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«Óscar Izquierdo, una voz influyente, se jubila»

Se jubila la voz insobornable que marcó el rumbo de la construcción y el progreso en Canarias

Óscar Izquierdo.

Óscar Izquierdo. / El Día

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Santa Cruz de Tenerife

Después de una dilatada, exitosa e intensa actividad en política y en el ámbito empresarial

Oscar Izquierdo, presidente de FEPECO, patronal del sector de la construcción en la provincia de Santa Cruz de Tenerife se jubila, tras décadas marcando el rumbo del sector de la construcción en Canarias. Dice adiós a la primera línea, dejando un vacío difícilmente reemplazable, sobre todo, por la valentía y claridad en sus manifestaciones públicas, siendo un referente empresarial y de liderazgo atendido. Se marcha quien nunca se calló lo que tenía que decirse en cada momento, manteniendo contantemente un perfil incómodo para muchos, porque no daba concesiones a nadie, quienquiera que fuese. Deja un legado imborrable, comprometido y toda una vida de trabajo y entrega a la defensa de Canarias y especialmente de la isla de Tenerife.

¿Por qué se jubila ahora?

Ha llegado el momento oportuno, incluso ya había pasado el tiempo reglamentario y estaba en la prórroga. Es decir, me podría haber ido antes, pero han sido los propios empresarios los que me han retenido, pero cada edad tiene su destino y ahora toca la jubilación, tras más de 38 años cotizados puntualmente a la Seguridad Social. Ahora es el momento, principalmente, de ocuparme de mi familia, que ya era hora de que tuviera más atención y compañía. Me lo pedían constantemente y los he escuchado.

¿Se marcha sin estridencias, pero dejando una huella profunda en el sector de la construcción en Canarias?

Lo he defendido como si fuera mi propia vida. Tras décadas de entrega, batallas públicas y una voz siempre incómoda para la inercia política que padecemos por aquí, me gustaría dejar una advertencia clara, “el futuro no admite más demoras”, ni en carreteras, mucho menos en viviendas, ni en equipamiento comunitario, aeroportuario o hidráulico.

Después de tantos años al frente de FEPECO, ¿cómo se toma esta decisión?

No es una decisión fácil. Da mucho vértigo. Nunca lo es cuando has dedicado una parte tan importante de tu vida a algo en lo que crees profundamente. Pero llega un momento en el que uno tiene que saber parar, mirar atrás y entender que el ciclo se ha cumplido. Me voy con serenidad, aunque también con esa nostalgia inevitable de quien ha vivido con intensidad cada día. La jubilación llega silenciosa, como si no quisiera molestar, pero exigiendo concluir una etapa vital.

¿Cuál es el verdadero motivo de su jubilación?

El motivo es el tiempo. El tiempo y la responsabilidad. No creo en el eternizarse en los cargos, más allá de lo oportuno. Las organizaciones necesitan aire nuevo, otras miradas, otra energía. Yo he dado todo lo que tenía, sin reservas, sin medias tintas y precisamente por respeto a lo que represento y a lo que he defendido, creo que es el momento adecuado para finalizar.

¿Se marcha satisfecho?

Por supuesto, me voy con la conciencia tranquila. No sé si satisfecho del todo, porque siempre quedan cosas por hacer, batallas que te hubiera gustado ganar. Pero sí me voy con la sensación de haber sido honesto, de haber dicho siempre lo que pensaba, aunque incomodara. Nunca he buscado agradar, he buscado ser útil. Y eso, al final, es lo único que verdaderamente importa. Además, FEPECO es una organización empresarial fuerte, respetada, saneada y combatir, todo lo que se le puede pedir a una entidad de estas características.

Su discurso ha sido siempre muy crítico, especialmente contra la Administración Pública. ¿Se queda algo en el tintero?

Se queda mucho. Canarias sigue atrapada en una maraña burocrática que frena cualquier posibilidad real de avance. Lo he repetido hasta la saciedad, no se puede hablar de progreso si cada proyecto se convierte en una carrera de obstáculos interminable. Eso no es solo un problema para las empresas, es un problema para toda la sociedad. Y me duele irme viendo que esa realidad sigue prácticamente igual, nada cambia porque la burocracia, empleados públicos empoderados, es la que verdaderamente manda en Canarias, siendo la mayoría de los políticos meras marionetas en sus manos.

¿Siempre ha dicho lo que ha querido?

Si, rotundamente cierto. Creo que unas de las fallas de nuestra sociedad isleña es el miedo y la falta de arrojo de los representantes empresariales y sociales. Yo los llamo “bocas cremalleras cerradas” porque nunca dicen nada o muy poquito, siempre se desahogan en los almuerzos de trabajo, pero después nunca salen públicamente a decir lo que han expuesto internamente. Las subvenciones son muy calladoras.

¿Ha sido un camino duro?

Mucho. Este no es un cargo cómodo y apetecible. Defender intereses legítimos en un entorno muchas veces hostil exige carácter, convicción y resistencia. He tenido críticas, presiones, momentos de desgaste, pero también el apoyo de mucha gente que entendía que lo que estábamos defendiendo iba más allá de un sector, era y es el desarrollo y progreso de Canarias.

¿Qué le preocupa ahora que se va?

Me preocupa la falta de ambición colectiva. Tenemos capacidad, también talento, necesidad de crecer personal y societariamente, pero falta decisión. El problema de la vivienda, por ejemplo, no se resolverá con discursos, sino con hechos. Y los hechos pasan por simplificar, por agilizar, por confiar más en quienes quieren invertir y generar empleo.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

Como alguien coherente. Como una persona que no se doblegó, que no eligió el camino fácil. Si algo he intentado siempre es ser fiel a mis principios. Habré cometido errores, sin duda, pero nunca he traicionado lo que pensaba ni lo que defendía.

¿Qué le diría a quien tome el relevo?

Que sea valiente. Que no caiga en la tentación de la comodidad. Este puesto no es para agradar, es para representar, para defender con firmeza y claridad. Y eso, a veces, implica incomodar, pero es necesario. El relevo está asegurado, por primera vez en toda la historia de FEPECO de más de 49 años, una mujer empresaria y eficiente Olga Sanfiel, será presidenta de nuestra Patronal, es un avance indudable.

Oscar Izquierdo se marcha sin hacer ruido, pero dejando una estela difícil de ignorar. Su voz, directa y sin concesiones, ha marcado una etapa en la que la construcción ha sido mucho más que bloques, ha sido debate, denuncia y reivindicación. Se despide como vivió su trayectoria, sin adornos, sin concesiones y con una idea clara grabada en cada palabra, Canarias no puede permitirse seguir esperando.

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