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De Canarias al mundo: la empresa de las Islas que crea soluciones textiles para barcos

Rosa Rodríguez, CEO de Velas y Toldos Islas Canarias, une diseño, innovación y sector náutico para crear piezas textiles a medida para clientes internacionales

Rosa Rodríguez, CEO de Velas y Toldos Islas Canarias.

Rosa Rodríguez, CEO de Velas y Toldos Islas Canarias. / LP / DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

Del diseño en Milán a la pasarela más grande del mundo: el mar. En pleno Atlántico, Canarias tiene una posición estratégica para diversificar su economía en un sector tan exigente como el náutico. En este escenario Rosa Rodríguez, CEO de Velas y Toldos Islas Canarias, ha logrado posicionar su taller no solo como un referente regional, sino como una empresa de ingeniería textil con alcance internacional.

Rodríguez aprendió pronto hasta dónde alcanza la fuerza del mar y del viento. Ese aprendizaje marcaría años después el rumbo de su vida. Pues, durante casi una década trabajó como diseñadora de interiores en Milán, inmersa en el ritmo exigente de una de las capitales europeas del diseño. Allí consolidó su carrera, afinó su mirada estética y desarrolló una sensibilidad especial por los materiales y los detalles. Sin embargo, algo no terminaba de encajar.

El punto de inflexión llegó el día que se subió a un velero para viajar –durante dos años– alrededor del mundo, con apenas un bikini y dos trajes, y sintió una felicidad tan rotunda como reveladora. «La vida me cambió… bueno, la cambié yo», resume. Más adelante, la pandemia terminó de empujarla a tomar una decisión que llevaba tiempo gestándose: dejar atrás Milán y regresar a Gran Canaria.

En ese retorno, el mar dejó de ser un paisaje para convertirse en el eje de su negocio y decidió unir el mundo del diseño textil y el sector náutico. Así nació un proyecto en el que cada pieza responde a una necesidad concreta, sin moldes ni medidas estándar. Como las olas, que nunca son iguales, cada una de sus creaciones es única.

Uno de los encargos que recuerda con más cariño ilustra bien esta filosofía. Unos padres le pidieron diseñar unas camas para su barco, pensadas para que sus hijos pudieran dormir con seguridad durante una travesía por el Pacífico. El reto implicaba adaptar cada detalle a las condiciones del espacio. Todavía recuerda ese trabajo con una mezcla de orgullo y emoción, «pienso que mis creaciones ahora recorren el mundo en un barco», señala.

Proyección internacional

Su trabajo, de hecho, no conoce fronteras. Participa en proyectos de gran proyección internacional, como con el submarino de investigación Inkfish, donde la precisión es clave. Desde su taller, confecciona fundas técnicas para piezas de formas complejas, ajustadas al milímetro. Cada una puede requerir largos minutos de dedicación, concentración y oficio. Lejos de intimidarla, ese nivel de exigencia es precisamente lo que la motiva.

Pero su huella también se percibe a pie de calle, en escenarios mucho más cotidianos. En la avenida de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria, varios restaurantes han incorporado sus diseños para mejorar la experiencia de sus clientes. Las terrazas a primera línea de playa, tan atractivas como exigentes, requieren soluciones capaces de resistir el salitre, el viento o la calima. Sus toldos, diseñados específicamente para este entorno, combinan funcionalidad y estética.

«No le digo que no a ningún proyecto. Me encantan los retos», insiste. Esa actitud le ha permitido abrirse camino en un sector tradicionalmente masculinizado como el náutico, donde asegura ser la única mujer al frente de una empresa de este tipo. Eso sí, lejos de verlo como un obstáculo, lo ha convertido en una oportunidad para diferenciarse.

Clientela internacional

Su sello está en el detalle. En la forma de escuchar al cliente y de entender sus necesidades para construir soluciones a medida. De ese diálogo nacen propuestas personalizadas como toldos con ilustraciones, formas específicas, sistemas de anclaje más seguros. Todo ello elaborado con materiales de calidad náutica, preparados para soportar condiciones extremas como la exposición constante al sol, el viento o el salitre. A esto se suman tratamientos de impermeabilidad, protección ultravioleta y el uso de hilos técnicos reforzados que garantizan mayor durabilidad.

Su clientela es, en su mayoría, internacional. Cerca del 70% de sus clientes proceden de fuera, muchos de ellos navegantes que encuentran en Canarias una escala natural entre Europa y América. En este sentido, ha participado en programas de la empresa pública de Proexca, centrada en la internacionalización y diversificación de la economía del Archipiélago. Rodríguez ha asistido a formaciones que le han permitido expandir su conocimiento sobre cómo llegar a ese público extranjero. Eso sí, tiene claro que su lugar está en Canarias.

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