Población activa
Los ‘boomers’ no se cansan y rozan la tasa de actividad de los más jóvenes
El retraso en la jubilación y la entrada tardía al empleo, por periodos formativos más largos, estrechan la brecha generacional en el Archipiélago

Un trabajador atiende a un cliente en una farmacia. / María Pisaca
Atrás quedaron los años en los que los trabajadores seniors eran expulsados o incluso se autoexpulsaban del mundo laboral. La realidad es que, en la actualidad, los mayores de 55 años –los trabajadores que forman parte de la generación de los baby boomers– están casi tan activos como los más jóvenes. La incorporación cada vez más tardía a un puesto de trabajo, así como la jubilación que se retrasa en el tiempo, son un punto de encuentro para los boomers y los ‘más pequeños’. Hace décadas la tasa de actividad –aquella que incluye a las personas ocupadas o quienes buscan empleo de manera activa– de los veteranos era mucho más baja que las de los menores de 25, que alcanzaban a copar la mitad de la población activa del Archipiélago.
De la estadística de población activa del Instituto Nacional de Estadística (INE) se desprende que la tasa de actividad media entre los seniors en 2025 fue del 33,4%. Esto quiere decir que por cada cien canarios de más de 55 años, 33 seguían en activo. Mientras, en el caso de los menores de 25 años esa tasa promedio fue del 38,3%. Los porcentajes anotan una diferencia de 4,9 puntos y evidencian una brecha cada vez más estrecha entre los recién egresados y los ya experimentados en el mundo laboral.
¿Pero, por qué esta diferencia tan pequeña? Pues bien, en 2006 las personas que tenían un empleo o que lo buscaban activamente y tenían entre 16 –la edad mínima para comenzar a trabajar en España– y 25 superaba el 50%, más de la mitad de este grupo de edad. Ese mismo año el dato para los mayores de 55 años era del 22%: la diferencia, no solo se duplica, sino que se sitúa en torno a los 28 puntos, que ahora suenan enormes frente a los 4,9 de 2025.
Cambios en el mercado laboral canario
La clave está en la evolución de las últimas dos décadas. En 2006, más del 50% de las personas de entre 16 –edad mínima legal para trabajar en España– y 25 años tenía un empleo o lo buscaba activamente, lo que suponía que más de la mitad de ese grupo de edad participaba en el mercado laboral. Ese mismo año, la tasa de actividad entre los mayores de 55 años apenas alcanzaba el 22%. La distancia entre ambos colectivos superaba entonces los 28 puntos porcentuales, una diferencia que hoy resulta inmensa si se compara con los apenas 4,9 puntos registrados en 2025, y que evidencia hasta qué punto el mercado laboral canario ha cambiado.
El 33,4% de los mayores de 55 años seguían en activo, frente a los 38,3% menores de 25
En ese 2006 el sector de la construcción ya estaba consolidado como foco de atracción enorme de mano de obra. Por ello eran muchos los jóvenes que abandonaban de manera temprana sus estudios atraídos por sus altos sueldos. Con el estallido de la Gran Recesión, muchos de esos activos pasaron de tener un empleo a estar en paro pero a formar, igualmente, parte de esta población activa en busca de un oficio. Esto no ocurre en la actualidad. Ya no solo porque no existe un sector puntero que genere la reacción que se produjo en los comienzos de los 2000, sino porque ahora las aspiraciones de los jóvenes han cambiado: la búsqueda de empleos de mayor calidad va ligada a una formación más prolongada y su incorporación al mercado laboral se retrasa.
Relevo de las generaciones futuras
Lo contrario ocurre con aquellos mayores de 55 años. Este colectivo forma parte de los conocidos como boomers –aquellos nacidos entre 1958 y 1977–, esta generación debe su nombre a la explosión de la natalidad en el país por la que nacieron 14 millones de niños, 2,5 millones más que en los veinte años anteriores y 4,5 millones más que en los veinte años siguientes. Lo que significa que son un grupo amplio que ha visto aumentar su porcentaje de actividad, tanto por su peso en la sociedad como por el alargamiento en la edad de jubilación, que se encuentra ahora en los 65 años. Los seniors son la primera generación que tuvo más formación que sus padres. Así, su bagaje en el mundo profesional les ha permitido mantenerse durante más tiempo en el mercado laboral. De hecho, en determinados sectores, los trabajadores mayores de 55 años están especialmente valorados en aquellos puestos en los que la experiencia y el conocimiento acumulado resultan determinantes.
El reto actual pasa por absorber el impacto de las jubilaciones de este colectivo mediante la incorporación de las nuevas generaciones. En este contexto, la mayoría de los informes coinciden en señalar la migración como un factor clave en el proceso de sustitución de mano de obra. No en vano, las empresas canarias llevan más de dos años advirtiendo de la dificultad para cubrir vacantes y de la escasez de personal.
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