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Canarias alerta de que la polarización alimenta la crisis habitacional

El Archipiélago interviene durante la jornada inaugural de la Asamblea Mundial de Gobiernos Locales y Regionales

Octavio Caraballo, en el centro de la imagen, en Bakú.

Octavio Caraballo, en el centro de la imagen, en Bakú.

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El Día

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Santa Cruz de Tenerife

La emergencia habitacional que padecen Canarias y el conjunto del país no tendrá solución sin alianzas entre territorios y administraciones al margen del color político que dirija unos y otras. Así lo expuso ayer el viceconsejero del Gabinete del Presidente, Octavio Caraballo, ayer durante su intervención en la Asamblea Mundial de Gobiernos Locales y Regionales que se celebra en Bakú (Azerbaiyán).

Una estrategia que está lastrada por la actual polarización política, que limita la capacidad de actuación de las instituciones «para hacer frente a los problemas reales que preocupan a la ciudadanía», en opinión de Caraballo. Canarias y Cataluña fueron las únicas comunidades autónomas españolas presentes en la reunión.

El viceconsejero afirmó que los grandes retos urbanos y territoriales no pueden entenderse ya como problemas aislados, sino como desafíos profundamente interconectados y compartidos a escala global, una realidad «que conoce bien Canarias», sostuvo. Sin embargo, subrayó que cuando se habla de vivienda, ciudades o sostenibilidad «quizá el verdadero problema de nuestro tiempo no sea únicamente la oferta o la presión que sufren muchos territorios. El problema más profundo se plantea en el debilitamiento de la capacidad de acción de las instituciones por las crecientes divisiones internas alentadas, en los últimos años, por la polarización».

Durante años se ha hablado de la vivienda como un asunto económico, urbanístico o demográfico, dijo Octavio Caraballo, para quien cada vez es más evidente que “también se trata de un asunto institucional”. Porque el acceso a la vivienda, destacó, “depende de algo muy frágil: la capacidad de distintos niveles de gobierno para cooperar, sostener acuerdos en el tiempo y actuar con cierta lógica compartida”.

Su intervención se produjo durante la jornada inaugural de este congreso mundial que llega en el contexto del XIII Foro Urbano Mundial organizado por Naciones Unidas con el objetivo de analizar propuestas con las que facilitar el acceso a una vivienda asequible, uno de los principales factores de desigualdad social, pérdida de cohesión territorial y desplazamientos de la población.

La asamblea es el mecanismo político en el que los gobiernos locales y regionales articulan su visión y prioridades conjuntas dentro de los distintos procesos globales. El encuentro lo convoca el Grupo de Trabajo Global de Gobiernos Locales y Regionales (GTF) en colaboración con ONU-Hábitat y la Coalición Local 2030.

Ante el Foro Urbano Mundial, el representante del Gobierno canario hizo hincapié en que no basta con aprovechar esta cita para reclamar consenso y cogobernanza “sino que hay que advertir de que la división institucional tiene un precio”.

Cogobernanza para avanzar

En su opinión, la discrepancia se ha convertido en la norma común y el acuerdo “es casi una anomalía en las democracias”. En este sentido, alertó de que la polarización no sólo afecta al debate político, sino que empieza a afectar también a la arquitectura misma de la cooperación institucional. “Y eso tiene consecuencias muy concretas porque la planificación de las ciudades, la construcción de viviendas o la definición de políticas sostenibles necesitan sosiego y continuidad. Necesitan coordinación. Necesitan administraciones capaces de sentarse juntas incluso cuando piensan distinto. O quizá precisamente por eso”.

La gobernanza multinivel agregó, no puede convertirse en una expresión retórica o diplomática. “Es una condición imprescindible para sostener la cohesión social y la ciudadanía termina percibiendo que las instituciones viven encerradas en conflictos permanentes mientras los problemas reales siguen creciendo”.

El viceconsejero insistió en la necesidad de situar la vivienda en el centro de la agenda internacional y de entenderla como un bien común y una responsabilidad compartida entre todos los niveles de gobernanza.

En su opinión, las respuestas a este desafío deben construirse “desde una verdadera gobernanza multinivel, incorporando activamente a gobiernos locales y regionales, sociedad civil, universidades y actores territoriales que conocen de primera mano las necesidades reales de la población” porque “muchas veces las soluciones más innovadoras nacen precisamente desde lo local y lo regional”.

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