Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Récord de herencias en Canarias: más de 6.400 viviendas cambiaron de dueño en 2025

El envejecimiento de la población dispara la transmisión patrimonial en el Archipiélago con un incremento del 12% con respecto al año anterior

Dos mujeres miran el escaparate de una agencia inmobiliaria.

Dos mujeres miran el escaparate de una agencia inmobiliaria. / LP / DLP

Las Palmas de Gran Canaria

La manera más sencilla, accesible y económica de conseguir una vivienda en plena emergencia habitacional es heredarla. Aunque pueda parecer una obviedad, cada vez son más los canarios que logran emanciparse a través de la donación de propiedades o por herencia. Con un envejecimiento poblacional al alza, es más que predecible una gran transmisión patrimonial en las próximas décadas por causas naturales. Por ello no asombra que 2025 concluyera con el mayor traspaso de viviendas a través de las herencias de la historia en el Archipiélago. El número de inmuebles que pasaron de un dueño a otro mediante esta vía superó los 6.400, una cifra que supone un alza del 12% con respecto al año anterior, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La compra de una vivienda es casi un impensable para muchos isleños. Atrapados entre uno de los sueldos más bajos del país y con el encarecimiento de las casas rozando su nivel más alto en dos décadas, la herencia parece el último recurso. Eso sí, con el aumento en la esperanza de vida esta es cada vez más tardía. La evolución histórica que ofrece el INE muestra que las transmisiones de casas por herencia se mantuvieron durante años en niveles relativamente estables o con un crecimiento sostenido. No obstante, a partir de 2015 comenzó una fase de crecimiento –que apenas se ralentizó durante la pandemia, en 2020– y que ha llevado a más que duplicar las herencias anteriores a la crisis financiera de 2008. Hace 17 años se producían un total de 3.328 traspasos por fallecimiento mientras que en el último año fueron 6.477, un incremento del 94,6%.

Según las estadísticas, el número anual de defunciones ha aumentado de forma estructural desde el primer registro del INE en 2009 y ronda las 16.000 al año. El último dato de 2025 contabiliza un total de 18.580 a causa del inicio del relevo generacional de aquellos nacidos en la década de 1940: las primeras generaciones que accedieron masivamente a la propiedad en España.

Más traspasos de patrimonio por los 'boomers'

Esta tendencia seguirá –y se intensificará– a medida que el grueso de la generación del baby boom –la más numerosa y que corresponde a los nacidos entre 1958 y 1977– alcance edades más avanzadas en la próxima década. El fenómeno, por tanto, no se concentra solo en Canarias, sino que presenta una dimensión territorial prácticamente generalizada. La mayoría de las comunidades autónomas han alcanzado nuevos máximos históricos o se sitúan en niveles próximos a alcanzarlo.

A las más de 6.400 herencias hay que sumarle las 25.888 compraventas registradas en 2025, las más de 1.487 donaciones, las 114 permutas (intercambios) y las 7.153 transmisiones de casas enmarcadas por el INE en la categoría de otros (donde hay operaciones conjuntas o mezcla de varios títulos de adquisición, por ejemplo). Por lo que en total, durante el pasado año cambiaron de manos 41.119 casas.

La dependencia de las transferencias familiares y herencias es cada vez mayor. De esta manera se acentúa la brecha de las desigualdades. Sobre todo, si se tiene en cuenta que, según el informe Radiografía de la evolución del patrimonio de los hogares españoles, elaborado por Esade y Fundación Mutualidad, la mayor parte de la riqueza de los hogares se concentra en la vivienda de quienes han podido adquirirla. Por el contrario, los no propietarios dependen de depósitos reducidos y mantienen exposiciones crecientes a deudas. Del estudio también se extrae que, aunque la mayoría de los jóvenes españoles sí logra tener un patrimonio neto positivo al llegar a los 30 o 40 años, el nivel de ese patrimonio suele ser bajo y está muy concentrado en unos pocos activos (en especial vivienda y ahorros).

Además, persiste una franja de jóvenes con dificultades para acumular riqueza, ya sea por ingresos insuficientes, precariedad laboral o falta de acceso a la vivienda, lo que les impide despegar patrimonialmente. Como consecuencia, el número total de jóvenes con hogar propio se ha reducido, lo que significa que quienes sí logran emanciparse lo hacen bajo condiciones económicas más ajustadas y con menor margen de estabilidad financiera.

Impuesto de sucesiones

En este contexto el impuesto de sucesiones y donaciones, de naturaleza estatal pero cedido a las comunidades autónomas, juega un papel determinante en la transmisión de ese patrimonio. El tributo grava este tipo de transmisiones y suele mantener un trato mucho más favorable para las herencias entre familiares directos, con bonificaciones muy cuantiosas –del 99% o incluso el 100%– en la mayoría de operaciones, lo que en la práctica supone la eliminación de este impuesto.

Esta decisión ha favorecido a que las renuncias a herencias cayeran en 2025 hasta su cifra más baja desde 2017. Circunstancia que también provoca que cada vez haya más nuevos propietarios por la aceptación de un legado, ya que una de las razones para rechazarlo es no poder hacer frente a este tributo, aunque la mayoritaria continúe siendo no tener capacidad para pagar las deudas asociadas a los bienes del difunto.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents