gestión de logística y web por parte de mi marido. Nacer de forma natural y sin grandes expectativas fue la clave de nuestro crecimiento orgánico.
Usted nació y se formó en Gran Canaria. ¿Qué rasgos de su origen canario reconoce en su forma de diseñar, dirigir equipos o entender la empresa?
Tener que salir fuera es habitual entre los canarios, no sé si es un rasgo distintivo, pero sí que soy una persona que no tiene miedo nada. Cerca de los 40 empecé a emprender, soy madre y mujer. No tuve miedo al irme de Gran Canaria. Fue duro, dejaba amigos y familia. No gozo de una posición privilegiada, entonces si me iba tenía que aprovechar al máximo y ya luego fue yo que me busqué la vida en Valencia.
Canarias presenta particularidades como la insularidad, los costes logísticos y los plazos de entrega. ¿Cómo aborda Feroz las características específicas del mercado canario?
Al principio intentamos integrar las Islas con envíos, pero era muy complejo. Realizar devoluciones, pagos y retenciones en aduana, pagar el IVA y más los costes de aduana hubiesen sido insostenibles. Ubicamos una tienda en Gran Canaria y le suministramos stock. Me hacía ilusión, es mi isla, es mi sitio y quería que Zapatos Feroz fuera para los canarios. El Archipiélago siempre va un poquito por detrás del resto. Por eso tenemos una tienda física en Las Palmas de Gran Canaria, además de otra en Valencia. Paulatinamente, logramos una clientela fiel en las Islas, pero será difícil crecer allí.
¿Sería viable que Feroz trasladara a Canarias la fabricación o alguna fase de su proceso de diseño y creación?
Muy difícil, tenemos fábrica propia en Portugal y es un trabajo muy especializado. Los portugueses tienen mucha tradición de calzado, en caso de hacer modelos especiales para Canarias, colecciones por estación o nuestras zapatillas de futbol, hacer una edición UD Las Palmas como nos han pedido. La idea es otra, si todo va bien, abrir una tienda también en Tenerife, al final las tiendas independientes, son de los trabajadores no mías, les doy los derechos. Nuestro negocio es muy pequeñito, pero intentamos dar oportunidades a todos de desarrollar el negocio.
¿Qué decisión empresarial rentable ha rechazado porque no encajaba con los valores o la filosofía de Feroz?
Nosotros tenemos una comunicación orgánica, no trabajamos con influencers ni publicidad pagada. Tuvimos opción a colaborar con alguien y no casaba con nuestros valores, no era ejemplo para los niños. Tal es nuestro compromiso con los niños que quitamos los zapatos de preandantes, deben ir descalzos hasta que caminen.
¿Son más recomendables estas zapatillas que otras que haya en el mercado?
Trabajamos con Roberto Pascual, podólogo infantil, eminencia a nivel nacional. Los niños nacen sin un sistema muscular desarrollado, es importante fortalecer y desarrollar los músculos de los pies, son los más olvidados y si se ponen zapatos rígidos pueden producir pies planos o que en la parte de atrás el calcáneo no soporte el peso del pie. Entonces estas zapatillas están diseñadas para fortalecer el pie, que el zapato no impida al pie desarrollarse. Zapatos Feroz empezó cuando mi hijo comenzó a caminar y Feroz es para los niños.
«No hacemos zapatos de vestir, creemos que los niños deben embarrarse en la tierra, que jueguen, brinquen y corran, deben ir cómodos prioritariamente»
El calzado 'barefoot' se ha popularizado y cada vez existen más marcas. ¿Le preocupa que el crecimiento del sector termine por desvirtuar el concepto?
Cuantas más personas utilicen un calzado respetuoso, salubre, mejor para todos. Sin embargo, debemos prestar atención y como marcas, divulgar información sobre el 'barefoot', pocas personas conocen para qué sirve ese tipo de zapatilla y no todas las marcas o zapaterías informan, solo observan un producto que tiene tirón, lo compran masivamente pensando que se vende solo. Cierto es que en muchas ocasiones se vende por moda. Difundimos siempre información sobre el calzado flexible, damos charlas y próximamente asistiremos al Congreso Nacional de Podología.
Feroz apuesta por una producción cercana y coherente con sus valores. ¿Cómo logra la marca crecer sin renunciar a su filosofía?
Con la pandemia, las grandes marcas saturaron las fábricas de Portugal, llenas al deslocalizar su producción desde Asia. Hoy el escenario se ha invertido: el alza de alquileres, salarios y costes ha provocado el cierre de comercios y la huida a mercados como India o Taiwán. Las fábricas en España y Portugal, quedan vacías. En nuestro caso, mantenemos la producción en Portugal, en una fábrica solo para nosotros. Aunque producir aquí sea cuatro o cinco veces más caro que en Asia, nos aporta agilidad, tiempos más cortos de producción y cero sobrantes. Seguimos apostando por fabricar cerca, también porque es más ético, moral, pero exige un control extremo del stock y los costes.
¿Por qué el precio siempre oscila entre los 45 y 60 euros, a que se debe este precio?
Fabricar calzado infantil en Europa significa márgenes muy estrechos. Pagas normativas, residuos y salarios justos por un producto que requiere muchísima mano de obra. De hecho, hacer un zapato de niño cuesta casi lo mismo que uno de adulto porque las horas de trabajo son las mismas. En Asia compran zapatos por seis u ocho euros, algo que en Europa no cubre ni la suela y la caja. Hay que ser conscientes, no se pueden exigir buenos sueldos locales y pretender pagar seis euros por un producto que requiere tres horas de trabajo.
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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas
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