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Ya es oficial: las empresas deberán respetar las 12 horas de descanso entre jornadas sin restarlas del descanso semanal

Una sentencia del Tribunal Supremo cambiará la organización de turnos en muchas compañías y refuerza los derechos de los empleados

Este es el descanso obligatorio que debes tener en tu trabajo tras una jornada laboral

PI STUDIO

Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

Muchos trabajadores canarios encadenan jornadas laborales muy largas con descansos insuficientes, una situación que puede provocar agotamiento físico y un notable descenso del rendimiento. Sin embargo, en algunos casos esta práctica puede ser ilegal, ya que el Tribunal Supremo ha ratificado la aplicación de este punto del Estatuto de los Trabajadores, que fija el descanso mínimo que deben tener los empleados entre una jornada y la siguiente.

El alto tribunal ha dejado muy claro que las empresas no pueden mezclar ni solapar los descansos mínimos que marca la ley. En concreto, establece que 12 horas obligatorias entre jornada y jornada deben sumarse al descanso semanal, y no incluirse dentro de él como venía ocurriendo en muchos casos.

Varios trabajadores en uno de los departamentos de Tempe.

Así debe ser el descanso real para los trabajadores / Archivo

Esta decisión afecta directamente a miles de personas, especialmente a quienes trabajan por turnos o durante los fines de semana, y obliga a muchas empresas a reorganizar sus calendarios laborales. El fallo refuerza la protección del descanso real del empleado.

Dos descansos distintos que no se pueden mezclar

La clave de esta sentencia está en diferenciar claramente dos derechos básicos:

  • Por un lado, el trabajador tiene derecho a un descanso mínimo de 12 horas entre el final de una jornada y el inicio de la siguiente.
  • Por otro, existe un descanso semanal mínimo de 36 horas consecutivas, equivalente a día y medio ininterrumpido.

Hasta ahora, muchas empresas interpretaban que ambos descansos podían solaparse. Es decir, incluían esas 12 horas dentro del descanso semanal, reduciendo en la práctica el tiempo real de desconexión. El Tribunal Supremo lo rechaza de forma tajante, ya que son derechos autónomos y deben disfrutarse por separado.

El problema que se repetía en muchas empresas

Uno de los casos más habituales era el de trabajadores que terminaban su jornada un viernes por la noche y se reincorporaban el lunes por la mañana. Las empresas consideraban que ese periodo cubría tanto el descanso semanal como el descanso entre jornadas. Sin embargo, dentro de ese tiempo ya estaban incluidas las 12 horas obligatorias, lo que reducía el descanso efectivo.

Con la nueva interpretación, esto deja de ser válido. No se puede restar descanso al trabajador utilizando una obligación legal para cubrir otra. La consecuencia más importante de esta sentencia es que los trabajadores deberán disfrutar de más horas reales de descanso continuado.

En términos prácticos, esto implica que:

  • El descanso semanal de 36 horas debe cumplirse íntegramente
  • A ese periodo hay que añadirle las 12 horas entre jornadas
  • El resultado puede superar las 48 horas de descanso real

El Supremo ha detectado situaciones en las que el descanso entre semanas apenas alcanzaba las 43 horas, cuando debería haber llegado a unas 60 horas sumando ambos derechos.

Este cambio obliga a muchas compañías a revisar sus calendarios laborales, especialmente en sectores con turnos rotativos, trabajo nocturno o actividad en fines de semana. La reorganización no es opcional. Si no se respeta esta norma, se podría estar vulnerando un derecho básico del trabajador, por lo que la empresa se expone a sanciones de la Inspección de Trabajo si los empleados reclaman.

Si un trabajador detecta que su descanso no respeta esta nueva interpretación, tiene varias opciones. Primero, comunicarlo a la empresa por escrito, preferiblemente por email, para dejar constancia. Si no se corrige, puede presentar una denuncia ante la Inspección de Trabajo, que será la encargada de comprobar si se está incumpliendo la normativa.

La sentencia no introduce un derecho nuevo, pero sí aclara cómo debe aplicarse correctamente, algo que cambia por completo la práctica habitual en muchas empresas.

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