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Conformado por el Tribunal Supremo: los tinerfeños pueden faltar faltar cuatro días al trabajo sin perder el sueldo gracias a este permiso reconocido en el Estatuto de los Trabajadores

La Ley protege las ausencias de fuerza mayor causadas por enfermedad o accidente de familiares y permite utilizar el permiso incluso por horas

Así funciona este permiso laboral que beneficiará a muchos trabajadores

Así funciona este permiso laboral que beneficiará a muchos trabajadores / Carlos Luján - Europa Press

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Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

Los empleados tinerfeños han visto reforzado este derecho laboral reconocido en el Estatuto de los Trabajadores después de que el Tribunal Supremo haya avalado que el permiso retribuido por causa de fuerza mayor pueda utilizarse durante cuatro días al año sin pérdida de salario. Cada vez más empleados descubren esta medida, que permite ausentarse del trabajo ante situaciones urgentes e imprevisibles sin que la empresa pueda descontarles sueldo.

Se trata de un permiso retribuido pensado para situaciones imprevisibles relacionadas con familiares o personas convivientes, especialmente cuando una enfermedad o accidente hace imprescindible la presencia inmediata del trabajador. La medida nació con el objetivo de mejorar la conciliación familiar y evitar que miles de empleados se vieran obligados a escoger entre atender una emergencia familiar o arriesgarse a sanciones laborales.

Qué situaciones cubre este permiso

El artículo 37.9 del Estatuto de los Trabajadores deja claro que el empleado puede ausentarse "por causa de fuerza mayor cuando sea necesario por motivos familiares urgentes relacionados con familiares o personas convivientes". Además, los afectados, "tendrán derecho a que sean retribuidas las horas de ausencia por las causas previstas en el presente apartado equivalentes a cuatro días al año, conforme a lo establecido en convenio colectivo o, en su defecto, en acuerdo entre la empresa y la representación legal de las personas trabajadoras aportando las personas trabajadoras, en su caso, acreditación del motivo de ausencia".

La norma está pensada para situaciones cotidianas pero graves e inesperadas. Por ejemplo, una llamada del colegio porque un hijo se ha puesto enfermo, una caída de un familiar mayor, un accidente doméstico o cualquier urgencia médica que requiera acudir inmediatamente. La clave está en que la presencia del trabajador debe ser indispensable e inmediata.

Cuatro días al año sin perder dinero

Uno de los aspectos más importantes de este permiso es que es completamente retribuido. Esto significa que la empresa debe pagar el salario con normalidad durante el tiempo que dure la ausencia, sin descontar dinero de la nómina ni exigir posteriormente recuperar las horas utilizadas. El límite máximo fijado por la ley es de cuatro días al año, aunque el permiso también puede utilizarse por horas y no necesariamente en jornadas completas.

Así, si una urgencia médica obliga al trabajador a ausentarse únicamente tres horas, solo se descontará ese tiempo del total disponible anual. Otra de las grandes diferencias respecto a otros permisos laborales es que la salida puede producirse de manera inmediata. El trabajador no necesita esperar autorización formal de la empresa para abandonar el puesto ante una emergencia familiar. Basta con comunicar rápidamente la situación al responsable por teléfono, correo o mensaje.

Aunque la ley protege la ausencia, el trabajador debe acreditar posteriormente que realmente existió esa situación de fuerza mayor. Los documentos válidos pueden variar según el caso: justificantes de urgencias médicas, informes del centro sanitario, comunicaciones del colegio o certificados emitidos por el lugar donde se produjo la incidencia. Ese trámite es el que convierte oficialmente la ausencia en permiso retribuido protegido por la normativa laboral.

La interpretación que los tribunales están realizando de este permiso ha consolidado la idea de que se trata de un auténtico derecho laboral vinculado a la conciliación y no de una simple concesión empresarial. La jurisprudencia ha reforzado especialmente la obligación de las empresas de respetar estas ausencias cuando estén justificadas y dentro de los límites legales establecidos.

Antes de la incorporación de este artículo al Estatuto de los Trabajadores, abandonar el trabajo de forma repentina podía generar conflictos disciplinarios e incluso sanciones por abandono del puesto. Ahora, el escenario cambia radicalmente, porque la ley ampara al trabajador ante emergencias familiares y cada vez más personas se benefician de él.

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