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La UE cambia las normas: a partir del 12 de agosto, todos los bares de Tenerife tendrán que cambiar su manera de servir estos productos

El nuevo Reglamento europeo sobre envases obliga a sustituir los formatos de plástico de un solo uso por sistemas reutilizables en el consumo dentro del local

Así es la nueva normativa que entrará en vigor en agosto

Así es la nueva normativa que entrará en vigor en agosto

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Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

Todos los bares y restaurantes de Tenerife tendrán que adaptarse a las nuevas exigencias de la Unión Europea. A partir de agosto, desaparecerán de muchos establecimientos productos habituales como los sobres individuales de kétchup y mayonesa, las pequeñas botellas de aceite y vinagre o cualquier otro alimento servido en formato monodosis. Bruselas busca reducir el uso de plásticos de un solo uso y para ello, ha aprobado una serie de medidas que cambiarán algunos de los hábitos más comunes en la hostelería.

A partir del 12 de agosto de 2026, se hará efectivo el Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR), una norma con la que la UE pretende reducir la generación de residuos plásticos y acelerar la transición hacia una economía circular.

Fingers de pollo, patatas fritas y kétchup.

El ketchp tendrá que servirse en recipientes como este / Shutterstock

La medida prohíbe el uso en envases de plástico de un solo uso cuando el consumo se realiza dentro del establecimiento. El objetivo es sustituirlos por dispensadores reutilizables, botellas rellenables u otros sistemas que eviten la generación de miles de toneladas de residuos cada año.

La decisión responde a un dato que preocupa a Bruselas. Alrededor del 40% del plástico que se consume en la Unión Europea procede de envases, muchos de ellos de un solo uso. En el caso de las monodosis, su reducido tamaño y los restos de alimentos que contienen dificultan enormemente su reciclaje, por lo que buena parte acaba en vertederos o en el medio natural. Los restaurantes de comida rápida serán los principales afectados.

Pese a esto, la normativa contempla varias excepciones importantes:

  • Los sobres individuales podrán seguir utilizándose en los pedidos de comida para llevar (take away).
  • Hospitales, residencias y otros centros donde la higiene individual sea prioritaria mantienen un régimen específico.
  • Los tradicionales sobres de azúcar o sal fabricados en papel no están afectados por esta prohibición.

En algunos países, entre ellos España, también se permitirá durante un periodo transitorio el uso de monodosis fabricadas exclusivamente con plástico compostable certificado, mientras el sector completa su adaptación.

Un camarero coloca las mesas de una terraza.

Un camarero coloca las mesas de una terraza. / Andrés Gutiérrez

Esto también afectará a los hoteles, que tendrán que cambiar los pequeños botes de champú y gel por otros más sostenibles. En muchos alojamientos ya se ven dispensadores rellenables anclados en la pared.

Una adaptación que va mucho más allá de las monodosis

El Reglamento europeo no se limita a eliminar estos pequeños envases. También introduce nuevas obligaciones para fabricantes y empresas que comercialicen productos envasados.

Entre ellas destaca la obligación de disponer de una Declaración UE de Conformidad, que garantice la composición y trazabilidad de los envases, así como un endurecimiento de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), que incrementará los costes para quienes utilicen envases menos reciclables.

Además, la norma prohíbe determinados compuestos químicos, como los PFAS utilizados en algunos envases alimentarios, y fija como meta que todos los envases comercializados en la Unión Europea sean reciclables de forma económicamente viable antes de 2030.

Para la hostelería, el cambio supondrá inversiones en nuevos sistemas de servicio y un mayor control de la limpieza de los dispensadores compartidos. Muchos empresarios recuerdan que, tras la pandemia, las monodosis se generalizaron precisamente por motivos de higiene y seguridad alimentaria. Ahora, la prioridad de Bruselas ha cambiado, reducir la cantidad de residuos que generan estos formatos y apostar por modelos reutilizables que disminuyan el impacto ambiental.

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