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El BOE lo hace oficial: esta es la cláusula que permite a los propietarios canarios recuperar su vivienda si tiene un inquilino poco deseado

La abogada inmobiliaria de Tenerife Cristina Ruiz explica cómo puedes volver a tener tu casa rápidamente una vez que se han agotado todas las prórrogas del contrato

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Lucía Feijoo Viera

Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

La ocupación ilegal es uno de los mayores temores de los propietarios a la hora de alquilar una vivienda. En algunos casos, los inquilinos dejan de pagar las mensualidades y pasan a convertirse en los llamados 'inquiokupas', permaneciendo en el inmueble sin abonar la renta y dificultando su recuperación. Ante esta situación, la abogada tinerfeña especializada en derecho inmobiliario Cristina Ruiz (@cristinaruizabogada) explica qué pasos deben seguir los propietarios para recuperar su vivienda de forma legal y eficaz y que el desahucio se produzca de manera rápida.

Además, muchos inquilinos no son del agrado de los propietarios, por lo que están deseando echarlos de su vivienda y recuperarla antes de que se produzcan problemas. Miles de contratos de alquiler tienen la tácita reconducción, una cláusula que facilita al dueño recuperar su vivienda cuando quiera, siempre que se cumplan estas condiciones previstas en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

La tácita reconducción se produce cuando un contrato de alquiler ha agotado todas sus prórrogas legales y contractuales y, aun así, el inquilino continúa en la vivienda con el consentimiento del propietario. Cristina Ruiz aclara que "esto solo se va a poder utilizar cuando se terminan todas las prórrogas legales del contrato de arrendamiento". En esta fase, el contrato ya no se rige por la LAU en cuanto a duración mínima, sino por lo establecido en el Código Civil.

Así se aplica la tácita reconducción

La tácita reconducción está regulada en los artículos 1566 y 1567 del Código Civil. Se produce cuando, finalizado el contrato de arrendamiento, el inquilino sigue ocupando la vivienda durante al menos 15 días y el propietario no se opone. En ese momento:

  • El contrato anterior no se renueva, sino que nace uno nuevo
  • La duración deja de ser anual obligatoria
  • La prórroga depende exclusivamente de cómo esté fijada la renta

Aquí es donde entra el consejo que revela la abogada: "En tácita reconducción el contrato se puede prorrogar de forma mensual o anual, según la forma en la que hayas determinado la renta en el contrato de arrendamiento". Esto significa que:

  • Si la renta está fijada mensualmente, la prórroga será mes a mes
  • Si la renta está fijada anualmente, la prórroga será por años

Por eso, Cristina Ruiz insiste en que "tienes que estipular la renta de forma que se prorrogue mensualmente y así mes a mes".

¿Cómo puede recuperar la vivienda el propietario?

Cuando el contrato está en tácita reconducción con prórroga mensual, el propietario puede requerir la vivienda al inquilino con un simple preaviso, sin necesidad de alegar causa y sin esperar años.

Según explica la experta, "en tácita de reconducción podrás requerir al inquilino la vivienda y este tendrá que abandonarla". El único requisito es respetar el plazo correspondiente al periodo de prórroga, que en el caso mensual suele ser de 30 días.

Pese a que existe este derecho, muchos arrendadores no lo ejercen porque lo desconocen. "Muchísimos contratos que me encuentro están en tácita reconducción y los propietarios no saben que tienen esta oportunidad", advierte Cristina Ruiz, exponiendo casos personales.

No usar la tácita de reconducción provoca que:

  • Se mantengan alquileres indefinidos innecesarios
  • Se pierda la posibilidad legal de recuperar el inmueble
  • Se asuma una inseguridad que la ley no impone

Los expertos coinciden que en territorios como Canarias, donde la rotación del alquiler es baja y los conflictos entre propietario e inquilino se prolongan en el tiempo, la tácita reconducción se ha convertido en una vía legal eficaz para recuperar viviendas sin litigios largos ni procesos de desahucio.

De este modo, la ley ofrece mecanismos para que los propietarios recuperen su vivienda, pero solo si conocen cómo funcionan. La tácita reconducción, bien gestionada, permite poner fin a un alquiler de forma legal y con plazos claros.

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