Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Qué es eso del REF y por qué es tan importante en la vida de los canarios?

El Régimen Económico y Fiscal explica la historia de las islas, define nuestro presente y es la llave del progreso económico y social de quienes habitan esta tierra

Los incentivos del REF impulsan el sector audiovisual y atraen rodajes como este de La Orotava.

Los incentivos del REF impulsan el sector audiovisual y atraen rodajes como este de La Orotava. / Andrés Gutiérrez

El Día

El Día

Santa Cruz de Tenerife

Canarias es una tierra única por muchos motivos. Uno de ellos es poco conocido por la población de las islas aunque ha moldeado la sociedad durante cinco siglos de historia insular y hoy está presente en todo lo que es fundamental en nuestras vidas: el agua, la electricidad, la gasolina, el transporte, la conexión a internet….

Ese gran aliado, que reconoce la singularidad del archipiélago como un territorio de ultramar, lejano del continente y fragmentado, es el Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias. Sus normas son el ADN que da vida a la economía isleña y compensa las desventajas geográficas y los sobrecostes que conlleva un territorio insular para asegurar que sus habitantes tengan niveles de bienestar homologables con los del resto de territorios.  

La historia de este marco singular es muy antigua. Hunde sus raíces en el mismo momento de la incorporación del archipiélago a la Corona de Castilla en 1487. Entonces se definieron las primeras exenciones de impuestos para atraer nuevos pobladores. Pronto los reyes le concedieron otras para generar riqueza con las escalas de las rutas comerciales con el Nuevo Mundo. 

Desde que Cristóbal Colón puso un pie en la isla de La Gomera en la Edad Media hasta hoy, el archipiélago siempre ha tenido un trato diferenciado, adaptado a su realidad, para incentivar la economía local. Y en los pocos momentos históricos en los que la autoridad de turno decidió eliminarlo, en las islas hubo miseria y emigración. 

El profesor de Historia Económica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Sergio Solbes, lo refrenda: “La historia del fuero demuestra que Canarias siempre tuvo que defender su derecho a tener un diferenciado y también tuvo que luchar para adaptarlo a los nuevos tiempos. Y cuando su estatus especial se perdió, las consecuencias fueron desastrosas para la población”.

Durante siglos, el fuero canario configuró no solo la economía sino la propia evolución institucional de las islas a partir de los cabildos insulares. Estos primeros órganos de autogobierno tuvieron una base fiscal propia desde sus inicios gracias al fuero.  

En la actualidad, los ingresos del REF siguen sosteniendo la financiación del autogobierno. Lo hacen a través del Bloque de Financiación Canario, que es el mecanismo con el que reparten los ingresos del IGIC y el AIEM entre la comunidad autónoma, cabildos y ayuntamientos para financiar los servicios públicos que prestan a la población. 

A lo largo del tiempo, el fuero canario impulsó unas actividades y desincentivó otras, moldeando la especialización productiva del archipiélago, que durante siglos se basó en un modelo agroexportador, basado primero en cultivos como la vid, la caña de azúcar, el tabaco y la cochinilla, y más tarde, en la papa, el tomate y el plátano.  

En el siglo XIX, Canarias perdió su fuero tras la aprobación de la Constitución de 1812. ‘La Pepa’ dejó sin efecto el régimen de libertad comercial que habían instaurado los Reyes Católicos y abocó a la población isleña al ostracismo. 

En 1852, el fuero adaptó una nueva forma con la aprobación del real decreto de Bravo Murillo, con el que se crearon los Puertos Francos. La medida supuso un punto de inflexión histórico para las islas, que volvían a integrarse en la economía global recuperando su estatus especial para competir una igualdad de condiciones. 

Los efectos del nuevo sistema fiscal fueron inmediatos y trascendentales. Se atrajeron inversiones, se estimuló la economía local y se generó empleo. Este impulso permitió también la diversificación de la economía canaria, sentando las bases para el desarrollo de sectores que hoy son fundamentales, como el turismo y los servicios.

Ese legado histórico tuvo su actualización decisiva en 1972 con la aprobación del Régimen Económico y Fiscal de Canarias, el REF. Su encaje dentro del ordenamiento jurídico nacional quedó firmemente consolidado con rango de ley. La fórmula elegida entonces para devolverle a las islas su singularidad fue recuperar el espíritu de los Puertos Francos, que había quedado inoperante tras la Guerra Civil. 

Los cambios institucionales y normativos que se dieron con la llegada de la democracia, la Constitución de 1978 y el desarrollo del estado autonómico, y más tarde con la integración de España en la Unión Europea, fueron perfilando el régimen actual, al tiempo que la economía avanzaba hacia los servicios, el comercio y, de forma creciente, el turismo.

En 1991 se aprobó la primera reforma, con la que se adaptaron sus medidas al derecho comunitario. Ese año se introdujo el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC), el tributo que sustituye al IVA en las islas y que grava el consumo —desde un café hasta la compra de un coche— con un tipo medio un 60% más bajo. 

Esta reforma incluyó medidas de compensación económica para abordar las desventajas de la lejanía y la insularidad. Estableció transferencias estatales que se financian con cargo a los Presupuestos Generales del Estado para reducir el sobrecoste en servicios públicos, como la electricidad o el agua, y definió bonificaciones en transporte y sectores estratégicos, aunque estas últimas se desarrollaron con más detalle en la siguiente reforma.

En 1994 se definió el llamado ‘REF Económico’, que configuró los incentivos a la inversión empresarial vinculados, en general, al Impuesto de Sociedades y al IRPF de los autónomos. Como en cada reforma, las instituciones canarias tuvieron que afrontar complejas negociaciones con el Estado para lograr el visto bueno, que en este caso supuso la incorporación de potentes instrumentos fiscales como la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC), la Deducción por Inversiones en Canarias (DIC) y la Zona Especial Canaria (ZEC), diseñados para atraer capital y diversificar la economía. 

La línea fiscal del REF busca aportar a la economía local un factor de competitividad incentivando la inversión empresarial y la generación de empleo. Sus principales instrumentos ofrecen alivio en la carga tributaria de empresas y autónomos siempre que reinviertan sus beneficios en las islas. También ofrece estímulos a la producción local y define un régimen especial para las navieras. 

En 2018, una nueva actualización de calado blindó el carácter adicional de los recursos que recibe Canarias a través del REF por sus desventajas estructurales respecto de la financiación autonómica. La novedad de mayor impacto entre la ciudadanía fue el aumento de la bonificación de los billetes para residentes, que pasó del 50% al 75%.

En 2025, las Cortes Generales abrieron la puerta a la última modificación del REF destinada a atender la emergencia habitacional de Canarias. La iniciativa, impulsada por el vicepresidente y consejero de Economía del Gobierno de Canarias, Manuel Domínguez, y el comisionado del REF, José Ramón Barrera, permite sumar a los fondos públicos la inversión privada, incentivando a través de la RIC a empresas y autónomos, para la construcción, rehabilitación y compra de viviendas destinadas al alquiler residencial. 

Reconocido en el Estatuto de Autonomía, la Constitución Española y el Tratado de Funcionamiento de la UE, el régimen canario forma parte del acervo histórico sobre el que se construye la identidad isleña. Más de siglo y medio después del decreto de Puertos Francos, el REF sigue siendo uno de los elementos que definen la relación económica de Canarias con el Estado y con Europa. Su evolución marcará en buena medida la capacidad del archipiélago para afrontar los desafíos económicos de las próximas décadas.

Tracking Pixel Contents