Negocios
Flock Drone Art eleva los drones a espectáculo
La firma de Celrà ha pasado de los ensayos con 50 dispositivos a actuar en la Sagrada Familia y lograr un récord Guinness

El espectáculo de Flock Drone Art en la Sagrada Familia. / Pau Venteo
Joel Lozano
Flock Drone Art ha encadenado en pocos días dos de los proyectos con mayor visibilidad de su trayectoria. La empresa gerundense participó en el espectáculo de drones de la Sagrada Familia durante la visita del papa León XIV, en el que se hicieron volar 700 aparatos, y pocos días después logró en Oporto el récord Guinness de la frase aérea más larga escrita con drones, con 3.097 unidades sincronizadas. El salto llega en un momento de crecimiento para la compañía, que tiene su base en Celrà, oficinas comerciales en Barcelona y Madrid, 16 trabajadores y una previsión de alcanzar este año los dos millones de facturación. El dato resume la dimensión que ha adquirido un proyecto que nació entre finales de 2018 y principios de 2019, cuando los espectáculos de drones eran una rareza en España.
Su cofundador y CEO, Fran Arnau, procedía del mundo de la música en directo y de la fotografía con drones. Es director del Festival Ítaca y llevaba años utilizando drones para fotografiar. En un curso que reunía a profesionales del sector coincidió con Ernest Biosca y Joan Pleixats, los otros dos socios fundadores, y de aquel encuentro surgió la idea de llevar al mercado local un formato que Arnau había visto sobre todo en vídeos de China.
La idea inicial era sencilla de formular, pero mucho más compleja de ejecutar. Los drones comerciales habían empezado a entrar en el mundo audiovisual, pero convertirlos en un espectáculo coordinado, con decenas o cientos de aparatos volando al mismo tiempo sobre una ciudad, planteaba problemas técnicos, de seguridad y de permisos. A nivel técnico, explica, investigaron mucho durante los primeros meses. El principal obstáculo fue la regulación. Si ya era difícil obtener autorización para volar un dron de grabación, plantear a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea que querían despegar cientos de aparatos en una ciudad complicaba más el proceso.
El primer vuelo les costó casi un año de trámites. La pandemia les sorprendió cuando ya habían realizado parte de la inversión y estaban cerca de lograr las autorizaciones. La previsión era empezar a hacer espectáculos a principios de 2020, pero el primero no llegó hasta diciembre de ese año. Y desde 2022, el proyecto empresarial se ha acelerado.
La sede gerundense concentra la mayor parte de la actividad. En Barcelona y Madrid trabaja sobre todo el equipo comercial, encargado del contacto con clientes. La firma ha ido construyendo una estructura poco habitual a medio camino entre una empresa tecnológica, una productora de eventos y un estudio creativo. El negocio no consiste solo en hacer volar aparatos. Cada espectáculo comienza con una demanda comercial y continúa con una fase de viabilidad.
El modelo de negocio se reparte entre clientes públicos y privados. Arnau calcula que aproximadamente el 45% de la actividad proviene de ayuntamientos o instituciones que organizan fiestas mayores o actos de ciudad. El resto corresponde sobre todo a empresas, marcas y proyectos publicitarios.

Los oscios Fran Arnau y Ernest Biosca. / Flock Drone Art
Encargos internacionales
La geografía del negocio también se ha ampliado. Flock Drone Art trabaja principalmente en España, que concentra alrededor del 70% de los proyectos. El otro 30% corresponde a encargos o colaboraciones internacionales. La empresa ha trabajado con frecuencia en Portugal y Alemania, ha estado en Marruecos y ha participado en proyectos o colaboraciones artísticas vinculadas a Qatar e Italia.
La facturación refleja este proceso de maduración. La empresa cerró el año pasado con en torno a 1,6 millones y este año prevé alcanzar los dos millones. Hasta ahora se realizaban unos 40 o 45 espectáculos anuales, pero en 2026 ya ha superado esa previsión. El crecimiento, sin embargo, tiene una barrera financiera clara, pues ampliar la flota exige inversión. La firma cuenta hoy con más de 3.000 drones, incluidos aparatos de reserva, y la intención es seguir ampliándola a medida que el mercado lo demande. No se trata solo de hacer espectáculos cada vez más grandes: disponer de más drones también permite dividir equipos y afrontar varios proyectos el mismo fin de semana.
Arnau sitúa en unos tres meses el tiempo necesario para preparar un espectáculo de 500 drones si el cliente responde con rapidez y el proceso fluye. En condiciones normales, la empresa pide entre tres y cuatro meses de antelación para trabajar con margen, sobre todo porque a menudo coinciden varias producciones a la vez. También hay excepciones. En alguna ocasión han montado un espectáculo en 15 días, pero otros proyectos, como el de la Sagrada Familia, se han trabajado durante mucho más tiempo.
El de la Sagrada Família ha sido el proyecto de mayor proyección pública para Flock Drone Art. El CEO subraya que el espectáculo era, en este caso, una obra dirigida por Igor Cortadellas, de Igor Studio, con quien la compañía ya había colaborado. Flock se incorporó para aportar la parte de drones y desarrollarla a partir de la idea artística.
El contexto era excepcional, tanto por el valor simbólico del templo como por la atención mediática que rodeaba el acto. "Ya sabíamos dónde nos metíamos", admite Arnau. Sabían que habría muchas miradas pendientes del espectáculo, pero no dimensionaron completamente el impacto hasta el día siguiente o los días posteriores. "La visibilidad ha superado incluso nuestras expectativas", explica.
El siguiente paso llegó en Portugal. En el festival Air Invictus de Oporto, Flock Drone Art y Air Invictus lograron el récord Guinness de la frase aérea más larga formada con drones. El espectáculo se realizó con 3.097 aparatos, una escala que multiplica por seis el volumen habitual de muchos de sus proyectos.
El reto es que el espectáculo no quede reducido a una demostración tecnológica. Fran Arnau insiste en que el futuro de la empresa pasa más por crecer en calidad artística que solo en número de aparatos. El hito de los 3.097 drones les da capacidad y visibilidad, pero el CEO pone como ejemplo la Sagrada Familia para defender que el tamaño no lo es todo. "Con 700 drones puede ser algo viral, un proyecto que cuenta una historia y emociona", afirma. Para él, no hace falta utilizar 7.000 si el relato visual funciona.
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